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La silla vacía del PSPV y del PSOE de Alicante: medio año sin presidente

La dirección provincial aplaza el relevo a un comité que prevé convocar en febrero mientras en la federación valenciana el nombramiento sigue en el aire

Alejandro Soler y José María Ángel han sido los últimos presidentes del PSOE de Alicante y el PSPV

Alejandro Soler y José María Ángel han sido los últimos presidentes del PSOE de Alicante y el PSPV / Rafa Arjones

Borja Campoy

Borja Campoy

El PSPV y el PSOE de la provincia de Alicante encadenan ya medio año sin presidente, un vacío orgánico poco habitual que se explica por una combinación de calendario interno, prudencia política y, sobre todo, por el carácter simbólico de un cargo que, sin tener mando ejecutivo, proyecta equilibrios y mensajes dentro del partido.

En Alicante, la presidencia provincial quedó vacante a comienzos de julio de 2025, tras la salida inesperada de Alejandro Soler. Pocas semanas después, a finales de ese mismo mes, José María Ángel también dejó la presidencia del PSPV. Desde entonces, ninguno de los dos niveles del partido ha cubierto el hueco y la situación se ha normalizado en la práctica, aunque no sin debate interno sobre cuándo conviene mover ficha y qué perfil debe asumir esa representación.

Fuentes próximas al secretario general provincial, Rubén Alfaro, explican que la elección del presidente del PSOE de Alicante debe pasar por el comité provincial, el órgano que formaliza este tipo de decisiones. En ese entorno sostienen que la organización no se ha detenido y que el relevo se abordará cuando se convoque ese comité, una cita que se baraja para febrero, una vez completada la ronda de encuentros sectoriales que el PSPV tiene previsto celebrar en Elche y Alcoy con la vista puesta en la conferencia política anunciada para mayo en la Universidad de Alicante.

Representación

Otras fuentes socialistas consultadas apuntan que la presidencia es una figura fundamentalmente de representación que preside reuniones y ordena turnos de palabra, pero no dirige el día a día de la organización, cuyo peso recae en la Secretaría General y en la estructura de Organización. Precisamente por ese componente honorífico, añaden, el partido maneja el asunto con cautela. Elegir un nombre implica dejar fuera a muchos perfiles y, además, puede interpretarse como un gesto de refuerzo hacia un sector concreto, una lectura que la actual dirección provincial pretende evitar en un momento de reajustes y reequilibrios internos.

Con todo, en el entorno de Alfaro se admite que, cuando se active el proceso, se buscará un perfil capaz de aportar visibilidad y encaje institucional, con preferencia por una mujer y sin necesidad de que sea un cargo de “currículo histórico”. La idea, según estas fuentes, es que la presidencia sirva como respaldo y proyección pública, sin convertirla en un contrapoder orgánico ni abrir una disputa interna por el reparto de espacios.

Presidencia autonómica

La vacante no es solo alicantina. En el PSPV, la presidencia autonómica también continúa sin relevo y, por ahora, no hay una decisión tomada. Desde el entorno de Diana Morant trasladan que el asunto sigue en fase de valoración y que la dirección no ha cerrado un nombre. En paralelo, otras fuentes del partido apuntan incluso a la posibilidad de que la plaza se mantenga sin cubrir, al considerar que su utilidad práctica es limitada y que el coste interno de designar a alguien, por las lecturas y comparaciones inevitables, puede ser superior al beneficio.

Mientras tanto, el partido ha buscado fórmulas para sostener la imagen de normalidad orgánica. El pasado lunes, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, presidió la reunión de la ejecutiva provincial de Alicante, un gesto que, sin resolver el vacío de la presidencia, refuerza el mensaje de que la dirección mantiene el control de la agenda y de las decisiones políticas.

Con el comité provincial en el horizonte y la presidencia autonómica pendiente de definición, el PSOE alicantino y el PSPV afrontan el arranque de 2026 con una anomalía sostenida, la de dos presidencias vacantes que no bloquean el funcionamiento interno, pero dejan abierta una cuestión simbólica sobre quién ejerce la representación institucional del partido y cuándo conviene completar el relevo.

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