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El doble gesto de Pedro Sánchez con Ximo Puig en 17 minutos de teléfono

El líder socialista conversa con Puig para garantizarle que incluirá en su investidura la nueva financiación y la reunión de la conferencia de presidentes autonómicos - El titular del Consell afianza su papel dentro del PSOE con apoyo claro a la estrategia de negociar con ERC

Pedro Sánchez y Ximo Puig durante un acto de la última campaña electoral. europa press

La ronda telefónica que Pedro Sánchez mantuvo con todos los presidentes autonómicos evidenció dos cosas. Una: la apuesta territorial que ha tomado el candidato a la Moncloa frente a los aires de recentralización que vienen desde la derecha. Y dos: el papel del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, como uno de sus principales valedores junto al catalán Miquel Iceta en el convulso tablero político socialista. En una conversación que duró algo más de 17 minutos, el líder del PSOE tuvo dos gestos con la financiación autonómica para la Comunidad y con la mirada hacia el modelo federal que afianzan, a día de hoy, el papel que está jugando Puig en este escenario con un respaldo nítido al pacto con Podemos y la negociación con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Esa es la opción que se está dibujando en estos momentos de cara a cuajar una investidura para la que Pedro Sánchez, según fuentes conocedoras de los contactos, se mostró moderadamente optimista. No hay ninguna otra alternativa encima de la mesa para evitar unas terceras elecciones. Y en esa vía a la izquierda se está moviendo el líder del PSOE con Puig como principal apoyo entre los barones de más peso institucional.

Al filo del mediodía, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tenía previsto telefonear al jefe del Consell, Ximo Puig, dentro de una ronda de consultas con los dirigentes autonómicos en el marco de las negociaciones para poder formar gobierno en España. No se retrasó demasiado. El teléfono de Puig sonó sobre las doce y veinticinco minutos y la conversación se alargó hasta pasada la una menos veinte. Algo más de 17 minutos de sintonía y relación cordial entre ambos responsables. Frente a la posición crítica de presidentes socialistas como el aragonés Javier Lambán o el manchego Emiliano García-Page, que están agitando las aguas del partido, Puig le trasladó a Pedro Sánchez su respaldo en las negociaciones para formar un gobierno con Podemos que cuente, además, con la necesaria abstención de ERC. «La falta de implicación de las derechas solo ha dejado esta alternativa. El PP nunca ha tenido ni un gesto de generosidad», cargó el jefe del Consell.

En opinión de Ximo Puig, esa alianza política con la participación de parte del independentismo catalán debe enfocarse, además, a buscar una solución a la tensión territorial de España. No en vano, como viene sosteniendo Puig, llegar a un acuerdo con la fuerza política que ha vencido en las últimas citas electorales catalanas, como en su día ensayó Zapatero, puede conducir al diálogo. Una crisis, según apuntó el jefe del Consell, que afecta también a la Comunidad y va más allá de lo que ocurre en Cataluña, donde, como admitió Puig, existe un problema de convivencia con origen en un «conflicto político». «Soy partidario de un diálogo siempre dentro de la Constitución. Pero tiene que haber, como mínimo, un diálogo», zanjó el presidente de la Generalitat que, como primera opción, se mostró favorable en la conversación con Sánchez a un gobierno progresista en España que pueda actuar en una línea parecida a la marcada por el Consell del Botànic.

La estabilidad en el Estado con una posible investidura de Pedro Sánchez, trasladó Puig al ya candidato designado por el Rey para la Moncloa, debe llevar aparejada, de forma ineludible, la mejora de la financiación autonómica «como una gran prioridad». En este sentido, aunque el líder del PSOE no puso sobre el tapete una fecha concreta para que pueda culminar el proceso lo cierto es que sí se comprometió con Ximo Puig, al menos, a sacar la cuestión en su investidura. El modelo de financiación lleva seis años sin renovar. Ni lo desbloqueó Mariano Rajoy ni tampoco los socialistas tras la moción de censura. Primer gesto de Sánchez con uno de los líderes territoriales que le está apoyando en este proceso haciendo piña con los socialistas catalanes.

El papel del Senado

Y, además, un segundo gesto. Puig le pidió a Pedro Sánchez en esa conversación medidas que caminen hacia el federalismo como la convocatoria periódica de la conferencia de presidentes, el debate sobre las autonomías o las reuniones sectoriales de ministerios y gobiernos regionales. Convocatorias que debían girar a través de la dinamización del Senado, alicaído y convertido de facto en un cementerio de elefantes. Efectivamente, la idea de Sánchez es una convocatoria anual con calendario de la conferencia de presidentes para abordar los problemas territoriales de España. «Hay que poner en marcha todos los instrumentos para tener una sociedad más unida y cohesionada», concluyó el presidente de la Generalitat, convencido de su apuesta por un modelo de mirada federal para estrechar lazos de cooperación y solidaridad entre los territorios, algo que ahora mismo no existe.

