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Compromís se enfrenta a Puig al devaluar el pacto de reconstrucción de las Cortes

El PSPV pide «altura de miras» a sus socios para unos presupuestos de unidad y defiende dialogar con la oposición desde ya

Fran Ferri, de Compromís.

Fran Ferri, de Compromís.

En tiempo de descuento para arrancar el diseño y la negociación interna de los presupuestos de la Generalitat de 2021, los segundos del Botànic II y los primeros de una pandemia, el desencuentro entre los socios de Gobierno es cada vez mayor. Y día que pasa día que la brecha se agranda. La disputa arrancó la semana pasada con el quién (si tratar de sumar o no a la oposición) y el cómo (abrir el diálogo desde el principio), pero ayer acabó salpicando al qué.

Y es que Compromís, en boca de su portavoz en las Cortes, Fran Ferri, vino ayer a restar importancia al pacto valenciano de reconstrucción económica, social y sanitaria pactado en las Cortes en agosto con todas las fuerzas políticas excepto Vox.

Repetidamente, tanto el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, como el síndic socialista, Manolo Mata, vienen defendiendo que, ante una situación extraordinaria como la actual, estas cuentas debían basarse en los acuerdos suscritos en el parlamento, reflejo no sólo del pacto político sino también de las aportaciones de la sociedad civil.

Sin embargo, Compromís no desea estar atado por unos acuerdos que Ferri rebajó ayer a la categoría de «complemento» y los equiparó a los proposiciones no de ley. El síndic de Compromís aceptó que este pacto puede servir de guía, pero defendió que la verdadera hoja de ruta es el pacto del Botànic II ya que este, precisó, sí es un acuerdo de legislatura. Argumentó que no todas las medidas contempladas podrán cumplirse y que incluso algunas podrían estar «desfasadas».

La postura de Compromís, en buena medida ya adelantada el pasado viernes por la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, supone un enfrentamiento con el jefe del Consell que tan lejos como el lunes defendió ante su ejecutiva y la patronal CEV unos presupuestos basados en los acuerdos de reconstrucción con el mayor respaldo político posible. La estrategia es sumar a Ciudadanos, la formación más predispuesta al acuerdo, y la que más rédito puede sacar y arrastrar después al PP. Es decir, clonar la metodología que se usó con los pactos de reconstrucción.

Como telón de fondo estaba la reunión privada que Puig había mantenido el día anterior con el portavoz de Ciudadanos en las Cortes, Toni Cantó, para reafirmar la voluntad de ambos de dialogar sobre los presupuestos. Esta cita, que Presidencia pretendía que fuera discreta, ahondó en el malestar de los socios. Oltra restó importancia al encuentro e insistió en que los presupuestos ya se están elaborando sobre «la marca botánica», al tiempo que ironizó con el hecho de que Cantó se ha dado un «baño de realidad» después de años criticando los presupuestos.

Ferri, por su parte, apeló al Estatuto de Autonomía para defender que no puede haber otro procedimiento distinto a que el Consell elabore un proyecto: «Cantó no es un conseller, no puede sentarse con el conseller de Hacienda», dijo. Lejos de tender puentes, acusó al síndic de Cs de buscar protagonismo y le reprochó haber pedido recortes.

Unides Podem, que en su día también defendió unos presupuestos de «esencia botánica», adoptó un tono más conciliador al defender en boca de la diputada Estefanía Blanes que no existía contradicción entre un presupuesto pactado por el Botànic y los acuerdos de reconstrucción de las Cortes, ya que éstos habían sido una propuesta del tripartito al que luego se había sumado Ciudadanos y el PP.

Mata (PSPV) compareció en la rueda de prensa con un copia del pacto de reconstrucción bajo el brazo e hizo un llamamiento para que sus compañeros «lean» con detalle su contenido. Desde el PSPV se defiende la importancia de este acuerdo y el hecho de que se lograra implicar a la derecha en cuestiones de hondo calado social con renuncias clave en materia de impuestos.

Dejar la vieja política

El síndic del PSPV pidió «altura de miras» para «sumar apoyos» y «dejar atrás la vieja política». «Unas cuentas exclusivamente botánicas serían un mal mensaje a la sociedad», advirtió. El socialista defendió que aunque el presupuesto debe elaborarse en el Consell debe escucharse a la oposición desde el inicio y tenerla en cuenta.

En realidad, la discrepancia es sobre todo estratégica. Compromís (léase la vicepresidenta Mónica Oltra) quiere las manos libres para negociar más recursos para sus políticas sin estar condicionado a partidos ajenos, mientras que unas cuentas consensuadas agranda la imagen institucional del presidente de la Generalitat y resulta coherente en tiempos de pandemia.

El PP, por su parte, reiteró que está dispuesto a dialogar, pero se siente ninguneado. En Presidencia sostienen que Puig verá a su jefa, Isabel Bonig, si ella se lo pide, tal como hizo Cantó.

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