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CORONAVIRUS

Ximo Puig «enfría» las tensiones del coronavirus

Apela a grandes pactos, intenta aplacar a los municipios del PP por el conflicto de los datos del covid-19 y pide rebajar el tono político

Ximo Puig «enfría» las tensiones del coronavirus

Ximo Puig «enfría» las tensiones del coronavirus

Con el freno de mano echado para pasar a la siguiente fase de la desescalada por una cuestión de «precaución y prudencia» tras detectar un leve repunte de los contagios que ha puesto en guardia a la conselleria de Sanidad , el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, dedicó gran parte de sus esfuerzos a intentar apaciguar los frentes que tiene abiertos. Enfriar las tensiones del coronavirus. El jefe del Consell apeló a rebajar el tono cada vez más grueso en el que se ha instalado la clase política y que amenaza, a su vez, con incendiar parte de las calles. Pero fue más allá. Pidió altura de miras y grandes pactos ante el arranque hoy de los trabajos de la comisión de reconstrucción, intentó aplacar a los alcaldes fundamentalmente del PP que le exigen los datos del virus por municipios y, sobre todo, blindó al Consell del Botànic de las tensiones entre Pedro Sánchez y Compromís. Ser presidente y miembro del Gobierno valenciano está por encima de los partidos, zanjó con claridad.

A Puig le preocupa una escalada de enfrentamiento político que tenga traslación en la calle. Es cierto que, de momento, ese movimiento tiene su epicentro más ruidoso en Madrid. Pero también que amenaza con extenderse a impulsos de la artillería de gran calibre de la ultraderecha. «Ahora lo fundamental es frenar la escalada de tensión ante una pandemia terrible. Hay que rebajar el diapasón con tanto enfrenamiento que hace que la sociedad esté angustiada. Sacar del debate esa batalla encarnizada», indicó. Tras insistir en afrontar el debate del pase a la Fase 2 de toda la Comunidad Valenciana en bloque desde la calma para evitar un retroceso que «sería terrible», el presidente de la Generalitat reiteró su apuesta por los grandes consensos, una máxima de toda su labor en estos dos meses y medio desde que se puso en marcha el estado de alarma. «Tenemos que trabajar juntos para dar la respuesta que necesitan los ciudadanos: acabar con la pandemia. No hacerlo sería una irresponsabilidad», recalcó.

Más tarde, durante una comparecencia en el Palau de la Generalitat, el jefe del Consell trató de cortar al menos por ahora otros dos líos. Uno. La presión de los alcaldes del PP a la que se ha sumado el Síndic de Greuges para disponer de los datos de contagios por municipios. Intentó aplacar los ánimos. «Lo estamos preparando y los daremos en unos días siempre que se puedan desglosar a ese nivel», dejó en el aire Puig sin poner fecha, evidencia de la incomodidad que genera un asunto que el Consell quiere que se trate con discreción «No se trata de una competición. Estigmatizar es el camino más arriesgado y siempre lo hemos querido evitar», remarcó. Y otro. Desvincular al Consell de las diferencias entre el Gobierno de España y Compromís en Madrid tras votar por vez primera en contra de Pedro Sánchez. «Estamos en el Consell. Esto no es el Gobierno central. Cada partido es libre para cuestionar lo que sea y tomar sus propias decisiones, por lo que las estructuras de los partidos no pueden vampirizar a nadie», insistió después de una dura jornada en la que cargos públicos de los tres socios del Botànic rivalizaron en las redes sobre una herida que todavía está abierta.

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