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Sanidad: entre la ampliación de los hospitales y la carencia endémica de personal

Ana Barceló ha pilotado la reversión del centro hospitalario de Torrevieja pero no ha sido capaz de resolver la falta de plantilla

La hasta ahora consellera de Sanidad Ana Barceló. ALEX DOMÍNGUEZ

Poco imaginaba Ana Barceló, cuando volvió a tomar posesión del cargo de consellera de Sanidad tras las elecciones de 2019, el difícil trance que le tocaría vivir por la pandemia de coronavirus. Ni ella, ni nadie. La que fuera con anterioridad alcaldesa de Sax asumió el complicado reto de ser la cara de la gestión directa de la crisis sanitaria, con el consiguiente desgaste político y la losa personal que conllevaba una situación tan dura en todos los aspectos. Su labor en esos momentos ha sido bastante reconocida en líneas generales; sin embargo, al mismo tiempo se le echan en cara notables deficiencias a la hora de administrar diferentes asuntos en el día a día de la conselleria, y un carácter frío que no ha puesto fácil la situación.

Puede decirse, de alguna forma, que Ana Barceló dio siempre la cara, pero con las palabras justas, controlando de manera exhaustiva todo cuanto se transmitía sobre la evolución de la pandemia, además de cómo y cuándo. Vale la pena recordar, en este sentido, su negativa explícita y rotunda a facilitar datos de contagios de coronavirus pormenorizados por departamentos de salud y municipios, en las primeras semanas de la pandemia, algo que finalmente se consiguió. La dificultad para obtener información ha sido una constante en los años de Barceló al frente de la conselleria, a veces no tanto porque no se lograran los datos que se pedían, sino por los pasos para conseguirlos.

La firmeza ha sido otro rasgo característico de la hasta ahora titular de Sanidad. La citada publicación de los datos de contagios y fallecidos de covid desglosados por municipios ha quedado como una de las pocas situaciones en las que Barceló dio finalmente su brazo a torcer. La tensión se ha producido principalmente con los profesionales, que continuamente han venido denunciando carencias en temas como las precauciones para evitar que se contagiaran de coronavirus o, más recientemente, las carencias en personal. Y, cabe decir, Barceló ha asumido sus planteamientos hasta las últimas consecuencias.

Así, la conselleria acumuló tres sentencias en contra en apenas unas pocas semanas a comienzos de este año por no proporcionar los suficientes elementos de protección a los sanitarios para evitar que contrajeran el covid. El departamento fue condenado a indemnizar a los trabajadores, pero Barceló atribuyó la falta de material de protección a que algunos sanitarios se habrían llevado más del que les correspondería, lo cual levantó una gran polvareda. Asimismo, otro episodio que ha alzado controversia, muy recientemente ha sido el despido de los 6.000 sanitarios extra contratados para la pandemia.

El reto del déficit de personal

Hay que señalar la creación de 5.000 plazas estructurales en la plantilla de sanitarios de la Comunidad, pero también que la crisis del coronavirus ha incrementado notablemente la carga laboral, y que la situación de pandemia persiste, aunque parezca que hace menos ruido. Y aunque hayan dejado otra vez de darse datos pormenorizados sobre la incidencia del virus en el territorio, cabe añadir. El déficit de personal es especialmente sensible en algunos departamentos de salud como el de Alcoy, donde se suceden las protestas de los profesionales desde hace meses, hasta el punto de llegar a dimitir en bloque el equipo directivo de Enfermería ante la falta de nuevas plazas estructurales asignadas.

Por otra parte, otro de los objetivos de la conselleria, la reversión de los hospitales de gestión privada, solo se ha logrado a medias. El de Torrevieja se incorporó a la red de centros dependientes directamente de la Generalitat en octubre del año pasado, por encima de las reticencias de la concesionaria. Sin embargo, parece que la determinación no llega al otro extremo de la provincia, ya que queda pendiente asumir la gestión del hospital de Dénia, pese a todas las denuncias de deficiencias en la atención y sobre la carga laboral del personal que se están produciendo, y que vence en 2024; y la del departamento del Vinalopó, en Elche y su área de influencia, que acaba en 2025.

Miguel Mínguez deberá hacer frente a todos estos retos, entre otros como hacer que sea una realidad la ampliación del hospital de la Marina Baixa. El inicio de las obras es al fin inminente, después de años de reivindicaciones. Barceló deja este proyecto como uno de los logros de una gestión marcada por las dificultades de la pandemia y donde la firmeza ha sido un arma de doble filo, entre la forma de tomar impulso necesario para afrontar la situación y la negativa a hacer cesiones.

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