Como se recordará, el líder del PSOE telefoneó ayer a los presidentes de las comunidades por orden de aprobación de sus Estatutos. Así arrancó con el lehendakari Íñigo Urkullu y, justo a continuación, con el catalán Quim Torra. Puig fue el noveno de esta ronda. Una conversación que se ha producido justo en el momento en el que la figura de Ximo Puig está ubicada en la centralidad del tablero político por su posición en el debate territorial y por su respaldo nítido a conformar un gobierno de izquierdas en Madrid en la línea del Botànic. Desde Presidencia de la Generalitat mostraron su satisfacción por el hecho de que, por vez primera, se cuente con la opinión de los presidentes autonómicos. Pero, sobre todo, por la apuesta decidida de Sánchez a favor del modelo de autogobierno que ejercen las comunidades frente a las propuestas de recentralización que se están lanzando desde la derecha en un terreno de juego que queda ya marcado.

Debate final de las cuentas autonómicas con petición de una mayor financiación

Hoy se inicia en las Cortes Valencianas la recta final del debate de los presupuestos de la Generalitat para 2020. Ya en el pleno se abordarán las enmiendas que quedan vivas tras pasar por la comisión de Economía. Y, previsiblemente, el próximo viernes quedarán aprobadas las quintas cuentas del Consell del Botànic que incluyen, como en anteriores ocasiones, los 1.325 millones a modo de partida reivindicativa al Estado por los problemas del bloqueo de la financiación.

El PP no quiere llamadas, prefiere fechas concretas

El portavoz de Economía del PP en las Cortes, Rubén Ibáñez, afirmó ayer que la única respuesta que debía recibir el presidente de la Generalitat, Ximo Puig de la llamada telefónica del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez era la fecha para cambiar el modelo de financiación autonómica. Ibáñez reclamó a Puig que «por primera vez haga una defensa de los intereses de los valencianos». Para el diputado, «Puig no puede ser socialista antes que valenciano y no puede comprometer el voto a cambio de nada».

Cs critica tanto a los populares como a los socialistas

El síndic de Cs, Toni Cantó, considera «absolutamente impresentable» el «espectáculo» que están dado el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado, a raíz de la petición de intervención a la Junta de Andalucía y a la Comunidad Valenciana cuando lo que deberían hacer «ya» es «sentarse a pactar un Gobierno constitucionalista» y, sobre todo, solucionar «el grave problema de financiación». Cantó quiere que el Consell «gaste de manera responsable».

Las condiciones de Compromís para el voto de investidura: nueva financiación en 8 meses, la mitad de la Dependencia y AP-7 gratis

Joan Baldoví es optimista pero pide al PSOE «menos literatura» con las demandas de la «agenda valenciana»

Reunión «cara a cara», foto conjunta, impresiones «optimistas» pero el PSOE sigue sin aceptar al 100% las peticiones que Compromís mantiene desde hace meses para que Pedro Sánchez sea investido presidente del Gobierno. La reunión que ayer mantuvieron el diputado de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví y la portavoz del grupo socialista, Adriana Lastra, sirvió para acercar posturas -la frase de Baldoví fue «creo sinceramente que la cosa puede salir»-, pero no para cerrar un acuerdo perseguido desde el pasado verano, englobado bajo la denominación «agenda valenciana», con la que Compromís pide que «se cumplan las leyes».

Esta vez no hubo respuesta por correo electrónico y Baldoví entregó su nueva contrapropuesta al PSOE en persona. Dentro de la ronda de reuniones que mantienen Lastra y el secretario del grupo socialista, Rafael Simancas, el diputado de Compromís, que acudió a la cita junto con su socio electoral, el líder de Más País, Íñigo Errejón, volvió a exigir al PSOE mayor concreción, «más compromisos firmes y menos literatura».

En el nuevo documento entregado a Adriana Lastra, Compromís insiste en su petición de un nuevo modelo de financiación autonómica en ocho meses, mientras se aprueban mecanismos de compensación para paliar el déficit económico territorial. Baldoví se amparó en el anuncio del Ministerio de Hacienda de intervenir las cuentas de la Junta de Andalucía para mostrar la «evidencia» de que hay comunidades que no pueden cumplir los objetivos de déficit «porque no tienen la financiación que deberían».

La segunda gran demanda de la formación valenciana para votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez es que, a lo largo de esta legislatura, el Estado asuma el 50% de los servicios de dependencia. El diputado también defiende que la gratuidad de la AP-7 sea total y asegura que si el PSOE «hace experimentos con cualquier tipo de peaje blando dejaría de contar con el apoyo de Compromís». A falta de concretar una nueva cita, Baldoví agradeció ayer trabajar «con discreción» y reconoció a este periódico que PSOE «está por la labor» para «poder llegar a un acuerdo», añadió.

La organización del grupo mixto se está negociando también

El PSOE dio ayer su visto bueno a Compromís y Más País para dividir el Grupo Mixto del Congreso, que actualmente cuenta con 21 diputados de once partidos distintos. La nueva fórmula propuesta por Baldoví es sumar 16 diputados para superar los requisitos legales, pero el problema es decidir quién se quedará en cada grupo. Hasta el viernes se pueden registrar propuestas. Para Joan Baldoví, divicir el Mixto en dos se debe producir «sí o sí».

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