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Entrega de llaves a Pérez Llorca con protagonismo compartido y testigos de "casa"

El presidente de la Generalitat toma posesión en un acto contenido mientras la atención sigue puesta en el ya ex jefe del Consell, que después almuerza con Toni Pérez en un reservado de un restaurante del puerto de Benidorm

Juanfran Pérez Llorca habla por teléfono, este martes, tras su toma de posesión

Sara Fernández

Borja Campoy

Borja Campoy

La toma de posesión de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Generalitat debía ser, en apariencia, un punto y aparte. Una jornada diseñada para marcar el inicio formal del mandato del dirigente de Finestrat y el cierre de la etapa de Carlos Mazón, dimitido tras la polémica gestión de la dana. Pero la escena que se ha vivido este martes en las Cortes ha tenido menos de ruptura y más de continuidad.

El protagonismo, lejos de desplazarse por completo hacia el nuevo jefe del Consell, ha sido compartido durante toda la mañana, desde la llegada de los invitados hasta la salida del hemiciclo. Mazón, aunque ya sin vara de mando, ha seguido acaparando buena parte de las miradas y de los objetivos de las cámaras en un acto mucho más discreto, casi gélido, comparado con la multitudinaria puesta de largo que él mismo vivió en 2023.

Mientras Pérez Llorca preparaba el inicio del acto, a Mazón se le podía ver en la cafetería de las Cortes entre besos, abrazos y palmadas de quienes han sido sus consellers y colaboradores más próximos, muchos de ellos de origen alicantino. Además de los consellers Vicente Martínez Mus y Miguel Barrachina, Santiago Lumbreras, Sebastián Fernández (secretario autonómico de Vivienda), o incluso el alcalde de Elche, Pablo Ruz, y el concejal ilicitano Juan de Dios Navarro, se turnaban para recibirlo con afecto, en una escena que evocaba los días en que el ahora diputado raso gestionaba la política valenciana desde la primera línea institucional. Luis Barcala, alcalde de Alicante, conversaba unos metros más allá con José Manuel Cuenca, mano derecha de Mazón, que dejaba caer frases que sonaban a epitafio: "La vida sigue".

Los alcaldes Barcala y Ruz, además del presidente de la Diputación encabezan la delegación alicantina

Las instituciones alicantinas han acudido con una presencia que refleja la relevancia simbólica del relevo. El presidente de la Diputación y alcalde de Benidorm, Toni Pérez, ha encabezado una delegación amplia, con alcaldes populares como Barcala (Alicante), Ruz (Elche), Santi Román (Sant Joan d’Alacant), Bernabé Cano (La Nucia), Alejandro Morant (Busot, también director general de Feria Alicante) o Lino Pascual (Relleu), así como la vicepresidenta primera de la Diputación, Ana Serna, además de alcaldesa de Albatera.

Redes sociales

Además de con su presencia, Barcala ha querido dejar constancia pública de su apoyo al nuevo jefe del Consell, y sin demoras. En sus redes sociales, pasadas las 14 horas, ha publicado un mensaje dirigido a Pérez Llorca en el que ha afirmado: "Querido Juanfran Pérez Llorca, cuentas con todo mi respaldo para esta nueva etapa que abrimos en la Comunidad Valenciana con tu toma de posesión como presidente de la Generalitat. Deseando poder llevar adelante contigo muchos de los proyectos que la ciudad de Alicante necesita".

También han asistido los diputados en el Congreso Macarena Montesinos, muy próxima a Mazón, César Sánchez, Julia Parra y Joaquín Melgarejo, el senador Gerardo Camps, el Síndic de Greuges, Ángel Luna, el adjunto del Síndic de Greuges, Carlos Castillo, el portavoz del PP en Elda, Paco Sánchez, y dirigentes empresariales como César Quintanilla (CEV) y Carlos Baño (Cámara de Comercio de Alicante). Entre los representantes académicos, la rectora de la UA, Amparo Navarro, y el rector de la UMH, Juanjo Ruiz, que se han marchado de los primeros del copetín posterior.

Todo ello ha contribuido a reforzar la impronta alicantina en un acto que, sin embargo, se ha alejado del boato y la escenografía que caracterizaron la toma de posesión de Mazón hace dos veranos. Aquel 17 de julio de 2023, las calles que rodean las Cortes estaban desbordadas: terrazas repletas, simpatizantes aplaudiendo en cada esquina, banderas al viento, calor intenso y un baño de masas que acompañó al entonces nuevo presidente en su camino hacia el Palau, donde lo esperaba Ximo Puig para completar el traspaso simbólico del poder. Aquel día, además, hubo protagonismo nacional más que notable con la presencia de Isabel Díaz Ayuso y una agenda pública abierta para que Mazón saludara a todo el que deseara acercarse.

