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El PSPV frena la presión interna del sector de Soler para cerrar la gestora del PSOE de Alicante: “No vamos a perder ni un minuto”

Afines al exalcalde de Elche reclaman por carta a Morant una asamblea y primarias mientras la dirección autonómica replica que no se “distraerá” con la vida orgánica y prioriza la oposición a Barcala

La gestora del PSOE de Alicante celebró su primera reunión el junio del año pasado

Pilar Cortés

Borja Campoy

Borja Campoy

Un grupo de militantes del PSOE de Alicante ha abierto un nuevo frente interno con una carta dirigida a la secretaria general del PSPV, Diana Morant, en la que reclama “lo antes posible” el fin de la gestora y el retorno a la “normalidad orgánica” de la agrupación local.

El escrito, fechado el 20 de enero y firmado por José Asensi, Antonia Graells y Sofía Morales, afirma que la dirección provisional “se ha enquistado” y ha perdido su sentido de urgencia y pide a la líder socialista valenciana que impulse un calendario que desemboque en una asamblea general y un proceso de primarias. Según los promotores, la iniciativa cuenta con el respaldo de al menos treinta militantes más, que no aparecen como firmantes del documento.

La petición, sin embargo, choca con el mensaje que trasladan desde el PSPV, donde se rebaja el alcance de la presión interna y se marca una línea clara: la prioridad es la batalla política contra el PP en Alicante y no una discusión orgánica que, sostienen, “no interesa a nadie”. En el entorno de la dirección autonómica encuadran el movimiento como una distracción que beneficia al adversario y defienden que el partido está centrado en “conectar con la sociedad”, reforzar la oposición municipal y buscar victorias electorales.

El choque, por tanto, no es solo de tiempos, sino de enfoque. Los militantes, afines a Soler, piden normalización interna como condición para movilizar y la dirección responde que la movilización se construye trabajando, sin abrir debates que consuman energía.

Provisionalidad

La gestora se activó en mayo del año pasado tras la dimisión forzada del entonces secretario general local, Miguel Millana, y la disolución de la ejecutiva alicantina. La decisión fue impulsada por las direcciones provincial y autonómica con el objetivo de intervenir una agrupación atrapada durante años en la disputa interna y romper una dinámica de control orgánico vinculada al veterano dirigente Ángel Franco, que había mantenido influencia durante décadas.

Dos semanas después de la salida de Millana, el PSPV situó al frente de la gestora a José Antonio Amat, uno de los dirigentes de mayor rango del partido en Alicante y figura de confianza de la dirección autonómica, con la misión explícita de apaciguar tensiones, integrar sensibilidades y conducir el proceso hacia una nueva etapa.

La puesta en escena de ese cambio también tuvo carga simbólica. La primera reunión de la dirección provisional se celebró lejos de la histórica sede de la calle Pintor Gisbert y sin la presencia de Morant, ausente por agenda institucional, en un arranque en el que el partido quiso marcar distancia con las imágenes de un pasado reciente ligado a asambleas convulsas y equilibrios enquistados.

En aquella reunión estuvo, como único “invitado”, el secretario general provincial y alcalde de Elda, Rubén Alfaro, en una señal de acompañamiento político a una gestora concebida como instrumento de control y transición.

Carta

En su escrito, los firmantes apelan a la “voz militante” y al riesgo electoral de mantener una situación excepcional sin horizonte temporal. “El tiempo es el factor político más valioso”, manifiestan, y advierten de que el “silencio” y la falta de convocatoria alimentan desafección interna y proyectan hacia fuera una imagen de provisionalidad que, a su juicio, resta credibilidad al partido.

Reclaman, además, que la gestora fije un calendario, garantice la limpieza del censo y asegure “neutralidad absoluta” para evitar que la próxima dirección nazca “pactada en despachos”. En la misma línea, defienden que solo una ejecutiva elegida por la militancia puede afrontar con fuerza las citas electorales y conectar con la ciudadanía.

En declaraciones a este diario, el exsenador José Asensi asegura que la gestora “se está alargando demasiado en el tiempo” y que, aunque entendió su creación tras la dimisión de Millana, “ahora no está bien planteada”. También resalta que no han recibido respuesta ni de Morant ni del presidente de la gestora y describe una organización “maniatada” en un momento en el que, añade, deben “estar unidos y trabajando” ante citas relevantes.

La exconcejala Sofía Morales insiste en que la gestora “tiene que acabar su función” y devolver el control a la militancia mediante la convocatoria de una asamblea. “No vamos contra nadie”, sostiene, pero considera que prolongar la tutela transmite a la ciudad la idea de un partido incapaz de organizarse.

Plazos

La discusión sobre el reloj orgánico no es menor porque Alicante arrastra antecedentes. Las dos gestoras anteriores que ha vivido la agrupación en las últimas dos décadas se prolongaron durante un año y un mes cada una. La primera concluyó en julio de 2006 con el nombramiento de Roque Moreno; la segunda, con Ángel Luna al frente, repitió prácticamente la misma duración.

La tercera, la actual, nació ya con una expectativa más larga. En el partido se contempla que pueda extenderse hacia el ciclo electoral de 2027, en coherencia con el propósito de consolidar el cambio de dinámica interna antes de abrir una nueva etapa.

Desde el PSPV, además, se apunta a un elemento que añade complejidad al debate. La gestora se diseñó con criterios de integración y algunos perfiles próximos a quienes ahora presionan para cerrarla forman parte de ese órgano como vocales. Esa circunstancia alimenta, en privado, el reproche de incoherencia que la dirección utiliza para desactivar la ofensiva. Quienes impulsaron el instrumento, defienden, no pueden convertirlo ahora en problema cuando el partido busca estabilidad y foco político.

En todo caso, el pulso ha quedado lanzado. Una treintena de militantes reclama acelerar la normalización y la dirección autonómica responde con un cierre de filas que, a día de hoy, no invita a esperar cambios inmediatos.

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