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Pérez Llorca, el municipalista que aspira a relevar a su "padrino" político

El "número dos" del PPCV, síndic de su partido en las Cortes y alcalde de Finestrat ha sido designado por Feijóo como candidato a sustituir a Mazón, tras ser su mano derecha en los últimos años

Pérez Llorca, junto a Mazón, en una imagen de archivo / Miguel Ángel Montesinos

Alex Domínguez

Juan Francisco Pérez Llorca (Finestrat, 1976) puede convertirse en el octavo presidente de la Generalitat Valenciana. Este martes, tras una semana de tensa espera, el presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado lo esperado: Pérez Llorca es el elegido para sustituir a Carlos Mazón. y lo ha hecho en un día marcado por la comparecencia ante la comisión de la dana en las Cortes del todavía presidente en funciones. Ahora todo queda en manos de Vox, partido con el que el aspirante a jefe del Consell ha mantenido una buena relación durante este mandato. "Me cae muy bien", reconocía esta semana el síndic de la formación ultra.

Llorca, valencianoparlante, empezó en política desde abajo, como alcalde de su municipio, un pueblo de apenas 10.000 habitantes en la Marina Baixa, próximo a Benidorm. Y ahí sigue. Desde 2015, está al frente de su ayuntamiento con una suficiencia poco habitual en estos tiempos. En las últimas elecciones, de hecho, consiguió casi tres de cada cuatro votos, lo que le ha llevado a liderar un equipo de gobierno con once de los trece concejales que conforman el pleno. Al Ayuntamiento, eso sí, llegó bastante antes: es miembro de la corporación desde 2003, primero desde la oposición. En el siguiente mandato, pasó a ostentar las competencias de Urbanismo tras ganar su partido las elecciones.

En la Diputación, con Mazón

A la Diputación de Alicante llegó en 2019, aunque dejó el acta dos años después para asumir la portavocía del PP en la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP). Sus dos años en la institución provincial coincidieron con el mandato de Carlos Mazón, lo que propició que se convirtiera en una persona de su máxima confianza. Él fue quien le permitió dar el salto a nivel autonómico, aunque en un primer momento a nivel orgánico. Mazón le nombró vicesecretario de Organización y, ya tras la victoria en las elecciones autonómicas de 2023, ascendió a "número dos" del partido en la Comunidad, en calidad de secretario general, un cargo que hasta ese momento había ocupado María José Catalá, que dejó el puesto para centrarse en la Alcaldía de València.

En esa cita con las urnas que aupó a Mazón a la presidencia de la Generalitat, Pérez Llorca logró acta de diputado autonómico, lo que le llevó a ser síndic del PP en las Cortes tras la forzada reestructuración del Consell del verano de 2024 por la salida de Vox del Gobierno valenciano, al ser nombrado Miguel Barrachina conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca. Este pasado verano, durante el Congreso nacional del PP, Feijóo designó a Pérez Llorca como miembro del Comité Ejecutivo del Partido Popular.

Ahora, justo diez años después de acceder a la Alcaldía de su pueblo, donde gobierna con amplísima mayoría absoluta, el líder nacional del PP ha designado oficialmente a Pérez Llorca como candidato a la Generalitat. Que sea presidente dependerá de Vox, un partido con el que Pérez Llorca ha mantenido una afable relación durante todo este mandato en las Cortes. Sería, de ser elegido, el octavo presidente, el tercero procedente de la provincia de Alicante, tras Mazón y Eduardo Zaplana.

La designación oficial como candidato choca con la postura que defendió Pérez Llorca el pasado mes de junio, cuando al ser preguntado por la opción de sustituir a Mazón, ya señalado por la polémica gestión de la dana, se mostró más que categórico: "Rotundamente, no".

Así lo ve su entorno político: compañeros y adversarios

Pese a lo acontecido en los últimos días, Pérez Llorca ha sido hasta la fecha un rostro poco mediático, aunque lleva años siendo un hombre clave en los acuerdos silenciosos del PP en la Comunidad Valenciana. Su perfil técnico y municipalista ha suscitado estos días elogios incluso en la oposición local, pero también inquietud entre quienes lo identifican como el “continuador” del proyecto político en la Generalitat.

Pérez Llorca se ha forjado políticamente desde la base. “Es una persona de puro conocimiento del municipalismo, crecido en gestión desde la política de pueblo, la administración más cercana al ciudadano, y así es él, muy cercano”, resume el diputado autonómico Javier Gutiérrez, que coincidió con él en la Diputación. A su juicio, si asume la Presidencia de la Generalitat, “será un gran presidente”. Su capacidad negociadora es otra de las virtudes más citadas. José Ramón González de Zárate lo define como “un buen negociador. Calmado, muy calmado. Tiene mucha cercanía con el vecino, se preocupa de verdad por sus problemas”. Añade que “ha cerrado mil negociaciones de candidatos y alcaldes y no se ha enterado nadie”. También Juan de Dios Navarro destaca su “carácter dialogante y perfil responsable”. Lo describe como “una buena persona, fiel, leal y amigo de sus amigos, al que le gusta hacer equipo”.

Desde el PSOE, las valoraciones combinan luces y sombras. Toni Francés, alcalde de Alcoy y ex portavoz en la Diputación, considera que Pérez Llorca “ha estado haciendo posibles acuerdos y pactos”, aunque advierte que “ha sido la mano derecha de Mazón” y “representa las políticas regresivas que se han venido aplicando en la Comunidad Valenciana”. A su juicio, “es el candidato preferido de Vox”. Más matizada, la diputada Mayte García destaca su trato institucional: “Nos llevamos bien, no hemos tenido problemas institucionales ni personales”. Reconoce su capacidad para trabajar sin conflictos, pero deja abierta la incógnita sobre su futuro papel: “Si toma posesión como presidente, ya veremos cómo se comporta”. Recuerda que “ha sido el autor del pacto PP-Vox en esta legislatura”. También el socialista Mario Villar, de la Marina Baixa, aporta una nota personal: “En la universidad ya se notaba que era un político nato, que iba convenciendo a todo el mundo. Era bastante persistente”. 

Desde más cerca

En Finestrat el retrato es casi unánime. Víctor Llinares, concejal del PP y amigo suyo desde la infancia, destaca su implicación y liderazgo: “Es muy trabajador, abierto, honesto e implicado con todos los vecinos, sean del color que sean. Un vecino de Finestrat es alguien de Finestrat”. Añade que “nos exige lo mejor de cada uno. No es alcalde de unos o de otros”. Desde el PSOE local, el portavoz Juan Algado también subraya su respeto personal pese a las diferencias ideológicas. “Solo puedo decir cosas buenas de él. Es amigo mío desde pequeño. Sabía que iba a dar el salto a la política autonómica o nacional”, explica. Lo describe como “una persona preparada, disciplinada y con gran método de trabajo”. Y aunque discrepa de su línea política, lo considera “un gran gobernante” y reconoce que “Vox bebe las aguas por Pérez Llorca”.

Ahora, el joven que llegó hace casi dos décadas al Ayuntamiento de su Finestrat natal como miembro de la oposición, está a un puñado de votos (de Vox) de convertirse en nuevo presidente de la Generalitat Valenciana.

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