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Los concejales del PSOE en la oposición solo son decisivos para aprobar cuatro presupuestos locales

En la Diputación los cuatro grupos se han sentado a negociar las cuentas, pero el PP no necesita este respaldo porque tiene mayoría gracias a su alianza con Cs - En el Ayuntamiento de Alicante el apoyo de los socialistas permitiría que los populares esquivaran a Vox

El pleno del presupuesto.

La propuesta lanzada por el presidente de la Generalitat y secretario general del PSPV-PSOE, Ximo Puig, para que los concejales socialistas que están en la oposición favorezcan la aprobación de los presupuestos municipales para 2021 de sus respectivos ayuntamientos solo podría ser realmente eficaz en cuatro consistorios alicantinos. Los ayuntamientos de Sax, Almoradí, Benissa y Callosa d'en Sarrià, con alcaldes del PP que consiguieron la vara de mando en junio de 2019 al ser la lista más votada, aunque estuviesen en minoría, son los únicos donde los votos de los ediles socialistas de sus respectivas corporaciones podrían ser determinantes a la hora de aprobar unas cuentas anuales adecuadas para afrontar la crisis provocada por la pandemia. En todo caso, en estos cuatro ayuntamientos, el PP dispone del apoyo de otros partidos, ya sea Cs, agrupaciones independientes locales e, incluso, concejales de Compromís, para aprobar sus presupuestos al igual que ya hicieron varios de ellos para sacar adelante su proyecto económico anual para el ejercicio 2020.

La recomendación de Puig a sus ediles socialistas también es una invitación al PP y Cs, para que se sumen al Botànic para aprobar los presupuestos de la Generalitat. Si trasladamos esta segunda lectura a los ayuntamientos de la provincia, el PP también tiene cuatro opciones de apoyar a alcaldes del PSOE, algo que ya ha hecho en tres ayuntamientos (Cocentaina, Benidoleig y El Verger).

Con el reparto del poder local producto de los últimos comicios locales, en mayo de 2019, el margen que tienen los socialistas para poder sumarse a la propuesta formulada por su líder es escaso. En 57 ayuntamientos de los 141 municipios de la provincia hay alcaldes socialistas, lo que les convierte en el partido que más primeros ediles tiene. Por detrás están el PP, con 48 alcaldías; Compromís, con 18; Ciudadanos, con cuatro; y Esquerra Unida, con tres. De los 48 municipios con alcalde popular, en 37 de ellos ostentan el gobierno local con mayoría absoluta. Además, en varios consistorios con alcalde de Compromís o Ciudadanos -como es el caso de Crevillent o Castalla, respectivamente- el PSOE ya forma parte de esos gobiernos locales. Por todo ello, las posibilidades de que los munícipes socialistas puedan obrar con «responsabilidad, coherencia y humildad», como les pidió Ximo Puig, para que su voto facilite la gestión económica de cada consistorio aunque estén en la oposición, se reducen a los dedos de una mano.

Recorrido limitado

Por otro lado, esta opción también tiene un recorrido limitado en la Diputación de Alicante, donde el portavoz socialista, Toni Francés, ofreció, días atrás, «tender puentes» para apoyar los presupuestos en la institución provincial. El gobierno formado por el PP y Cs contó con el apoyo del diputado de Compromís para aprobar las cuentas de 2020. En una institución donde el consenso prevalece de forma histórica, ese apoyo, en estos tiempos del covid, no sería de extrañar, pese a la tensión de las últimos tiempos. Otra cuestión es que, sin ser esos votos necesarios para aprobar los próximos presupuestos, esos representantes del Partido Socialista quieran votar «sí» o, al menos, abstenerse para que las cuentas anuales nazcan con el mayor consenso posible. Esos apoyos «extra» pueden servir, entre otras cuestiones, para dos cosas. Por un lado, para que el alcalde de turno -o el presidente de la Diputación, en el caso de Carlos Mazón-, refuercen su posición al hacer valer que su propuesta de cuentas anuales ha sido refrendada por gran parte de la corporación. Y, por otro lado, como sería el caso del Ayuntamiento de Alicante, si los ediles socialistas apoyan el presupuesto que les presente el popular Luis Barcala -además de dividir a la izquierda-, puede permitir al alcalde del PP tener que evitar el siempre controvertido apoyo de Vox.

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