Elche abre el debate que el PSOE quería aplazar: el “melón” de Alicante y la carrera socialista hacia 2027
El paso al frente de Héctor Díez acelera la pregunta que bloquea al resto de municipios de quién liderará la candidatura en la capital de la provincia, con un debate interno abierto entre la opción de Ana Barceló y la de José Díaz

Alex Domínguez
El acto del socialista Héctor Díez el pasado fin de semana en Elche para anunciar su candidatura como alcaldable para mayo de 2027 provoca una onda expansiva dentro del PSOE provincial, sobre todo, en la ciudad que el partido lleva meses tratando de mantener en pausa. Porque, tras Elche, lo que vuelve a estar encima de la mesa, con prisa, es Alicante.
Desde el entorno de la secretaria general, Diana Morant, la consigna es clara, rebajar el movimiento ilicitano para que no se convierta en precedente: “Fue un acto eminentemente local. Un acto en el que el portavoz local se dirige a su agrupación”. El matiz no es menor: “Nosotros lo que no queríamos es que fuera un acto formal de presentación de candidatos porque Ferraz no ha abierto ese plazo”.
En esa lectura, la presentación de Díez en Elche se encuadra como “una declaración de voluntad que tiene que ser ratificada por la militancia”, útil para dar visibilidad en las plazas más importantes, pero insuficiente para saltarse el procedimiento: “En las ciudades grandes los nuevos candidatos necesitan visualización pero eso no sustituye al formalismo”.
Lo que se intenta cortar de raíz no es un nombre, sino el contagio del calendario. “No va a haber más movimientos, no puede haberlos. Lo de Elche ha sido una acción espontánea que no se puede generalizar”. El mensaje apunta a otra plaza clave: “En Alicante hay que esperar a un proceso de primarias cuando toque porque es una gran ciudad y hay una gestora”. Esa frase, en realidad, describe el núcleo del problema. Elche ha incomodado no por lo que decide Elche, sino por lo que obliga a mirar hacia la capital, Alicante.
Tapón
En el PSOE provincial se asume que la capital funciona como bisagra y mientras no se despeje el liderazgo municipal, el resto calibra riesgos, tiempos y alineamientos. La dirección autonómica se mueve entre dos perfiles con lecturas distintas hacia fuera y hacia dentro: la portavoz municipal, Ana Barceló, y el diputado autonómico José Díaz, al que Morant ha situado en posiciones orgánicas destacadas. No es un simple duelo de nombres, es una decisión sobre la autoridad y el control de una agrupación históricamente atravesada por equilibrios internos.
Hay otro elemento que explica por qué Alicante no es una ciudad más dentro del mapa. La agrupación local está hoy en manos de una gestora creada para cerrar una etapa de poder en la sombra del veterano dirigente Ángel Franco. La dirección provisional, presidida por José Antonio Amat, con Alejandro Luengo como secretario de Organización y el propio Díaz como portavoz, se ha diseñado para ordenar el partido y, a la vez, blindar la transición interna con la vista en las urnas.
En los últimos meses, además, esa gestora ha estrechado su vínculo con el grupo municipal que encabeza Barceló, una aproximación que, lejos de resolver la incógnita, resalta el delicado equilibrio. El aparato y el grupo conviven, pero el candidato sigue sin salir pese a la falta de liderazgo de cara a las próximas elecciones.
Militancia
En ese contexto se entiende por qué el movimiento de Alejandro Soler en Elche se interpreta como algo más que un acto de militancia. No solo abre el foco sobre los tiempos; fuerza a la dirección a demostrar que manda. Por eso, el PSPV ha tratado de aislar el episodio como excepción (“donde no hay consenso no se pueden hacer actos de este tipo”), para que no se traduzca en un “ahora me toca a mí” en otras plazas. “Díez cuenta con consenso, donde no lo hay no se pueden hacer actos de este tipo”, es el mensaje que repiten.
La justificación formal remite a Ferraz y a la secuencia electoral. “Estamos pendientes del comité federal”, señalan fuentes cercanas a Morant, con dos ventanas posibles: “O antes de las andaluzas o después llegarán las primarias. Probablemente se pondrán en marcha después de las andaluzas”. El PSPV intenta así encajar el proceso municipal en un calendario que evite abrir frentes internos antes de que se despeje el horizonte autonómico, pese a las voces internas que urgen a impulsar liderazgos que puedan preparar el terreno de cara a las elecciones de 2027.
Elche ha mostrado el impulso que puede tener una agrupación cuando detecta vacío y quiere ganar tiempo. Alicante, en cambio, refleja cuando el partido teme que abrir el debate dispare las costuras internas. El PSPV necesita que la carrera a 2027 empiece ordenada, con un solo mando sobre el relato y sin batallas que se coman la oposición municipal. Pero también sabe que si Alicante no se decide, el resto de municipios seguirán mirando de reojo y midiendo cada paso. El acto de Elche fue el recordatorio de que la provincia no espera a que el calendario sea perfecto. Cada silencio en Alicante se verá como una decisión aplazada.
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