El PP está de mudanza. La formación ha echado el cerrojo a la que ha sido su sede durante la última década, la ubicada en la Avenida Salamanca de la ciudad de Alicante, que servía de cuartel general tanto a la agrupación provincial que lidera Toni Perez como a la municipal, encabezada por Luis Barcala. Devolverán las llaves al casero para marcharse a otro emplazamiento. No está demasiado lejos y el precio del alquiler es prácticamente el mismo. La diferencia es que el nuevo local está a pie de calle. Es, precisamente, la clave que busca el partido: huir de las oficinas ubicadas en pisos de edificios y apostar por despachos que faciliten el contacto con la ciudadanía, que inviten a entrar a cualquiera que quiera escucharlos o, también, ser escuchado.

El local que el PP está habilitando para su inauguración se encuentra en la Avenida Benito Pérez Galdós de Alicante. Por el momento, se desconoce la fecha de apertura. A lo sumo, coincidirá con el inicio del próximo curso político, en septiembre. La sede que han mantenido hasta ahora ya ha sido vaciada de mobiliario y se ultiman los detalles para habilitar las nuevas dependencias. Carlos Mazón, desde que dio el salto a la presidencia del PP provincial y, sobre todo, ahora que se encuentra al frente del PPCV y en plena carrera por la presidencia de la Generalitat, ha insistido a las estructuras locales del partido sobre la necesidad de potenciar el contacto con la sociedad para empaparse de sus necesidades y conocer sus demandas. El objetivo pasa por cumplir sus expectativas con el futuro programa electoral.  Afianzar los gobiernos locales que se mantienen en la provincia será clave para tratar de retener la Diputación y, además, para remontar los resultados cosechados en las autonómicas de 2019, cuando la marca de la gaviota obtuvo el peor resultado de su historia en las Comunidad, al obtener solo 19 diputados en las Cortes valencianas. 

La reinaguración de sedes con la vista puesta en los ciclos electorales de 2023 ya se ha producido en otros municipios que son clave para los populares de la provincia. Uno de los ejemplos más paradigmáticos es el de Orihuela. Tras el mazazo que supuso perder el gobierno de la capital de la Vega Baja por la moción de censura rubricada entre el PSOE y Cs, el PP trató de exhibir unidad en su momento más complicado. A la apertura de la nueva sede, en junio, acudieron históricos de los populares oriolanos como los exalcaldes José Manuel Medina y Mónica Lorente, de la máxima confianza de Mazón al ser una vieja amiga zaplanista. La cita consiguió, además, reunir a parte de los dos bloques que a nivel municipal se encuentran enfrentados. También en esta localidad la nueva sede del PP está a pie de calle, en la Avenida de España, mientras que la anterior se encontraba en el entresuelo de un edificio de la Plaza Nueva que se vieron obligados a abandonar por falta de fondos para poder afrontar el alquiler.

Si se hace un paralelismo con Orihuela, parece estar claro que el primer objetivo, el de abrir dependencias a que permitan a la gaviota del PP volar a ras de suelo está prácticamente cumplido; pues se descarta una marcha atrás como la del otrora presidente del PP nacional Pablo Casado con respecto a hacer las maletas de la sede de Génova. Más complicado podría ser quizá que, como en Orihuela, Mazón consiga reunir a los últimos alcaldes del PP en Alicante. Sobre todo a Sonia Castedo, que coquetea de cuando en cuando con un posible regreso a la política municipal, enviando así dardos envenenados a Barcala.