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Dirigentes del PP de Alicante reclaman moderar el discurso y reforzar el partido

Cargos populares ven insuficiente la rebaja de la tensión de Casado y piden a Bonig un mensaje «de centro y europeísta»

Última reunión del consejo de dirección del PP de la Comunidad Valenciana.

Ni es la primera vez ni será la última, pero la nueva llamada «a la moderación» lanzada desde el PP, para algunos sectores del partido, se traduce como la última oportunidad de dar un viraje definitivo al rumbo que la dirección de los populares quiere someter a su estrategia ideológica. Escuchar como la presidenta regional, Isabel Bonig insiste desde hace unos días que el PP «será leal cuando tenga que ser leal y será duro, contundente y firme cuando tenga que serlo», lejos de aclarar cual será el relato de los populares en los próximos meses, trascendentales por la puesta en marcha del Gobierno de coalición en Madrid, complican aún más la labor de oposición de cientos de parlamentarios y dirigentes del PP que deben salir al paso, a diario, tanto de la crítica al gobierno como de las andanadas alarmistas y extremas de los representantes de Vox.

La dimisión del presidente del PP de Guipúzcoa y portavoz del Partido Popular en el Parlamento vasco, Borja Sémper, que ayer abandonó la política y dejó todos sus cargos, no ha caído en saco roto. Sémper abandona advirtiendo que «un partido no es una secta». Con comentarios así, este renovador y vitalista dirigente, afiliado al PP en la época de Gregorio Ordóñez (más tarde asesinado por ETA) se ganó un respeto en política que ayer hizo que las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo, emitidos por políticos tan diversos como el socialista Eduardo Madina -víctima del terrorismo- o el diputado de ERC, Gabriel Rufián. Una afinidad que no todo el PP mostró por igual. Solo hay que recordar el reciente enfrentamiento verbal que la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, tuvo con Sémper, cuando acusó al PP vasco de «tibieza» frente al nacionalismo. La respuesta de Sémper fue: «Mientras algunas caminaban sobre mullidas moquetas, nosotros nos jugábamos la vida».

Al igual que este dirigente vasco, que dio su apoyo en las primarias del partido a Soraya Sáenz de Santamaría, otros cargos del PP de Mariano Rajoy han dado el mismo paso de abandonar la política. Esta corriente de dar un paso al lado, todavía no ha llegado como tal a la Comunidad Valenciana, donde el partido, según fuentes internas, además de las dudas sobre la carga y la intensidad del discurso que se lanza desde la oposición al Consell, adolece de otro problema más grave, como es la incógnita que rodea la renovación de la dirección regional. Un dirigente popular aseguraba ayer, de forma irónica, que en la Comunidad Valenciana «el PP anda un poco como pollo sin cabeza». Con gestoras en Valencia, con una ejecutiva de transición en Alicante y con un calendario de congresos pendiente de definir, no se sabe a ciencia cierta cuál es la mejor táctica a seguir. En todo caso, la mayoría de los representantes del PP consultados se postulan porque el PP «debe mantener el discurso de la moderación», bien porque «el espacio de la derecha radical ya lo tiene Vox», bien porque la delicada situación de Ciudadanos invita a «sumar al proyecto a los principales dirigentes» que tiene ahora la formación naranja, bien porque, ante el panorama internacional, con tanta disgregación, es el momento de ofrecer «un mensaje de integración, de centro y europeísta».

La misma esencia

Otros dirigentes se mantienen en que el PP «no ha cambiado para nada», que conservan su esencia y que no son un «partido bronco» como «trata de hacer creer la izquierda». Y otros se apoyan en la «responsabilidad» para estar en «la moderación y la centralidad como principal partido político de España». Sin embargo, llegados a este extremo, hay miembros del PP que hablan con la militancia, que reciben mensajes de simpatizantes a diario y que escuchan como les piden «mano dura» contra el PSOE y Podemos. Y la táctica del «ojo por ojo», apoyada por buena parte de la base del partido, tampoco se quiere dejar de lado.

Con el PP en el Gobierno y la izquierda en la oposición, «a nosotros también nos sacaron el vídeo del dóberman del PSOE», afirma un representante del PP que no entiende de «oposición dura o blanda» sino de cómo hay que contrarrestar una «gestión pésima» que esta «perjudicando a la ciudadanía». En todo caso, ya hay cargos populares que empiezan a asumir que el PP «está en una nueva etapa» que hay emprender no solo con otro discurso «sino con muchas más cosas», comentan.

Populares y Cs comparten con los ultras la protesta contra el valenciano

Pero la moderación, sin embargo, está lejos de la realidad. PP, Cs y Vox acudirán el sábado a las concentraciones sobre el plurilingüismo convocadas por asociaciones de padres en varias localidades de la Comunidad Valenciana y a la manifestación de Orihuela contra la ley de Plurilingüismo y por la libertad educativa, donde participarán representantes de los tres partidos de derecha con representanción en las Cortes. La portavoz adjunta del PP, Eva Ortiz, adelantó ayer que la vicesecretaria de Educación y Políticas Sociales del PP, Cuca Gamarra, asistirá a la manifestación de Orihuela, a la que se puede añadir algún miembro más de la dirección. El síndic de Cs, Toni Cantó, también anunció que acudirá a Orihuela para defender «la libertad de los padres a elegir la lengua en la que quieren que estudien sus hijos». Y la síndica de Vox, Ana Vega, indicó que miembros de su partido estarán en la manifestación.

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