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Política Territorial: entre la apuesta por culminar las redes de FGV y la mejora de la seguridad viaria

El impulso a la finalización de los trabajos pendientes en el TRAM de Alicante y Metrovalència ha sido uno de los grandes ejes de Arcadi España al frente de Obras Públicas - El mantenimiento de carreteras ha prevalecido sobre los proyectos nuevos

Arcadi España junto al alcalde de Elda, Rubén Alfaro, en una visita a esta ciudad con motivo de una actuación de mejora de la seguridad viaria. ÁXEL ÁLVAREZ

En un tiempo en que ha quedado atrás la época de la puesta en marcha de grandes infraestructuras viarias, la apuesta por el transporte metropolitano sobre raíles ha sido una de las claves en la Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad con Arcadi España al frente. El hecho más evidente de ello es que el primer acto público de su sucesora al frente del departamento, Rebeca Torró, presumiblemente será la inauguración de la línea 10 de Metrovalència, este martes. Se trata de una obra iniciada hace más de una década, parada con la crisis económica y que ha recibido un gran impulso en los últimos tiempos hasta quedar concluida.

En la red del TRAM de Alicante también son visibles estos avances. Lentamente, todo hay que decirlo, la modernización del veterano Trenet de la Marina avanza hacia Dénia. Los trenes ya realizan el trayecto entre Benidorm y Teulada, y se espera que a principios del año 2023 lleguen a la capital de la Marina Alta, donde además el tramo final será en forma de estructura tranviaria.

La apuesta por Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) también es perceptible en los planes para ampliar las redes en torno a las dos mayores áreas metropolitanas de la Comunidad. En el caso de Alicante vale la pena citar, entre otros proyectos, la conexión entre Luceros y la futura estación intermodal y la prolongación hasta Sant Joan d’Alacant, al tiempo que sigue flotando en el aire el enlace con el aeropuerto de El Altet, un proyecto tan omnipresente al anunciar acciones como ausente cuando se trata de hechos.

Los proyectos de transporte metropolitano y comarcal en autobús en toda la Comunidad, así como los diferentes planes de acción territorial, también comarcales o de espacios más concretos, son otras de las iniciativas que han salido adelante con Arcadi España al frente de la conselleria. Por citar algunos, los del entorno metropolitano de Alicante y Elche, el de las Comarcas Centrales Valencianas -que comprende el norte de la demarcación alicantina y el sur de Valencia- y el de la Vega Baja. La planificación de las infraestructuras y los sistemas de transporte, así como la gestión de los espacios con criterios de sostenibilidad, son algunos aspectos que incluyen estos proyectos.

Paralelamente, en el apartado de la gestión viaria, la política ha ido más encaminada hacia el mantenimiento de las infraestructuras ya existentes que hacia la construcción de otras nuevas. Así, conviene señalar el acondicionamiento de travesías para mejorar la seguridad de conductores, peatones y ciclistas. La reposición de firmes, la corrección de puntos inundables o el ensanchamiento de calzadas para facilitar el paso a los ciclistas han sido otras acciones llevadas a cabo. Ahora bien, en este contexto no ha habido apenas inauguraciones o aperturas de nuevos tramos de carretera; el desdoblamiento de la CV-865 entre Elche y Santa Pola es, en este sentido, algo excepcional. Y no se trata ya solo de grandes infraestructuras, sino incluso de variantes de población para evitar travesías conflictivas que quedan en la provincia; hay algunos proyectos al respecto, pero ninguno materializado.

Por otra parte, Rebeca Torró también tendrá que lidiar al frente de la conselleria con otra cuestión que está generando bastante controversia a lo largo y ancho del territorio autonómico: los grandes proyectos de instalaciones fotovoltaicas. Lo que en principio debía ser un paso en favor de la sostenibilidad y en el uso de energías renovables está teniendo otra lectura, ante la proliferación de planes que prevén grandes extensiones de terreno ocupadas por las placas solares. El posible impacto paisajístico, y el miedo a que tras estas iniciativas haya unos intereses especulativos encubiertos, como ocurriera hace ya casi dos décadas con la eólica, está generando un importante rechazo en muchas de las zonas afectadas, como el Alto y Medio Vinalopó. El equipo de la nueva consellera deberá tener en cuenta estas cuestiones y vigilar para que esos aspectos a favor que en principio tiene la apuesta por una energía limpia como la solar no acaben derivando en una contestación más explícita.

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