Quién gana y quién pierde en el PP de Alicante tras la caída de Mazón
El declive del presidente de la Generalitat por la polémica gestión de la dana reactivará los movimientos internos en los populares alicantinos tras años de estructura congelada

La lucha de poder en el PP de Alicante se ha avivado con la caída de Carlos Mazón / ALEX DOMINGUEZ
La dimisión de Carlos Mazón supone una puerta abierta al debate interno sobre el equilibrio de poder en el PP alicantino. Su salida como jefe del Consell deja en suspenso un modelo muy centralizado, construido a su imagen y sin contrapesos. Durante su etapa al frente del partido, la estructura ha quedado congelada y cualquier alternativa interna se redujo al mínimo. Ahora, con el todavía presidente en funciones fuera del tablero, el PP volverá a moverse entre quienes buscan ocupar el espacio que deja, quienes tratan de no perder pie y quienes ya preparan posiciones de cara a un congreso regional para el que aún no hay fecha. Por ahora, Mazón sigue siendo formalmente el presidente del PPCV y no se ha anunciado ningún calendario para su relevo a nivel orgánico.
Hasta ahora, Mazón había concentrado el poder político, orgánico e institucional del PP valenciano y alicantino. Controlaba el Consell, marcaba el paso en la Diputación de Alicante, decidía los nombres y fijaba el orden interno. Su estrategia fue clara: integrar, repartir y, cuando hizo falta, laminar cualquier crítica. Ese modelo quedó congelado en torno a su figura y con su salida se activa una reordenación inevitable para la que el partido no tiene aún reglas escritas ni referentes claros.
El primer beneficiado directo podría ser Juanfran Pérez Llorca, que aspira a asumir la presidencia de la Generalitat y, salvo giro inesperado, marcará el paso del partido en los próximos meses. Su ascenso podría fortalecer también a Toni Pérez, presidente de la Diputación, a nivel institucional, y provincial, en la escala orgánica, que mantiene peso propio en Benidorm y gana margen frente a antiguos recelos internos. De hecho, Mazón y él, años ha, formaron parte de corrientes enfrentadas en el partido: el primero, con Zaplana; el segundo, con Camps.
En Vega Baja, Eduardo Dolón ha sido el primero en alinearse con el probable nuevo mando de Pérez Llorca y emerge como referencia territorial tras meses de malestar, más bien soterrado, con la etapa anterior.
Pese a su dimisión, Mazón mantiene la presidencia regional del partido y no hay calendario para su relevo
El alcalde de Torrevieja apunta a dar un paso adelante tras años de perfil bajo y busca consolidarse como figura fuerte del sur. Dolón arrasa en su municipio y ha sabido distanciarse a tiempo de Mazón, con quien mantenía una relación correcta pero sin confianza plena. Su peso electoral y su discurso le devuelven protagonismo en un territorio que llevaba meses desconectado del poder autonómico. Con 16 concejales de 25, quedó fuera de la Diputación y del Consell en el reparto de Mazón. La caída del presidente reactiva a su comarca, que llevaba meses sin estructura operativa y ahora busca recuperar voz propia en el nuevo ciclo.
Respiro en Alicante
Luis Barcala y Pablo Ruz resisten cualquier movimiento interno gracias a su peso como alcaldes de Alicante y Elche. Ambos han optado por un perfil discreto tras la dimisión de Mazón. Se trata de figuras asentadas, con base propia, que resultan útiles para cualquier reconstrucción. En las quinielas para las futuras municipales en Alicante, por su distante relación con Mazón, llegó a sonar el nombre de Luis Rodríguez, presidente de la Autoridad Portuaria, pero el consenso ahora es más claro si cabe.
Los movimientos internos revelan una pugna soterrada por el control político en territorio alicantino
La salida de Mazón deja expuestos a quienes más contaban con su protección directa. En este círculo se encuentran quienes formaron parte de su núcleo duro en la Diputación, como Ana Serna, Javier Sendra, Alejandro Morant, Bernabé Cano y Consuelo Maluenda, o también el conseller José Antonio Rovira. Eso sí, nombres como los de Morant o Cano conservan un respaldo sólido gracias a los resultados electorales en sus respectivos municipios. Otro de los señalados es Pepe Vegara, alcalde de Orihuela, que afronta ahora su situación judicial sin el escudo que suponía que Mazón siguiera en su cargo, pese a las duras críticas por la gestión, el hasta ahora presidente de la Generalitat.
Mientras el PP mira al futuro con el reto de recomponer su equilibrio interno en Alicante, a nivel autonómico se ha empezado a mover ficha. Esteban González Pons ha iniciado contactos para articular una candidatura propia de cara al congreso regional, con María José Catalá como referente. Su operación pasa por buscar apoyos en la provincia, donde ya han tanteado los entornos de figuras como los alcaldes Barcala y Ruz. Si fructifica, abrirá una doble batalla, una por el control orgánico alicantino frente a la continuidad de Pérez Llorca y otra por el liderazgo futuro de la derecha valenciana. Todo ello a la espera de un congreso regional que será el que marque el verdadero reparto de poder.
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