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Las discrepancias del tripartito frenan la puesta en marcha del nuevo Consell

El nombramiento de direcciones generales se retrasa tras no cerrar PSPV, Compromís y Podemos la estructura final

Las discrepancias del tripartito frenan la puesta en marcha del nuevo Consell

Las discrepancias del tripartito frenan la puesta en marcha del nuevo Consell

PSPV, Compromís y Unides Podem no fueron capaces de cerrar en su maratoniana reunión del jueves el acuerdo sobre la estructura definitiva del nuevo ejecutivo. Como consecuencia, el pleno del Consell no pudo designar ayer ninguna dirección general (se prevén entre 58 y 60), con lo que el Gobierno se mantiene en una situación práctica de transitoriedad.

Los partidos intentan quitar hierro a la lentitud con respecto a 2015 con los argumentos de que no se da la urgencia de aquel momento y de que buena parte de los directores generales que ahora están en funciones continuarán en sus puestos o simplemente serán movidos de destino. No obstante, sin tener la estructura de altos cargos si no completada al menos avanzada, el Consell no puede funcionar a pleno rendimiento.

Los negociadores de las tres formaciones volvieron a reunirse ayer, pero sin grandes expectativas tampoco, básicamente para emplazarse a la semana próxima. El acuerdo definitivo siempre está cerca, pero nunca llega.

El último disenso vuelve a enfrentar a Compromís y Podemos. La coalición valencianista se niega a ceder dos direcciones generales en las áreas que le corresponden del Consell a los morados. Estos alegan que el acuerdo previo sobre el mestizaje dice que le tocan seis direcciones en las conselleries que gobierna (tres en Vivienda y tres en Participación) y otras tres en departamentos de los socios: una en uno del PSPV y dos en Compromís.

Los socialistas respaldan la interpretación podemista, pero Compromís rechaza el cálculo y alega que hay que observar todos los cargos vinculados directa o indirectamente al ejecutivo (agencias, entidades u organismos como las autoridades portuarias) para realizar la distribución.

De nuevo, la tensión al máximo hasta más allá del minuto final. Los negociadores de Podemos exigían ayer que se apliquen los porcentajes de representación en Corts o se arbitre alguna fórmula en la mesa que evite el bloqueo de asuntos ya superados. O que algunos entienden ya superados.

Los museos: frente abierto

Además de este desencuentro, los morados insisten en que se dote de estructura a la vicepresidencia segunda en su estrategia de equipararla a la de Mónica Oltra. También continúa abierto el debate sobre la partición de Cultura. Presidencia pretende la red museística (la considera vinculada a las políticas y planes de Turismo) y Compromís se opone.

Aunque el acuerdo se dice cercano, todavía están por definir las competencias de las 60 direcciones generales, que PSPV y Compromís se repartirían a medias en diez conselleries (presidencia y vicepresidencia al margen), salvo las cedidas a Unides Podem.

El club de los subsecretarios se puebla de perfiles políticos

Puig capta a un directivo de Baleària para poner orden en el gasto sanitario y Marzà recluta a Coscollà

Cinco de los seis subsecretarios nombrados ayer tienen un perfil marcadamente político para un puesto de naturaleza administrativa que en los últimos cuatro años se ha comprobado como fundamental para el funcionamiento más o menos ágil de cada departamento.

Así, Compromís ha colocado en esta nueva etapa en la subsecretaria de Educación (su conselleria con más presupuesto y más empleados) a Eva Coscollà, que hasta ahora era la directora general de Función Pública, buena conocedora de asuntos de personal. Y en Economía, como publicó ayer este diario, sitúa a Natxo Costa, el azote en la legislatura pasada de proyectos como Intu.

Las designaciones de Cristian Veses por EU en Participación (candidato por Castelló en las generales), de Rafa Briet por el PSPV en Política Territorial, y de Blanca Jiménez en Vivienda por Podemos tienen el mismo perfil. Puede incluirse a Zulima Pérez, que sigue en Hacienda.

El jefe del Consell, Ximo Puig, ha optado por un carácter profesional al dar la subsecretaria de Sanidad a David Fernández, director jurídico y secretario general de Baleària. Le tocará lidiar con el gasto sanitario. Entre otras cosas, deberá decidir sobre el modelo de la compra farmacéutica, ahora en debate en España.

Por otra parte, FGV ha nombrado al alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, director de gabinete de la gerencia. Abandona la jefatura de talleres, donde prácticamente no ha ejercido.

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