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El problema de fondo

La clave del primer gran pulso político entre Puig y Mazón no es el poder sino la negativa de la Diputación al Fondo de Cooperación

El problema de fondo

Apenas seis meses ha tardado en aflorar la primera gran pugna política entre la Generalitat y la Diputación. Todo en orden. Era lo normal. Cuando arrancó este mandato, Carlos Mazón, nuevo presidente de la Diputación y aspirante en aquel momento a sentarse en la mesa camilla de los liderazgos autonómicos del PP, y Ximo Puig, en su segunda legislatura en el Palau de la Generalitat, tenían que resituarse en la nueva escena que se abría dentro de la Comunidad. Necesitaban su tiempo. Uno para asentarse en la batalla por el control del PP. Y el otro para poder arrancar esta etapa, mucho más compleja, del Consell del Botànic además de reubicarse en el espacio socialista. Como para mantener abierto, encima, aquel frente de batalla entre Alicante y València.

Pero ahora Mazón tiene casi resuelto su encaje en el PP. Cuenta con el favor de Génova para convertirse en la persona clave, primero, de la renovación popular en la provincia y, con posterioridad, de la reconstrucción del partido en la Comunidad. Y el jefe del Consell ya ha puesto en marcha la legislatura del Botànic. Tiene problemas, cierto, para armar un nuevo relato valenciano convincente. Pero, por contra, sí ha cuadrado uno para España en el que se siente cada día más cómodo. Convertirse en el dirigente territorial del PSOE con más poder institucional y, de paso, ejercer influencia sobre los movimientos de la investidura de Pedro Sánchez. El jefe del Consell, en estos momentos, es uno de los líderes socialistas que avala la estrategia de un pacto de izquierdas en Madrid en la misma línea del Botànic. Es uno de los cargos del PSOE que sustenta la apertura de una línea de interlocución con ERC, como ocurrió en época de Zapatero, para calmar las tensiones en Cataluña. Y el único presidente de una comunidad capaz de poner encima de la mesa una propuesta de reforma de la Constitución, elaborada en su día por todo el Consell, con la idea de hilvanar las costuras territoriales. Ambos se han reinventado en el decorado de este arranque del ciclo político después de la avalancha de procesos electorales.

Y ya no pueden, por una cuestión de estrategia, exteriorizar un trato de cordialidad permanente que no les permita marcar sus posiciones el uno frente al otro en los grandes temas. A Mazón, por eso, le vino como anillo al dedo la celebración del Día de la Constitución en Alicante. Para marcar esa distancia con un discurso federalista de Puig que, por otra parte, era archiconocido pero que fue la excusa para teatralizar su enfado sin aplaudir en el escenario. Y al jefe del Consell le ha venido de perlas la decisión del responsable de la Diputación de borrarse, como ya hizo su antecesor César Sánchez en su mandato, de la colaboración de 13,7 millones en el Fondo de Cooperación Municipal, promesa del PP en 1999 pero que, sin embargo, solo se puso en marcha cuando el Botànic llegó en 2015.

Tiene toda la razón Mazón cuando se queja de que el Consell no ha cumplido con los plazos de la comisión para negociar que prometió Puig. Pero la pierde cuando se apunta al boicot y decide alargar la discriminación de los municipios alicantinos en ese fondo. Dice la Diputación que hay trabas legales. ¿Por qué no las tienen las corporaciones provinciales de Castellón y Valencia, que, incluso, aporta más dinero? Y asegura que se puede compensar a los pueblos con obras sostenibles pero solo para aguantar el viejo sistema de «manejar» el reparto inversor antes que distribuir dinero objetivamente como en el fondo de cooperación. La cuestión fundamental, más allá de todo eso, es que los pueblos, al final, son los paganos de esta pugna. No solo porque no reciben el dinero sino porque esta batalla significa que la Diputación no es capaz de entender parte de sus necesidades reales. Los municipios alicantinos no tienen, en general, un problema de infraestructuras sino de mantenerlas, dotarlas de medios y financiar sus servicios. Y eso solo se puede conseguir con un nuevo modelo de reparto de ayudas objetivo, de uso flexible y que aleje el clientelismo.

Brindis por la financiación a la espera de Gobierno en fechas navideñas

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en el tradicional brindis navideño con los periodistas de Alicante, defendió que el próximo año será decisivo para solucionar el problema de la financiación autonómica, que «ya prácticamente nadie discute, como tampoco se discute el cambio climático». Puig reiteró que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, incluirá la promesa de un nuevo modelo de financiación autonómica en su discurso de investidura.

Los socialistas aprietan a Mazón desde el Consell y en la Diputación

Por José Manuel Caturla

Puig le emplaza a cumplir y el PSPV registra una enmienda al presupuesto provincial para incluir el Fondo de Cooperación.

Ataques socialistas desde diversos frentes, con el mismo objetivo: que Carlos Mazón acepte el Fondo de Cooperación. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig defendió ayer este sistema de ayudas que impulsa el Consell, del que «todos» los alcaldes de la provincia de Alicante, con independencia de su signo político, «están absolutamente a favor», por lo que rechazó las críticas vertidas por el presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, y recordó que la finalidad del fondo es que «los ciudadanos y los ayuntamientos de la provincia tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades que ya tienen desde hace años los de Castellón y Valencia», afirmó el presidente.

Puig también restó importancia a esa supuesta mayor afinidad entre Mazón y la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra que entre ambos presidentes. «Yo no voy de esto, voy de seriedad y rigor, y de tratar a las instituciones democráticamente», aseveró el presidente. Y por otro lado, el portavoz del grupo socialista en la Diputación de Alicante, Toni Francés, presentó ayer un paquete de enmiendas a los presupuestos 2020 de la institución provincial donde pide la incorporación del Fondo de Cooperación Municipal al proyecto de presupuestos, propuesta que, de salida, el PP y Cs mostraron una «buena predisposición y talante positivo».

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