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El Bloc busca su tercera reinvención

Maneja encuestas que señalan que la marca nacionalista está tan desgastada que lo mejor es cambiarla por otra que podría incluir la palabra valencianista

El Bloc busca su tercera reinvención

El Bloc busca su tercera reinvención

De la Unitat del Poble Valencià al Bloc Nacionalista y de ahí a Coalició Compromís, el nacionalismo valenciano de izquierdas busca su tercera reinvención en tres décadas. En el Bloc ha comenzado un debate interno que va camino de posicionarlo en coordenadas distintas a las conocidas hasta ahora.

Lo que se detecta aún son escarceos previos al congreso que el principal referente nacionalista valenciano celebrará en junio, pero entre esos movimientos se vislumbra una operación de fondo que tiene como objetivo reformular buena parte del ideario, en la línea de robustecer una posición ideológica de izquierda social frente a su otra alma, la nacionalista.

Con un perfil rejuvenecido y nuevos actores que ya han alcanzado un papel principal en la política valenciana cuando aún no han cumplido los 40: el conseller de Educación, Vicent Marzà, o el portavoz de Compromís en las Corts, Fran Ferri, además de la actual coordinadora, Àgueda Micó, el debate abierto en el Bloc es relevante.

Lo es porque va a tocar de lleno la médula de la posición política del partido, que desde su fundación ha defendido la existencia de un país valenciano y el derecho a la autodeterminación como pueblo.

Y también porque afecta de lleno al equilibrio interno de Compromís, coalición gobernante en la mayoría de instituciones valencianas y a la que incluso un sector del Bloc aspira a desbordar, cansado del sistema de cuotas que impera en la coalición, donde conviven además Iniciativa (el partido de Mónica Oltra) y Verds-Equo.

Al contrario que la marca Compromís, que aguanta bien en las encuestas internas y suma más que resta, la dirección del Bloc maneja sondeos que señalan que la suya está tan deteriorada y aparece tan marcada a ojos de la ciudadanía que resulta inservible y lo mejor es cambiarla.

El primer paso, pues, es la refundación, cambiar de nombre y presentar uno nuevo. No está en discusión que el partido seguirá siendo valencianista y de izquierdas. Internamente no se ha hablado aún de nombre, pero algunas voces apuntan que debería eliminarse la palabra nacionalista y cambiarla por valencianista.

Entienden que la primera resta en el contexto actual, con el proceso independentista en Cataluña que ha llevado aparejado una radicalización de las posiciones españolistas con el ascenso de la ultraderecha, mientras la segunda, la identificación valencianista, resulta hoy más aglutinadora.

Ya hace tiempo que la cuestión de la refundación planea sobre el Bloc. El primer objetivo es un congreso abierto, que amplíe su base y en el que puedan participar, por ejemplo, los adheridos a Compromís, que se han quedado en tierra de nadie y que se afiliaron directamente a la coalición con la esperanza de que la integración de los distintos partidos que la componen se hiciera efectiva, algo que no se ha producido. Serían más de medio millar. También se busca seducir a quienes puedan acercarse atraídos por una marca de estricta obediencia valenciana que ponga el acento en la defensa del medio ambiente, donde varias fuentes coinciden en que hay un nicho electoral cada vez más importante.

Valencianismo del siglo XXI

Lo que en definitiva se plantea es que el valencianismo del siglo XXI ya no puede ser el mismo que el de los años de la transición de la dictatura a la democracia, porque la sociedad valenciana ha cambiado y es ahora totalmente distinta. El valencianismo ya no puede ir dirigido solo a elementos identitarios, tiene que preocuparse por el bienestar de las personas, la mejora de la educación, la sanidad, las cuestiones sociales, cuidar el territorio y también a la defensa de mayores cotas de autogobierno frente al avance de posiciones centralistas.

Sin embargo, esa posición de izquierda preocupada por las cuestiones sociales, el ecologismo o el feminismo y donde los temas identitarios aparecen más solapados ya la ocupa Compromís.

¿Por qué entonces una nueva marca que compita con ella? Porque el Bloc busca tener un nuevo Compromís en la recámara por si el actual se rompe. No son pocos en la formación nacionalista los que creen que Compromís no funciona bien en el ámbito interno. Ese sector cree que la coalición se ha quedado bloqueada y que sus debilidades internas le impiden avanzar.

Marzà, el valor más en alza

Si hay un valor en alza para capitanear este proceso interno es el conseller de Educación, Vicent Marzà, señalan distintas fuentes. Con todo, el régimen de incompatibilidades que rige en la actualidad en el Bloc es férreo y un conseller y diputado no puede ser al mismo tiempo el líder del partido.

Recientemente en una entrevista con Levante-EMV, el propio Marzà abogaba por la necesidad de que Compromís avance y se mostraba partidario de dar pasos para que la coalición sea capaz de aglutinar a muchas más personas que ahora están en el entorno de otros partidos. En su opinión el instrumento solo puede ser válido si está más estructurado, es más estable y tiene una forma de participación más abierta que la actual coalición.

Por su parte, la coordinadora general, Àgueda Micó, quiere continuar, esta vez en el cargo de secretaria general, tras el cierre en falso del congreso de 2016, y podría seguir siendo la lideresa a partir del cónclave que se celebrará en junio.

Con todo es de esperar que se produzcan reticencias. Hay un sector, la corriente Bloc i País, que insistirá en la vía nacionalista. El colectivo ya forzó en plena campaña de las generales durante un consell nacional una propuesta en favor de la amnistía de los presos y un referéndum en Cataluña que molestó al resto de socios de la coalición.

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