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La marcha de dos ediles de Cs en Villena abre una nueva cascada de fugas en la provincia

Los malos resultados en Madrid dan pie a otra tanda de deserciones en la formación naranja - Las concejalas, afines al sector de Argüeso, denuncian la «intolerancia interna» que han sufrido por parte de cargos provinciales, autonómicos y nacionales

La síndica de Ciudadanos, Ruth Merino, durante un pleno en las Cortes Valencianas.  | INFORMACIÓN

La síndica de Ciudadanos, Ruth Merino, durante un pleno en las Cortes Valencianas. | INFORMACIÓN

Parece que las deserciones en Ciudadanos no tienen fin. La moción de censura en Murcia y las elecciones de Madrid han dejado muy tocada a la formación, que está sufriendo un goteo incesante de bajas entre sus cargos. Ayer fue el turno de las dos concejalas de Villena Mari Carmen Clemor y María Gracia Serrano, quienes anunciaron que abandonaban el partido por la «intolerancia interna» que han sufrido por parte de los cargos provinciales, autonómicos y nacionales. Así lo expresaron ante los medios de comunicación para criticar las actitudes que desde la organización han tenido con ellas y con todos aquellos que no acatan «sin rechistar» las directrices. Ni tan siquiera llevar la etiqueta de tránsfuga frena ya la sangría en la formación naranja.

La dirección de Ciudadanos daba por descontado que las fugas ya se habían frenado tras la sacudida que sufrieron a raíz de la moción fallida de Murcia. Nada más lejos de la realidad, porque la marcha de cuatro diputados autonómicos y ahora estas dos bajas en la provincia no han hecho más que revolver las aguas y abrir la veda entre los descontentos. Pese a que la cúpula naranja sigue restando importancia a esta nueva oleada y la circunscriben a la resaca electoral de Madrid, diferentes dirigentes han asegurado a este medio que en los próximos días habrá más bajas de concejales de distintos municipios, que ya no creen en el proyecto político que inició Albert Rivera y que se está resquebrajando por momentos.

La decisión de la dirección nacional de presentar una moción de censura en Madrid generó estupor entre cargos y afiliados que no han dejado de desmarcarse y mostrar su malestar con esta decisión. El abandono de Fran Hervías y la posterior expulsión de Emilio Argüeso tuvo un efecto llamada e inició un goteo incesante. Para la dirección nacional fue difícil encajar la marcha el pasado viernes de cuatro diputados de las Cortes, todos afines al sector de Argüeso, donde los naranjas tenían 18 escaños, representando un territorio clave en la expansión del partido. Los cuatro cargos valencianos siguieron los pasos y los argumentos de Toni Cantó al alegar que abandonaban el partido por el giro ideológico de Arrimadas y su mano tendida a Pedro Sánchez. Las Cortes acordaron ayer provisionalmente que los cuatro exdiputados naranja que han pasado a ser no adscritos puedan participar en dos comisiones que se van a celebrar los próximos días, la de Justicia y la de Política Social. La Junta de Síndics adoptó la decisión de asignar los escaños de estos diputados en la última fila del hemiciclo y la síndica Ruth Merino defendió, por su parte, que sus derechos económicos y administrativos no deben verse afectados por la marcha de estos cuatro tránsfugas, recordando el pacto que las Cortes aprobó recientemente para posicionarse contra el transfuguismo en la Comunidad.

Las dos ediles de Villena, también del sector de Argüeso, agudizaron ayer más si cabe la crisis que vive el partido al asegurar que diversos dirigentes les han llegado incluso a invitar a marcharse simplemente por no guardar silencio y manifestar su malestar con sus decisiones. Dejan las siglas considerando que el proyecto político que se ha adoptado les ha llevado a la deriva. «Este partido nos ilusionó, pero hoy es una decepción para todos, porque hoy no seremos las únicas que tomemos esta decisión. No va con nosotras convivir con la hipocresía que ha adquirido Ciudadanos, ya que, en los últimos tiempos, ha pasado de ser un partido liberal a más bien algo parecido a una secta», alegaron Clemor y Serrano.

En cuanto la dirección tuvo constancia de que las ediles se habían dado de baja, las expulsó de los grupos de whatsapp y solicitó, a su vez, que entreguen el acta de regidoras, en virtud del compromiso suscrito a través de la Carta Ética de Ciudadanos que exige a todos los cargos elegidos bajo sus siglas que la devuelvan en el supuesto de abandonar el partido. Fuentes de la formación explicaron que no ha habido conversaciones previas con las dos ediles en las que se pusiera de manifiesto ningún tipo de desacuerdo.

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