El Botànic finalizó ayer el debate de política general manteniendo la unidad en las votaciones, aunque con cesiones de las que acaban generando recelos. Los tres grupos que sustentan el Gobierno -el PSPV-PSOE, Compromís y Unidas Podemos- cerraron el debate en las Cortes escenificando una imagen de cohesión interna, a pesar de que encima de la mesa, entre las 44 propuestas de resolución presentadas por todas las fuerzas políticas, había una que daba pie perfectamente a que cada cual fuera por su lado. La iniciativa de Ciudadanos para exigir al Gobierno que autorice para la Comunidad Valenciana un déficit como el concedido al País Vasco, además de un fondo transitorio de financiación autonómica, recibió el voto en contra de los tres socios «botánicos», incluido Compromís. Con un matiz importante: la coalición valencianista es partidaria de reclamar al Estado esas mismas condiciones de financiación, peticiones que han escrito negro sobre blanco en varias de sus propuestas defendidas tanto en el parlamento valenciano como en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, esta vez Compromís se alejó de sus reivindicaciones, apostó por mantenerse al lado de sus compañeros de Gobierno y dio la espalda a la «provocación» de la formación naranja.

De hecho, el síndic de la coalición en las Cortes, Fran Ferri, defendió que el voto de su grupo buscaba «no caer en la trampa» de vincular realizar recortes si no se consigue un déficit para la Comunidad como se ha pactado para el País Vasco. Ferri sostuvo que se mantiene «la unidad del Botànic», al igual que «se mantendrá vivo el debate» en el parlamento valenciano, porque no renuncian a su proposición no de ley en la que piden un déficit asimétrico, como mínimo equivalente al de Euskadi. Pero eso será en otro pleno.

Ferri aprovechó para echarle en cara a Ciudadanos que no haya alcanzado un acuerdo con el PSPV, con el que «llevan dos semanas hablando de consenso, y luego «se han cerrado en banda», al igual que los socialistas «tampoco han querido acercar posiciones», añadió el portavoz de Compromís. Por su parte, el síndic socialista, Manolo Mata, no se desmarcó de esta línea de consenso del Botànic, y apostilló que este Gobierno «lo componen organizaciones distintas, pero con un mismo proyecto. Igual que Google Maps, te ofrece distintas rutas, pero se llega al mismo camino».

Con navegador o sin él, lo cierto es que la única propuesta que salió adelante por unanimidad también fue de Cs. En exigir al Gobierno inversiones en Cercanías, la finalización completa del Tren de la Costa y el cumplimiento de los plazos en la finalización del Corredor Mediterráneo sí se pusieron de acuerdo los seis grupos, incluido Vox. La negativa del partido ultra a apoyar otra propuesta de Cs, donde pedía que los Presupuestos de la Generalitat sean «un reflejo fiel» de los acuerdos del pacto para la reconstrucción impidió que este tema se aprobara por unanimidad.

Análisis de los retos

Precisamente, para incorporar a su acción de Gobierno los acuerdos para la reconstrucción tras la pandemia, el Consell ha elegido la comarca valenciana del Valle de Ayora-Cofrentes para celebrar los próximos días 2 y 3 de octubre su Seminari de Govern, en el que hará balance de gestión de los últimos meses y analizará la forma de afrontar los retos que están por delante. La vicepresidenta, Mónica Oltra, explicó ayer que el pleno del Consell de la próxima semana se celebrará en Ayora y el seminario en Cofrentes, a modo de guiño y reivindicación del interior valenciano. El encuentro servirá para retomar el trabajo de evaluación y monitorización de los objetivos de legislatura que se va trazando el Botànic. La cita, prevista en verano, se retrasó por la escalada de rebrotes y la necesidad de planificar la desescalada.

DOS SOCIALISTAS SE LÍAN Y VOTAN CONTRA LA REVERSIÓN DEL HOSPITAL DE TORREVIEJA


El PSPV corregirá el error la próxima semana con una propuesta donde reclama acabar con esta concesión


En medio de las más de 40 propuestas de resolución que se sometían a votación, un error al pulsar el mecanismo de dos diputados socialistas, la alicantina Rosa de Falastín Mustafá y el castellonense Ernest Blanch, impidió aprobar una iniciativa del Botànic que pedía, entre otras cosas, elaborar un plan estratégico de atención primaria, «blindando y defendiendo la sanidad pública, trabajando por la recuperación de los servicios públicos privatizados una vez finalice la concesión», incluida la reversión del hospital de Torrevieja.

Los dos parlamentarios se encontraban en ese momento en el hemiciclo -no votaron desde su casa de forma telemática-, pero, según aseguró el síndic socialista, Manolo Mata, «nos hemos liado». El portavoz restó importancia al asunto, ya que esas cuestiones se pueden volver a plantear a través de proposiciones no de ley. Para arreglar el «error», la próxima semana, el Botànic someterá al pleno de las Cortes una proposición no de ley donde se reclama, expresamente, la reversión del hospital de Torrevieja. De momento, en el debate del política general que se cerró en la jornada de ayer, la propuesta del Botànic fue rechazada por 50 en contra y 49 votos a favor, un resultado que debería ser al revés en unos días.

Otra cosa es que los diputados del PSPV hubieran votado a favor de una iniciativa de la oposición, y que ésta hubiera salido adelante con sus apoyos. En ese caso sería más difícil dar marcha atrás a la decisión adoptada por el pleno. De hecho, los tres partidos del Botànic tumbaron la iniciativa de Ciudadanos para prorrogar la concesión del Departamento de Salud de Torrevieja cuando venza en octubre de 2021 dada la situación actual de pandemia. Aquí no hubo errores.

En medio de estos momentos de confusión y «alegría» de la oposición por el fallo de estos diputados socialistas, el portavoz de Sanidad del grupo popular, José Juan Zaplana, denunció que después de cinco días de debate de política general, el Botànic «no ha conseguido sacar adelante ni una sola propuesta en materia sanitaria a pesar de enfrentarnos a la peor crisis sanitaria de la historia de la Comunidad». Zaplana, en este sentido, puso el acento en que el propio Botànic «ha votado en contra del modelo sanitario que proponía el presidente de la Generalitat, Ximo Puig.