Puesta en escena

Este martes, en cambio, la puesta en escena ha sido sobria, casi hermética. La Comunidad Valenciana ha asistido al relevo institucional más discreto de los últimos años, sin paseo hasta el Palau ni escenario exterior. El tradicional copetín posterior, que en 2023 se celebró de cara a la calle, se ha reducido esta vez a un encuentro privado en un salón de la última planta de las Cortes, vetado a la prensa y a los asesores de los grupos parlamentarios. Nada que ver con el ambiente festivo que arropó a Mazón en su estreno como jefe del Consell.

La sesión de este martes también ha dejado otras escenas que han reforzado la dualidad del protagonismo. Pérez Llorca ha prometido, en valenciano, su cargo en un hemiciclo atento y expectante, pero mientras su discurso avanzaba, las conversaciones en los pasillos giraban en torno a la nueva ubicación de Mazón como diputado.

Ya no ocupa el lugar preferencial a pie de atril reservado al presidente, sino en la cuarta y última fila, colindante con la bancada de Vox. Tan reciente es el traslado que el sistema todavía identificaba al anterior ocupante, Alejo Font de Mora. Mazón ha tomado asiento minutos antes de comenzar el acto y recibido saludos de quienes serán ahora sus vecinos parlamentarios: a un lado, la diputada alicantina Teresa Ramírez, de Vox; al otro, la popular Mari Carmen Martínez Clemor, también alicantina.

A las 13:32 horas, Mazón abandonó las Cortes, con su núcleo duro: Montesinos, Cuenca, Lumbreras y Maite Gómez

Al finalizar la ceremonia, los periodistas se han agrupado en torno al exjefe del Consell, al igual que sucedió tras la investidura del pasado jueves. Incluso cuando ambos dirigentes han abandonado el hemiciclo, primero el "ex", la comitiva de cámaras ha seguido con un interés incluso a Mazón, a quien se le ha preguntado por la comisión de la que será portavoz. Su salida definitiva de las Cortes, a las 13.32 horas, se ha producido acompañado de su núcleo duro, con Montesinos, Cuenca, Lumbreras y la asesora en Presidencia Maite Gómez. A pie del edificio ha mantenido una conversación con el presidente del TSJCV, Manuel José Baeza, antes de abandonar el complejo casi al mismo tiempo que Toni Pérez.

La jornada no ha terminado en las Cortes. A la vuelta de València, Mazón y Toni Pérez han hecho una parada en Benidorm, donde han almorzado en el reservado de un restaurante del puerto, a los pies del Castillo, en un encuentro discreto que confirma la actual sintonía entre ambos dirigentes y la relevancia que mantiene la ciudad en las conversaciones internas del partido. No es la primera comida significativa que se celebra en Benidorm en este periodo de transición.

Días antes de la dimisión de Mazón, Pérez Llorca se reunió allí con los tres presidentes de las diputaciones, el propio Toni Pérez, Vicente Mompó (Valencia) y Marta Barrachina (Castellón), en un encuentro, con Mazón presente, clave para empezar a ordenar la sucesión en el PPCV. En aquella cita, los barones provinciales acordaron impulsar un relevo que evitara una batalla orgánica y que pasaba por proyectar a Pérez Llorca como figura de consenso mientras se daba tiempo para preparar, en paralelo, la eventual candidatura de Mompó cuando el de Finestrat cediera hipotéticamente el testigo para 2027.

Preguntas incómodas

Mientras tanto, Pérez Llorca ha empezado a asumir las primeras preguntas incómodas de su nuevo cargo. La más repetida era por el complemento económico que recibirá Mazón como portavoz del PP en la comisión de reglamento, un órgano que apenas se reúne pero que añade 8.879 euros brutos al año a la nómina del expresidente. La designación, aprobada por el PP horas antes del acto, ha marcado buena parte del debate político de la jornada.

Esa tensión, sumada a la frialdad del acto y al peso visual que aún conserva Mazón, dibuja un aterrizaje peculiar para Pérez Llorca. Un alicantino vuelve a estar en el centro de la política valenciana, pero lo hace en un clima distinto al de 2023: sin calor popular, sin calles colapsadas, sin discursos épicos y sin recorridos multitudinarios. En su lugar, un hemiciclo sobrio y una transición marcada por la sombra inevitable del ya expresidente.

El relevo institucional, más que cerrar una etapa y abrir otra, deja la sensación de que la política valenciana sigue orbitando alrededor de dos polos. Y que, al menos por un día, la verdadera entrega de llaves no ha terminado de completarse.

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