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De escenario de «Lo Imposible» a espacio multiusos

El Botànic apuntala la transformación del complejo Ciudad de la Luz en un recinto que concentra una decena de servicios e instituciones que sustituyen a los extintos platós de cine

Espacios exteriores del complejo de Ciudad de la Luz, un complejo de casi medio millón de metros cuadrados ubicado en Alicante. Pilar Cortés

Abrió sus puertas en 2005 con la pretensión de convertirse en un referente de la industria audiovisual internacional. Se proyectó como el estudio de cine más vanguardista de Europa, dotado con unas modernas instalaciones que acogieron, incluso, parte del rodaje de Lo Imposible, uno de los largometrajes más taquilleros liderados por un director español. Pero como en la superproducción de Juan Antonio Bayona, el sueño de posicionar el sur de la Comunidad en el mapa mundial de la gran pantalla resultó arrasado con tanta fuerza como la de aquel destructivo tsunami que fue recreado, precisamente, en el complejo de Ciudad de la Luz. La condena por competencia desleal impuesta por la Unión Europea, por haber destinado fondos públicos para su puesta en funcionamiento, significó el principio del fin de un proyecto de 410 millones de euros abocado al bloqueo; el desenlace de un delirio megalómano sentenciado a perecer como un carísimo decorado impulsado en su día por Eduardo Zaplana y continuado después por Francisco Camps, dos expresidentes del PP que se lanzaron cuesta abajo y sin frenos en busca del sueño hollywoodense alicantino. Devolver la actividad a este mastodonte de película ha sido y es, según fuentes del entorno de Ximo Puig, una de las obsesiones del Gobierno del Botànic, que continúa impulsando la transformación de este gigantesco plató, vigilado con lupa por Bruselas, para convertirlo en un espacio multiusos que acogerá ahora, incluso, un punto de vacunación masiva contra el covid-19.

El acuerdo rubricado con la Unión Europea hace casi cuatro años para que la Generalitat pudiera recuperar la propiedad de lo que se había convertido en un mausoleo del celuloide incluyó una cláusula que lo condiciona todo: hasta el año 2027 no se puede desarrollar allí ningún tipo de actividad económica. Ese ha sido y es el principal condicionante para reescribir el guión de este colosal recinto que mira el Mediterráneo.

Los seis platós de rodaje, que suman una extensión de más de 11.000 metros cuadrados, son los espacios que, por el momento, siguen fuera de la escaleta del Consell al carecer de actividad, aunque eso es algo que podría cambiar en breve si, como está previsto, los pabellones 1 y 2 se habilitan como espacios de vacunación. Son edificios que, según defienden desde el Gobierno autonómico, reúnen las características necesarias para ese previsible proceso de inoculaciones contra el coronavirus que precisa tener tres salas: una de recepción y triaje, donde la gente aguarde antes ser vacunada; otra de administración de vacunas; y un último espacio posvacunación en el que las personas permanecerán unos veinte minutos. Por otro lado, los platós 3 y 4 están llamados a acoger la Academia 42, un innovador campus de programación que surge como una iniciativa de Fundación Telefónica en colaboración con la Generalitat. Con capacidad para 600 alumnos, tiene como objetivo formar a los profesionales digitales del futuro para un mercado laboral cambiante que requiere nuevas competencias digitales y transversales, según explica Antonio Rodes, director general de la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana, la entidad que gestiona Ciudad de la luz.

Mientras la actividad futura de los platós 5 y 6 está por definir, lo que sí está en rodaje prácticamente en su totalidad son los edificios de apoyo a la producción, esos que antaño acogían los camerinos, salas de peluquería y maquillaje o almacenes de vestuario; espacios por los que pasaron estrellas como Naomi Watts y Ewan McGregor y que ahora han sido reconvertidos en oficinas multidisciplinares. La ubicación de la sede de la Conselleria de Innovación y Universidades es, posiblemente, uno de los hitos que marcan el nuevo rumbo de Ciudad de la Luz, al tratarse de la primera área de Gobierno autonómico localizada en Alicante, con una plantilla hasta la fecha de 70 empleados. También la Conselleria de Educación mantiene allí actividad con los centros de formación de profesorado (Cefire), con una plantilla de 46 personas, y el Centro de Investigación e Innovación para FP, con otras 15. Otra de las iniciativas materializadas en el complejo son las cocinas habilitadas para la Alicante Gastronómica Solidaria, la ONG que, desde el inicio de la crisis del covid, prepara y distribuye menús para cientos de familias en situación de vulnerabilidad.

En el cerro Colmenares, en el entorno de Ciudad de la Luz, se ubica el proyecto estrella del Consell en la provincia, el hub tecnológico Distrito Digital, que agrupa ya a 72 empresas con 450 trabajadores y que tiene previsto crecer con una docena de firmas más que han solicitado espacio una vez amaine la crisis. También en esta zona, la Conselleria de Justicia está ultimando la ubicación de un archivo de expedientes judiciales.

La metamorfosis de este complejo de casi medio millón de medios cuadrados que acoge ahora toda esa amalgama de actividades e instituciones ha ido tomando forma con opiniones a favor y en contra de los criterios de un Consell que, en realidad, tampoco tiene demasiado margen de maniobra para decidir qué se hace allí. A nadie se le escapa que es Bruselas quien supervisa cualquier movimiento para comprobar que este nuevo espacio multiusos se olvide de lo que fue el escenario de un sueño imposible.

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