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El relevo de Bonig al frente del PPCV para dejar paso a Mazón pone el foco ahora en la portavocía en las Cortes

La retirada de la todavía presidenta popular obliga a buscar un síndic alternativo, y Miguel Barrachina y Elena Bastidas suenan como posibles sucesores

Isabel Bonig, en una imagen de archivo.

Isabel Bonig, en una imagen de archivo.

La renuncia de Isabel Bonig a pelear por mantener el liderazgo del PPCV, tras la presión ejercida desde el cuartel general de Génova, obliga a poner el foco en las Cortes. La apuesta de Pablo Casado y Teodoro García Egea por entronizar a Carlos Mazón al frente del partido fuerza a los populares a definir una nueva estrategia en el marco del grupo parlamentario, puesto que el ungido por la dirección nacional para la sucesión carece de voz directa en València. En los mentideros del PPCV se da por hecho que Bonig no acabará la legislatura como síndica, es decir, que no será ella quien defienda el nuevo proyecto de la gaviota valenciana desde la tribuna de oradores, si bien su más que probable salida de la portavocía en la Cámara deja varios escenarios posibles y el cuándo, los tiempos, parecen tener más relevancia que el cómo.

El Parlamento autonómico acogerá el miércoles y el jueves de esta semana, una nueva sesión plenaria y de control al Gobierno del Botànic en la que se espera que Isabel Bonig mantenga el papel de síndica, de portavoz del grupo que encabeza la oposición frente a la coalición de izquierdas. Ese es, precisamente, el perfil que diferentes voces del partido reclamaban el lunes que mantenga la todavía líder del PP valenciano, al menos hasta que se oficialice la renovación de la estructura territorial. Una salida precipitada de Bonig, con la hipotética renuncia al escaño, podría forzar a la elección de un síndico interino antes de que el partido celebre su congreso, entre finales de junio y principios de julio, para luego, quizás, tener que elegir otro en sintonía con el nuevo líder. Ese es un escenario que se quiere evitar a toda costa para transmitir una imagen de equilibrio interno. Con ello, la intervención prevista esta misma semana por Bonig durante el pleno podría anticipar algunas de las claves sobre la sucesión de próximos acontecimientos. Movimientos de ajedrez en los que Madrid tiene mucho que decir, dado que estaría tratando de pactar una salida airosa para la que ha sido su lideresa en la región valenciana desde que en 2015 se hizo cargo del partido. El lunes, desde la dirección nacional, se le agradeció su «trabajo, esfuerzo y dedicación», y se aseguró que «seguirá siendo un actor clave para el partido a nivel autonómico y nacional»; aunque ese papel concreto todo apunta a que está todavía por cerrar.

El grupo popular en las Cortes suma 19 diputados y María José Catalá, que también tiene acta de diputada, aparece en las quinielas para ser elegida como nueva secretaria general del PPCV. Sin embargo, en determinados círculos populares se cree que sería incompatible que Catalá asumiera la sindicatura en las Cortes, puesto que ya es portavoz del grupo popular en el Ayuntamiento de València, siendo ese un campo de batalla, el del consistorio de la capital del Túria, que el partido no quiere descuidar en su cruzada para tratar de recuperar poder en lo que un día fue un bastión del centroderecha, como es la Comunidad Valenciana.

Los actuales portavoces adjuntos del grupo popular en la Cámara, Miguel Barrachina y Elena Bastidas, son dos de los nombres que hasta ayer más sonaban para sustituir a Bonig al frente del grupo parlamentario, no así el de Eva Ortiz, quien ha sido y sigue siendo mano derecha de la aún lideresa regional. El diputado alicantino José Antonio Rovira es uno de los de máxima confianza de Mazón en las Cortes. En el partido no creen que se ajuste al perfil de síndico, pero sí podría sumar poder si, como todos esperan, Mazón desembarca en las Cortes aunque por el momento sin tener escaño.

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