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El falso poder del PSPV en Madrid

Los socialistas valencianos «venden» una cuota en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez que en realidad no se corresponde con una mayor influencia de Puig

Ábalos.

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ya ha tomado posesión una vez que durante el fin de semana se despejaron las tres incógnitas que quedaban por resolver: los ministerios de Justicia, Cultura y Deportes y, finalmente, el de Administración Territorial. Hoy mismo echará a andar con su reunión inicial el primer ejecutivo de coalición de la democracia con ministros socialistas y de Podemos. Contrariamente a la versión que el PSPV está intentando «vender» en las últimas horas, ni el socialismo valenciano sale reforzado; ni tampoco el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ganará influencia en Madrid con una mayor cuota ministerial a pesar de que, durante la negociación, el jefe del Consell se convirtió en el principal avalista de un acuerdo de izquierdas que intentara tejer alianzas con los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

En el nuevo ejecutivo, como ya se conocía, continuará el valenciano José Luis Ábalos, número tres del PSOE en su calidad de secretario de Organización. Seguirá como ministro con las competencias de Fomento, aunque el departamento cambiará de nombre. Y también volverá a sentarse en el Consejo de Ministros el astronauta Pedro Duque, diputado por Alicante y vecino de Xàbia, localidad a la que está vinculado a través de su familia. Tendrá, en cualquier caso, menos competencias Pero lo cierto es que la continuidad de ambos como ministros nada tiene que ver con la posición del PSPV ni tampoco con el papel de Ximo Puig como barón territorial socialista. Es público y notorio que la relación entre Ábalos -un superviviente de las luchas internas del PSPV- y Puig nunca ha ido más allá de la corrección con momentos de notable tensión. Y, a la vez, la presencia de Duque en el ejecutivo responde a una relación con Pedro Sánchez que tampoco nada tiene que ver con el papel de relevancia que el PSPV ha intentado jugar durante la negociación política para conformar nuevo gobierno. Es una decisión tomada en Madrid sin que el socialismo valenciano haya tenido nada que ver en la resolución.

Una cuota discreta. Similar a la del ejecutivo anterior. Pero nada más que permita al socialismo valenciano sacar pecho para exhibir la posición de Puig. Apoyo de Pedro Sánchez en este proceso y, junto al catalán Miquel Iceta, los dos líderes territoriales que han aguantado la presión frente a los barones más críticos como el manchego Emiliano García Page o el aragonés Javier Lambán. Iceta, por contra, si tiene un triunfo que mostrar. Salvador Illa, el nuevo ministro de Sanidad, es uno de sus hombres de confianza y su número dos en el Partit dels Socialistes de Catalunya. No puede presentar Ximo Puig en el relato de esta negociación un beneficio de ese tipo en la formación del Gobierno de Pedro Sánchez, por cierto el más amplio de la etapa democrática desde los dos primeros que formó Adolfo Suárez. Ni de lejos.

Para intentar maquillar ese escenario, el socialismo valenciano ha intentado «vender» una falsa cuota con la presencia en el ejecutivo de Luis Planas, que sigue como Ministro de Agricultura; y, rizando el rizo, del nuevo titular de Cultura y Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, al que Puig llegó a saludar con mensaje a través de Twitter. Es verdad que ambos han nacido en la Comunidad Valenciana y que parte de su familia está radicada en nuestro territorio. Pero también que Planas es diputado por Córdoba y su carrera política responde a la cuota del socialismo andaluz. Y que Rodríguez Uribes ha sido delegado del Gobierno en Madrid y, actualmente, era uno de los portavoces del grupo parlamentario socialista en la asamblea madrileña, territorio en el que ha desplegado su actividad.

Los cuatro tomaron posesión ayer pero, desde luego, su elección para el Gobierno que liderará Pedro Sánchez ni tiene nada que ver con el PSPV ni concede tampoco más influencia a Ximo Puig. En este sentido, el portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, les reclamó a los cuatro que «hagan bandera de esa valencianía» y se cumpla el acuerdo pactado en los acuerdos con el PSOE, porque «será justo con los valencianos, pero también con el conjunto del Estado en temas como dependencia, financiación o agricultura». De momento, sin embargo, el poder valenciano en Madrid volverá a ser limitado y será difícil que se pueda encontrar una solución a la «agenda autonómica» en un plazo más o menos razonable.

Puig pide al nuevo Gobierno que «apriete el acelerador» con la financiación autonómica

El jefe del Consell prepara una reunión con Pedro Sánchez y una ronda con ministros para desencallar temas pendientes

De ruta por la provincia de Alicante durante toda la jornada, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, destacó que con la toma de posesión de los nuevos ministros, España «entra en otra dinámica» que permite a todas las instituciones trabajar «a pleno rendimiento». «Lo único que pido es que se apriete el acelerador», apuntó y se refirió a una «agenda de problemas, algunos que llevan mucho tiempo sin tener la dedicación suficiente; esperemos que ahora la tengan, empezando por la financiación». Así, ha confiado en que «pronto» haya un nuevo presupuesto que permita entrar en una «nueva dinámica» de manera que el ejecutivo central pueda «garantizar, sobretodo, la estabilidad y garantizar un marco adecuado para el crecimiento económico y el desarrollo social». «Y eso significa puestos de trabajo, que para nosotros es el principal objetivo: el empleo es el primer objetivo junto al bienestar social», alegó el presidente de la Generalitat que durante la jornada recorrió la ciudad de Alicante y Orihuela.

Ximo Puig se pronunció así a preguntas de los medios en Alicante, donde ha visitado el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica (Isabial), sobre la toma de posesión de los nuevos ministros. Según el presidente valenciano, el nuevo ejecutivo de Pedro Sánchez es «legítimo» y permite «incluso» que los partidos políticos puedan «hacer oposición con total legitimidad». Así, ha sostenido que se trata de «avanzar en el programa de investidura» que incluye «medidas sociales, de superación de los desequilibrios territoriales y que España tenga el peso en Europa que tiene que tener». Ximo Puig ha anunciado que iniciará una ronda de reuniones, la primera con el presidente del Gobierno: «la tendremos supongo en las próximas semanas; y después con los ministros para intentar concertar una acción común para solventar problemas».

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