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Julio de España, la caída de un histórico que sobrevivió a todas las familias del PP

El expresidente de la Diputación y de las Cortes se dio de baja de su partido tras saber que INFORMACIÓN iba a hacer público que la Fiscalía pide para él ocho años de cárcel por agresión sexual y trato degradante

Julio de España, en un acto del PP en el año 2024.

Julio de España, en un acto del PP en el año 2024. / Jose Navarro / Jose Navarro

Manuel Lillo

Manuel Lillo

Después de sobrevivir a todas las guerras internas que vivió en el PP, ha sido un caso judicial ajeno a la política, e iniciado una década después de haberse retirado de la primera línea, el que ha acabado con la trayectoria de Julio de España en su partido. El médico, que ha solicitado la baja provisional del PP tras saber que INFORMACIÓN iba a publicar que la Fiscalía ha solicitado ocho años de cárcel contra él por agresión sexual y trato degradante, dejó la política activa en 2015, cuando abandonó el Senado después de un cuarto de siglo en primera línea y participando en todos los frentes. Tanto es así que el promotor de su ascenso, Eduardo Zaplana, nunca le perdonó lo que desde su círculo llaman “traición”.

Julio de España empezó a trascender dentro del PP en 1990, cuando figuraba como director de Asuntos Sociales de su partido. Quien había sido delegado del Sindicato Médico de Alicante en el Hospital General, y miembro de una familia con antepasados en política, accedió como concejal en el Ayuntamiento en 1991. En aquellos comicios, en los que se impuso el PSOE de Ángel Luna, la candidatura del PP la lideró Diego Such, y con él fueron nombrados ediles en el Consistorio cargos con protagonismo en el presente. Tal es el caso de Macarena Montesinos, secretaria general del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados; y de José Antonio Rovira, actual conseller de Economía y Hacienda. Ambos cercanos al ahora expresidente Carlos Mazón.

Julio de España toma posesión como presidente de la Diputación de Alicante en 1999.

Julio de España toma posesión como presidente de la Diputación de Alicante en 1999. / Perfecto Arjones

Desde entonces, De España solo vivió ascensos. Fue presidente del PP en la provincia de Alicante, formando un tándem con Eduardo Zaplana que se convirtió en un rodillo electoral. Elegido diputado en el Congreso en 1993, en las últimas generales ganadas por Felipe González, las mayorías de absolutas del PP en 1995 llevaron a De España a la presidencia de la Diputación, que ostentó durante dos mandatos.

Aquel idilio con la política se mantuvo más adelante, cuando en 2003 el médico fue nombrado presidente de las Cortes Valencianas. Fue cuando Francisco Camps ya presidía la Generalitat y la guerra entre su sector y el afín a Eduardo Zaplana, que entonces ya trabajaba mano a mano con el presidente Aznar como ministro de Turismo y como portavoz de su gobierno, aún no había experimentado toda su crudeza.

Zaplanismo y campismo

Esta se empezó a manifestar durante la legislatura que transcurrió entre 2003 y 2007. Una de las anécdotas más clarividentes fue el “motín” protagonizado por 17 diputados zaplanistas contra el presidente Camps en las Cortes en julio de 2004. “Eso lo preparamos en casa de Julio de España”, dice un antiguo dirigente del partido, que recuerda que el médico, que entonces presidía la cámara autonómica, “siempre estuvo con los zaplanistas y a mitad de camino se bajó del barco”. Aquello, según otra voz, “Zaplana nunca se lo perdonó, fue una traición a la lealtad que había entre ambos”.

Pese a la animadversión entre los sectores, Camps rescató a De España y le facilitó su llegada al Senado en 2007, donde se mantuvo hasta 2015, cuando decidió abandonar la primera línea de la política poniendo su experiencia a disposición del PP y anunciando, a su vez, su regreso a la medicina. La supervivencia de Julio de España al campismo la explican algunos de quienes vivieron aquella etapa por “el interés de Camps a quedarse con peones de Zaplana, como también hizo con Miguel Barceló, aunque Zaplana nunca se reconcilió” con el expresidente de la Diputación.

Francisco Camps y Julio de España, presidentes de la Generalitat y de las Cortes, en una imagen de 2003.

Francisco Camps y Julio de España, presidentes de la Generalitat y de las Cortes, en una imagen de 2003. / Efe

De hecho, cuando la guerra entre ambos bandos era un hecho, De España se puso de lado del zaplanismo, que se impuso en la provincia de Alicante a través de la figura de José Joaquín Ripoll, presidente de la Diputación entre 2003 y 2011. El ahora expresidente Carlos Mazón también figuraba en este sector y el médico se mantuvo en primera fila como presidente del PP en la ciudad de Alicante.

Cambios en el PP de Alicante

No fue hasta 2011 cuando el campismo dio la vuelta a la tortilla y Sonia Castedo, elegida alcaldesa de Alicante entonces con una mayoría abrumadora después de casi tres años en el cargo, consiguió evitar que Ripoll repitiera como presidente de la Diputación, pese a las intenciones de Génova.

La alianza de la alcaldesa con Camps puso fin al dominio zaplanista en la provincia y es entonces cuando De España, recuerdan algunos que vivieron aquella época, “quiso entenderse con Camps por intereses personales”. Entre estos intereses, según los mismos testimonios, estaba la voluntad de garantizar la consolidación de su hija, Mari Carmen de España, como concejala en el Ayuntamiento de Alicante, cargo que mantiene de manera ininterrumpida desde hace 15 años, aunque su continuidad más allá de 2027 está en entredicho.

Como contrapartida a mantener al médico en sus filas, Camps “podía jugar la carta de haber respetado a los alicantinos al frente del partido pese a las disputas internas”, recuerda otro testigo, que también pone en valor que el presidente de la Generalitat, entonces a pocos meses de presentar su dimisión ante las investigaciones judiciales de la trama Gürtel, “quiso poner en valor una trayectoria política muy bien considerada en el partido”, como lo era la de Julio de España.

Curiosamente, de España tildó a Zaplana como “el político más grande que ha tenido la política valenciana” el día que anunció que se despedía de la política, mientras que de Camps dijo que fue “un hombre correcto” al que respetó “muchísimo”.

El médico se ha dejado ver, en los últimos años, en actos del partido como el que se celebró antes de las elecciones europeas en el restaurante Juan XXIII, menos de dos meses antes de su declaración ante el juzgado por el caso que le afecta.

Ahora, el médico está a la espera de juicio por presunta agresión sexual y trato degradante, unos hechos denunciados por dos pacientes sin relación entre sí que acudieron a su consulta de la especialidad digestiva en 2021 y 2023.

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