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El presupuesto del Consell sale adelante con bronca y sin cesiones a la oposición

La izquierda impone su mayoría entre duras acusaciones del PP y Cs sobre política sanitaria y educativa

Ximo Puig, Mónica Oltra, Martínez Dalmau y Vicent Soler tras la aprobación del presupuesto.

Ximo Puig, Mónica Oltra, Martínez Dalmau y Vicent Soler tras la aprobación del presupuesto. g. caballero

Si el debate de presupuestos 2019 finalizó en un gran ambiente de concordia prenavideña en las Cortes, las cuentas del Consell para 2020 que ayer vieron la luz superadas las ocho y media de la tarde no nacieron con la misma imagen de armonía entre los diputados del parlamento valenciano. Salvo las continuas referencias al «espíritu navideño», pero más bien por ser un concepto tan etéreo como inexistente en la segunda jornada de debate, el único presente navideño con el que se obsequió en las Cortes fue la Ley de Presupuestos de la Generalitat para el próximo el quinto proyecto presupuestario aprobado por los gobiernos del Botànic en tiempo y forma y el primero que saca adelante el Botànic II desde que nació el pasado mes de junio.

La negativa del PSPV-PSOE, Compromís y Podemos a aceptar en la comisión de Economía enmiendas de la oposición (más de mil presentadas por el PP y por encima de 600 de Cs con ninguna registrada por Vox), se confirmó por completo en dos días de debate final en el pleno de las Cortes, donde los socios del Gobierno valenciano no dieron concesión alguna a la oposición. Después de dos meses de trámites, además de las enmiendas pactadas por el Botànic, el Gobierno solo ha aceptado 41 alternativas de Ciudadanos de las 635 presentadas por la formación naranja, y 24 de las 1.058 enmiendas aportadas por el PP. Con el resto, aplicaron el rodillo.

Las últimas 48 horas, El Grinch, el duende de la anti-Navidad, tuvo trabajo por doquier en el hemiciclo valenciano. El villano cascarrabias se revestió de listas de espera sanitarias, de «sectarismo educativo», de «valenicianofobia», de «pederastas abusadores de menores» y de «enchufismo de asesores». Pocas intervenciones de parlamentarios de PP y Ciudadanos no acabaron en trifulca. El debate de presupuestos, enmiendas al margen que se sabía de antemano que no se iban a aprobar, se acercó, entre continuas interrupciones y llamadas a orden, a un debate de política general donde primó el cruce de acusaciones y los gritos desde ambos lados del arco parlamentario. Cuando el marcador luminoso reflejó la votación final con 52 «síes» y 44 «noes» -faltaron tres diputados de la oposición por ninguno de los grupos del Gobierno-, los aplausos sustituyeron a los alaridos.

Unas cuentas reivindicativas

La decisión adoptada ayer supone que los presupuestos de la Generalitat para 2020 dispondrán de 16.970 millones de euros, un 1'6 por ciento más que los de este ejercicio. Las primeras cuentas autonómicas de la legislatura vuelven a incluir una partida reivindicativa de 1.325 millones de euros a cuenta de la nueva financiación autonómica, no hablan de tasa turística (Podemos aparcó en su primer presupuesto como componente del Consell una de sus grandes demandas políticas) y dotan con unos 1.000 millones a la Conselleria de Innovación, asentada en Alicante.

Números aparte, la satisfacción era evidente entre las filas de los tres grupos de izquierda. Además de los agradecimientos por el trabajo realizado, donde destacaron las felicitaciones a la Conselleria de Economía, dirigida por Vicent Soler, fue muy significativo el gesto que hizo el síndic del PSPV, Manolo Mata, al subir a la tribuna. Una mano abierta, una «manita» por cinco años de presupuestos «botànicos». En todo caso, y a pesar de los pesares, los diputados volvieron a casa con su regalo navideño, el pin de las Cortes que se entrega a todo parlamentario autonómico en cada legislatura. No será porque no se acerca la Navidad. Presupuesto e insignia el mismo día, antes de comenzar las vacaciones parlamentarias.

La sanidad agita el tono agresivo del debate parlamentario

Con un tono del debate siempre muy elevado, uno de los momentos más crispados fue cuando el diputado del PP José Juan Zaplana acusó al Botànic de haber aplicado recortes en sanidad y de haber «mentido a los valencianos». La socialista Carmen Martínez le recordó que la UE multó con 19 millones el falseamiento de las cuentas de la Conselleria de Sanidad durante la etapa de gobierno del PP, por lo que le pidió que «no hable de transparencia en 500 años».

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