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Mazón y Bonig: una carrera por liderar el PPCV que ahora entra en su recta final

La crisis que viven los populares en Sevilla o la salida de Miguel Barrachina en Castellón abonan la tesis de que la dirección nacional del partido apartará a la actual síndica y apostará por el presidente de la Diputación como líder autonómico

La líder del PP valenciano, Isabel Bonig,
 y el presidente provincial, 
Carlos Mazón. matías segarra

La líder del PP valenciano, Isabel Bonig, y el presidente provincial, Carlos Mazón. matías segarra

Génova mira hacia Alicante para decidir el futuro del PP valenciano. Pablo Casado y Teodoro García Egea se encuentran en plena construcción de su estructura orgánica y quieren consolidarse con gente de su confianza. En la Comunidad, su hombre fuerte es Carlos Mazón, y sobre él quieren construir su proyecto de futuro. El actual presidente de la Diputación fue uno de los defensores de Casado en su carrera hacia la presidencia, frente al apoyo que Isabel Bonig dio a Soraya Sáenz de Santamaría. Aunque la actual lideresa no deja de reiterar su voluntad de presentarse al congreso regional, los acontecimientos políticos no han hecho más que abonar la tesis de que, muy a su pesar, tiene los días contados. La lucha de poder orgánico en Sevilla o, ya en terreno valenciano, la renuncia del diputado autonómico popular Miguel Barrachina a revalidar la presidencia del partido en la provincia de Castellón son el claro ejemplo de que todos aquellos que en su día apostaron por Sáenz de Santamaría están perdiendo terreno frente a los casadistas. El hecho de que el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, haya perdido el pulso contra Casado y haya sido incapaz de imponer su criterio ante la candidatura que avalaba, dice mucho de lo poco que puede llegar a hacer Bonig. Si al control que Génova está ejerciendo sobre las tres direcciones provinciales se le suma el batacazo electoral que sufrió la castellonense en las últimas elecciones autonómicas, la conclusión es que en estos momentos la síndica es el eslabón más débil de la nueva etapa del PP.

Aquel refrán popular que aconseja poner las barbas a remojar cuando veas las del vecino cortar ha debido quedarse grabado a fuego en la mente de Isabel Bonig, que en las últimas semanas no deja de ponerse en valor, bien porque sigue confiando en que en política todo puede cambiar de un día a otro, o bien por tratar de mostrar cierta fortaleza para no irse por la puerta de atrás de cara a una posible negociación. El congreso regional todavía no se ha convocado, pero diferentes dirigentes del PP coinciden en que podría celebrarse para el verano. Hasta que llegue ese momento, la dirección nacional no va a mover ficha ni adelantarse a los tiempos, máxime teniendo en cuenta las elecciones de Madrid en las que el escenario puede dar un giro de 180 grados. Pero, al margen de lo que ocurra el 4-M, son muchas las voces que apuntan a un adelanto electoral, tanto de las generales como de las autonómicas, por lo que la maniobra de Casado para que Mazón sea el sustituto de Bonig entra dentro de sus cálculos electorales para intentar sacar los suficientes diputados como para sumar en Madrid. Ya lo hizo Aznar con Zaplana y ahora es Casado quien quiere desarrollar una maniobra similar para, congreso a congreso, entronizar a Mazón como su hombre fuerte en la Comunidad. Todos estos movimientos se han gestado en tres etapas.

AÑO 2019

Desde las elecciones de 2019 hasta el inicio del covid

En las elecciones municipales de mayo de 2019 el PP ganó poder municipal en la provincia y la convirtió de nuevo en un contrapeso al Consell. Los populares lograron retener el Ayuntamiento para Luis Barcala y se hicieron con el control de la Diputación que acabó presidiendo Carlos Mazón. Aquellos resultados fueron un balón de oxígeno tras el batacazo de Pablo Casado e Isabel Bonig en las generales y las autonómicas. Los comicios del 28 de abril ya habían dejado desautorizada a Isabel Bonig, aunque es cierto que ya tenía de antemano la cruz puesta por no apoyar a Casado en las primarias. En este contexto, el líder nacional dio un paso determinante para avalar a Mazón como su candidato a presidir la institución provincial, apartando de la carrera al hasta entonces presidente César Sánchez. Ya en aquel momento comenzaba a ser una evidencia que la estrategia de Génova era generar un nuevo liderazgo en torno a la figura de Carlos Mazón. Sobre esta piedra angular el partido comenzó a hablar sobre la importancia de la renovación del partido. Fue determinante la salida de José Císcar (principal apoyo de Bonig en la provincia) como líder de la formación. Realmente se fue para que no lo echaran puesto que ya era un secreto a voces que Mazón tenía el aval de Casado y García Egea para liderar el partido en Alicante. Su dimisión en junio de 2019 abrió la puerta a la renovación también en la dirección autonómica. Así se inició el pulso por el control de la nave popular en la Comunidad.

AÑO 2020

Congreso provincial durante la pandemia

Pese a que los esfuerzos durante 2020 se centraron en la gestión de la pandemia, desde la dirección nacional del PP no quisieron perder más tiempo y, tras encarrilar el mandato en la Diputación, en julio de 2020 Carlos Mazón se convirtió en presidente provincial de los populares tras el año de interinidad de Eduardo Dolón. Desde la época de Eduardo Zaplana, un presidente del PP alicantino no recibía un respaldo tan unánime. A finales de año, el dirigente ya comenzó a rearmar la estructura orgánica para rodearse de un equipo elegido bajo su influencia. A su vez, desde la presidencia de la institución provincial, Carlos Mazón ha tenido una posición de privilegio para afrontar el futuro congreso regional donde se decidirá quien será el líder en los próximos comicios autonómicos. Alicante es el único territorio de la Comunidad Valenciana en el que el PP dispone de poder institucional para hacer frente al Botànic. Y es exactamente en esta provincia donde el PP empezó a cuadrar su proyecto.

2021

Carrera hacia el congreso

Génova tiene claro que el futuro de su estructura valenciana pasa por la provincia de Alicante y, en concreto, por Carlos Mazón. Otra cosa es que vaya a poner sus cartas sobre la mesa cuando ni tan siquiera está convocado el congreso regional. La cúpula del PP trata de evidenciar que ha abierto una etapa con nuevos líderes y, frente a esa directriz, es probable que Isabel Bonig se quede sin posibilidades. Por el momento, la síndica se ha puesto en guardia y mantiene el pulso por revalidar su cargo. Esta misma semana ha estado de ruta por la provincia. Los movimientos en Andalucía y la salida de Barrachina no han hecho más que elevar la tensión sobre ella. Por su parte, Carlos Mazón no quiere entrar en ese tema. Si hace unos meses llegó a borrarse de esta pugna, ahora simplemente se limita a guardar silencio, respetar los tiempos e intentar evidenciar que está centrado en su gestión en la Diputación. «Cero polémica. Ni aunque nos pregunten entramos en eso». Esa es la orden que ha dado a su equipo. En su entorno no dejan de repetir que desde que ocupa la presidencia no hay familias en el PP y que «ha conseguido coser el partido». Y, mientras sigue sin desvelar su futuro, Mazón se dedica a reforzar su agenda de actos en Valencia para ampliar su influencia en toda la Comunidad.

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