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Anna Isabel López: "Con su estrategia, Vox ha logrado lo que buscaba España 2000, normalizarse"

La investigadora sostiene que silenciar a la extrema derecha no funciona y aboga por combatir el avance ultra desmontando sus mentiras y con el debate de las ideas

Anna Isabel López

Se doctoró en València con una tesis sobre España 2000 y la evolución de la derecha radical valenciana en un momento en el que el fenómeno ultra se consideraba residual. López lleva una década investigando sus entresijos y ahora es una voz autorizada para entender el alcance de su auge institucional.

Comenzó a estudiar la extrema derecha mucho antes de su eclosión institucional. ¿Se siente como si hubiera estado contando el cuento de Pedro y el Lobo y nadie le hubiera hecho caso?

Leí la tesis doctoral hace un año y medio y los catedráticos me decían que la extrema derecha nunca sería fuerte en España porque el PP capta todo el voto y pensábamos que seríamos la excepción europea. 16 meses después, en Andalucia Vox llegó a 400.000 votos. La gente que hemos estudiado a la extrema derecha hemos sido una excepción, pero había elementos que indicaban que podía ocurrir como en el resto de países europeos. En cuanto el PP se ha fragmentado, la extrema derecha ha tenido una oportunidad que ha aprovechado.

¿Cataluña tiene toda la culpa?

No podemos atribuirlo a una solo factor. Cataluña es un catalizador que arrastra emociones en un país donde los indicadores democráticos eran muy fuertes y los sentimientos antieuropeístas muy bajos. Los votos actuales de la extrema derecha 2.0 no se entienden sin el marco excepcional en el que se inserta, con la aplicación del artículo 155, una moción de censura socialista que echa al PP de Gobierno? Abascal ha sabido presentar una oferta atractiva, homologándose con la extrema derecha europea con una estrategia comunicativa envidiable de la que deberían aprender otros partidos. De otra forma no se entiende que en 2015 Vox tuviera 10.000 votos en la Comunitat Valenciana y ahora esta sea una de las comunidades que más apoyos le aportan.

¿Por qué este es uno de los caladeros de la extrema derecha?

En la encuesta de valores, la C. Valenciana estaba por encima del resto en número de gente que se siente únicamente española y prefiere una organización territorial centralista. Muchos compran el mensaje del nacionalismo. El valor de la identidad y del sentimiento nacionalista, los valores valencianos y la desafección política, junto al hecho de que el PP está débil. Todo eso ha beneficiado a Vox.

¿Todo comenzó con España 2000?

En comparación con Vox, España 2000 es muy poca cosa, pero es interesante analizar su pseudoviraje: intentaban parecerse al Frente Nacional, con un programa similar al de Jean Marie Le Pen.

¿Qué les diferencia?

Con su estrategia comunicativa y la imagen de sus líderes, Vox ha conseguido algo por lo que la vieja extrema derecha luchaba, que era la normalización: salen en la tele y nunca dirías que es extrema derecha porque en España no tenemos esa cultura. Hasta ahora los asociábamos a imágenes de ultras, yomus, falangistas o franquistas.La proximidad con la dictadura era un condicionante que ejercía de cordón sanitario.

¿Hay 3,6 millones de fascistas en España?

Decir eso es un error. Vox tiene elementos parecidos, pero no podemos hablar de fascismo. Estamos en siglo XXI y hablamos de una nueva derecha radical 2.0: la primera fue España 2000 y Plataforma per Cataluña, pero el marco en el que se insertaban no era el mismo.

¿Cómo se combate el auge de esta corriente política radical, una vez institucionalizada?

Ya es tarde para establecer cordones sanitarios: PP y Cs han pactado con ellos. Estamos en guerra de cifras y de fake news, como ha sucedido en Europa; no somos una excepción. Hay que evitar que la extrema derecha continúe creciendo, pero nadie tiene la solución.

¿Cómo deberían afrontar los medios el fenómeno de Vox?

Se ha de hablar de ellos e identificar lo que son. Me molesta mucho cuando hay diarios que hablan de «nueva derecha». Estamos hablando de extrema derecha. La gente no concibe que estos partidos son de extrema derecha. El 44 % de votantes de Vox se identifican en el centro. Es el momento de las palabras, de desmontar sus mentiras. En el debate preelectoral, Abascal tuvo prime time para criminalizar a los inmigrantes, decir mentiras y que nadie refutara sus argumentos. Es un error, pero tampoco demonizarlos es la solución, porque se victimizan. Han entrado en las instituciones, pero si mienten hay que decirlo. Es una tarea que han de hacer los actores políticos, los medios y las instituciones que protegen los derechos, como el Tribunal Constitucional o las oficinas de delito de odio. No tenemos recetas, pero lo que no funciona es silenciarlos. Tampoco podemos hacer noticia de cada cosa que hacen. La prensa tiene un papel muy importante combatiendo las fake news y las mentiras. No les podemos hacer propaganda, pero no podemos dejar de informar de las cosas que atentan nuestros derechos fundamentales. Ya no hablamos de eje derecha-izquierda, sino de constitucionales y antidemocráticos. En Francia y Alemania están todos contra la extrema derecha. Aquí el PP está en la indefinición.

¿Qué papel tienen las redes sociales en toda esta historia?

Las redes sociales son uno de los catalizadores para la nueva extrema derecha. Para Hitler fue la radio y para esta gente es Internet, donde el anonimato y la instantaneidad juegan a su favor.

¿Un acuerdo de PSOE y ERC para gobernar les favorecerá?

Vox ha demonizado al independentismo y eso beneficia a un tipo de votante españolista-nacionalista que no entiende que estamos ante un desafío político territorial y que hay que dialogar más. Es el momento de hacer política, del debate de los argumentos y las ideas. Mucho votante de Vox ha nacido de la reacción a la gestión del PP con Cataluña, que fraccionó a la derecha.

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