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La cuenta atrás para los congresos del PSOE reactiva actos y afiliaciones para tomar posiciones

Los cónclaves servirán de termómetro para valorar el poder de convocatoria de cada corriente - Los afines a Alejandro Soler mantienen sus aspiraciones pese a la caída de Ábalos, mientras que el sector de Franco comienza a moverse tímidamente y los pajinistas están a la expectativa

Pedro Sánchez y Ximo Puig
en una reunión en 
València, antes de la 
pandemia. información

Pedro Sánchez y Ximo Puig en una reunión en València, antes de la pandemia. información

El arranque de los congresos federal y nacional del PSOE ha reactivado las afiliaciones y los actos entre los sectores del partido que ven en estos procesos una oportunidad para la captación de militantes y para exhibir músculo que les pueda servir para decantar la elección de delegados y para tener más capacidad de negociación a la hora de incluir a sus afines en la ejecutivas. El PSOE celebrará su congreso federal la segunda semana de octubre en València y, justo un mes después, los socialistas valencianos pondrán en marcha su cónclave nacional, probablemente en Alicante, aunque la ubicación no ha sido confirmada hasta el momento. La lista del delegados del congreso federal se elige provincialmente con base en el apoyo recabado por parte de la militancia. De ahí la importancia que cada sector da a este proceso.

En este contexto, el partido ha iniciado una campaña para activar sus bases, definir sus ejes preferentes de acción y convencer a los descontentos. En estos momentos, la provincia alcanza los 5.000 militantes al corriente de pago y la Comunidad llega a los 16.000. Y es que en círculos socialistas siempre se ha dicho que no hay mejor campaña de afiliación que un congreso. Esta es la meta a la que todos quieren llegar con fuerza y que les obliga a reactivar el pulso entre las distintas familias. Históricamente cada comité ejecutivo ha sumado gente a su lista de afiliados para ganar músculo de cara a la guerra interna entre corrientes. Estos movimientos muestran el caldo de cultivo de una batalla encubierta para tejer alianzas y captar adeptos.

Aunque en los últimos meses el sector que más se ha movido públicamente es el de Alejandro Soler, la caída fulminante de José Luis Ábalos los ha dejado sin valedor en Madrid y les va a forzar a reposicionarse. El bloque que se reivindicaba afín a Pedro Sánchez ha convocado varios actos con la asistencia de cargos como la subdelegada del Gobierno en Alicante, Araceli Poblador; el senador José Asensi; o los ediles Manuel Martínez y Manuel Marín, para tratar de tomar el pulso a la militancia con la vista puesta, además, en el congreso provincial que se convocará después del nacional. Sus representantes no quieren dar signos de debilidad y aseguran que el escenario sigue siendo el mismo, pero lo cierto es que, ahora que no se apoyan en Ábalos como referente, tienen una montaña demasiado alta para escalar en la que la práctica totalidad de representantes en la Comunidad se han alineado en torno al consolidado liderazgo de Ximo Puig. A nivel provincial, en la carrera por ser el cabeza visible del PSOE, el único que se ha postulado sin tapujos es el diputado en el Congreso, Alejandro Soler, del denominado hasta ahora como sector sanchista. Sin embargo, el ilicitano nunca ha sido del círculo de Puig y, tras los últimos cambios en el Gobierno, parece que pierde enteros. También han salido a relucir en este tiempo nombres como el del alcalde de Alcoy, Toni Francés; el del alcalde de Xàbia, José Chulvi, que repetiría en el cargo; el primer edil de Elda, Rubén Alfaro, o incluso la consellera de Sanidad, Ana Barceló.

La radiografía de las estructuras orgánicas refleja que muchas agrupaciones locales en esta provincia están integradas por socialistas afines al que fuera senador, Ángel Franco, que lleva 20 años controlando los hilos de la ciudad de Alicante y que tiene su mayor influencia en una parte de la Vega Baja, la Marina Baja, el Alto y Medio Vinalopó y sobre todo en l’Alacantí, donde precisamente la ejecutiva del PSPV integró hace varias semanas a cargos sanchistas para dar voz a un sector de la militancia y permitir una mayor representación de la estructura de familias. Otra de las corrientes socialistas, aunque ahora de capa caída, es la más cercana al ilicitano Alejandro Soler, que controla ciertos grupos en agrupaciones como la de Elche, Xixona, El Pinós, Santa Pola, Villena e Ibi. El tercer sector, los herederos del pajinismo, giran en torno a Toñi Serna y Toni Francés, y sobre todo tienen fuerza en municipios como Alcoy, Pego, Dénia, Orihuela, Onil, Petrer o Cocentaina.

Estos cónclaves son el termómetro para valorar el poder de convocatoria de cada una de las grandes familias del partido. Aunque la mayoría de dirigentes consultados por este diario creen que el sector de Alejandro Soler ya ha perdido toda su fuerza, sus afines siguen reivindicando su capacidad de influencia en esta provincia. El grupo liderado por Ángel Franco también va a empezar a organizar actos pero de forma tímida, mientras los pajinistas siguen a la expectativa.

La ruta que el secretario de Organización, José Muñoz, ha iniciado por toda la Comunidad incide en los puntos de encuentro entre todas esas sensibilidades, en respetar los equilibrios de poder, y en movilizar a las bases y reactivar las estructuras. Eso no diluye las aspiraciones que tiene cada grupo, pero también es cierto que el partido penaliza la inestabilidad y que iniciar una guerra interna no aporta incentivos de peso, por lo que lo habitual es llegar a un acuerdo entre los distintos sectores en función de su representatividad. Ahora que Carlos Mazón aprieta fuerte tras su entronización como presidente regional del PP, a los socialistas no les queda otra que dibujar, al menos públicamente, una reconciliación entre familias.

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