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Aragonès hace guiños a Puig con la financiación pero sin asumir su agenda

Los dos gobiernos se alían para captar las ayudas europeas y coinciden en reclamar más fondos covid

Los presidentes Ximo Puig y Pere Aragonès, en la reunión de ayer en el Palau de la Generalitat. | M. Á. MONTESINOS

El reto de implicar a Cataluña en el debate sobre la reforma del modelo de financiación y lograr que el Govern catalán se incorpore como el resto de comunidades a los foros institucionales de negociación era complejo y, de hecho, no se logró. No obstante, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, tras reunirse ayer durante más de dos horas con su homólogo catalán, Pere Aragonès, obtuvo una complicidad que, si bien ahora mismo es insuficiente, puede en un futuro ayudar en el objetivo de acabar con la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana.

El melón del reparto de los recursos no iba a figurar, en principio, y por petición expresa de la Generalitat de Cataluña, entre los asuntos previstos en la cita de ambos mandatarios, pero el asunto surgió y acabó copando las preguntas de los periodistas.

El presidente catalán dejó claro que en su hoja de ruta no hay otra prioridad que la mesa de diálogo con el Gobierno con la vista puesta en un referéndum de independencia, lo que implica que no puede hacer suya la agenda reivindicativa de Puig cuyo fin es lograr que el Gobierno aborde ya la reforma del sistema. Ahora bien, desde esta distancia, ahora mismo infranqueable, Aragonès hizo guiños a Puig.

Así, ofreció «complicidad» al Consell para acabar con la infrafinanciación, un maltrato financiero que reconoció expresamente en varias ocasiones: «Comparto el diagnóstico de que la Comunidad está infrafinanciada», dijo, si bien dejó claro que Cataluña no prevé negociar el reparto de los recursos en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). «Este recorrido», explicó, en alusión a una negociación multilateral Estado-comunidades autónomas, ya lo emprendió Cataluña hace años y, según añadió, su fracaso es una de las razones que ha engordado el independentismo.

«No hay en estos momentos una propuesta sobre el modelo de financiación», indicó al ser preguntado sobre qué posición tendría Cataluña en el caso de que se inicie la reforma. Aragonés se negó a elucubrar sobre un escenario que no se ha dado y se mostró pesimista por la «polarización» de la política en España.

¿En qué se traduce entonces la complicidad? Partida a partida, vino a decir a Aragonès, que en su intervención dio alguna pista. Así, sumará fuerzas con el Consell para que el fondo extraordinario covid-19 que el Estado ha habilitado para las comunidades se mantenga en 2022.

Cabe apuntar que, aunque Cataluña insiste en negociar bilateralmente con el Gobierno, su conseller de Hacienda participó en el último CPFF en el que se acordó el reparto de estos fondos. Cataluña, es, además, junto con la Comunidad Valenciana una de las principales receptoras del Fondo de Liquidez Autonómico.

Cataluña tiene una situación financiera muy distinta a la de la Comunidad Valenciana. Técnicamente no está infrafinanciada, pero, como subrayó Aragonès, sufre un déficit fiscal y, al igual que a la Comunidad, la política de bonificaciones fiscales que practica Madrid gracias al efecto capitalidad le perjudica. En este sentido, el presidente catalán se mostró de acuerdo en que el Estado fije unas normas mínimas para limitar el dumping fiscal.

Puig, por su parte, admitió que las hojas de ruta de ambos gobiernos son distintas, pero insistió en la necesidad de dialogar para intentar superar los conflictos. «La financiación no se solucionará sin un gran acuerdo y para los valencianos es innegociable una solución a corto plazo», manifestó.

Pese a la falta de acuerdo en financiación, hubo otros consensos importantes. Habrá alianza entre ambos gobiernos en los fondos europeos con la creación de un grupo de trabajo para captar y gestionar recursos.

Corredor y reciprocidad

Además, la lista de acuerdos incluye demandar al Gobierno más capacidad de singularizar el uso de los fondos europeos y el establecimiento de mecanismos de cooperación en ámbitos como la investigación sanitaria, la bioeconomía o el medioambiente.

También se compartirán experiencias en el ámbito de la salud mental, así como en el terreno cultural y las infraestructuras. En concreto, ambos acordaron sumar esfuerzos para impulsar el corredor mediterráneo y la reciprocidad en las emisiones entre À Punt y TV3.

El encuentro entre Puig y su homólogo catalán tiene lugar nueve meses después de la reunión que ambos mantuvieron en Cataluña, una cita con la que arrancó el deshielo institucional. La cita de ayer, que además se prolongó con un almuerzo en el que participaron representantes de la patronal y de los sindicatos, sirvió para normalizar las relaciones entre dos comunidades con intereses compartidos.

De hecho, durante la comparecencia, ambos evidenciaron la importancia de estrechar esos lazos. «Los lazos entre la Comunidad Valenciana y Cataluña han existido, existen ahora y existirán en el futuro. Hay una realidad compartida», indicó Aragonès.

Puig, por su parte, habló de un «corredor de intereses» y de la necesidad de «intensificar» la relación por los beneficios para la ciudadanía. La visita, sin embargo, no gustó a la derecha. Para el PP, fue una reunión «estéril», mientras que para los socialistas fue «fructífera» porque ha situado «la reivindicación valenciana por una financiación justa en el centro del debate en nuestro país».

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