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Lecciones y recuerdos del 15-M en Alicante, 15 años después: del “ejemplo de colectividad” a la “dura experiencia” en Podemos

Tres lustros después del inicio de las acampadas que se convirtieron en la génesis de un cambio político en España, personas que participaron en el movimiento repasan sus vivencias y valoran qué queda de aquel movimiento

Asamblea de participantes en el movimiento 15-M en la plaza de La Montañeta, en una imagen de hace quince años.

Asamblea de participantes en el movimiento 15-M en la plaza de La Montañeta, en una imagen de hace quince años. / INFORMACIÓN

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Manuel Lillo

Manuel Lillo

Un clamor en las plazas que puso en cuestión el sistema político español. El 15 de mayo de 2011, va a hacer ahora 15 años, diversas ciudades acogieron manifestaciones contra la clase política en un contexto marcado por la crisis económica. La Puerta del Sol de Madrid acogió una acampada improvisada que se replicó en muchas otras ciudades, entre ellas Alicante, donde la plaza de la Montañeta se erigió en el escenario de reuniones y manifestaciones de personas jóvenes (y no tan jóvenes) que discutían el statu quo vigente y clamaban por más garantías democráticas basadas, fundamentalmente, en la participación ciudadana y en el rechazo a lo que se consideraban "los privilegios de la clase política".

Nació así lo que se llamó como movimiento 15-M, que tuvo efectos sociales inmediatos y consecuencias electorales a más largo plazo, y que fue el origen de un cambio político en toda España que acabó, también, con la lógica bipartidista (PP-PSOE) que imperó hasta entonces.

Después del 15-M, a pesar de las manifestaciones, el PP y el PSOE siguieron gobernando

María José Capdepón

— Ama de casa y participante en el 15-M en Alicante

Sin embargo, "el 15-M no salió de la nada", ya que "previamente hubo movilizaciones multitudinarias contra la Guerra de Irak o revueltas estudiantiles contra el Plan Bolonia que demostraron la capacidad de protesta masiva", dice Lluís Català, experto en sociología electoral y profesor en la Universidad de Alicante.

Vivencias

Él mismo valora, como hecho diferencial de aquel movimiento, que "el apoyo popular que tuvo fue bestial, con encuestas que reflejaban que al menos dos tercios de la población española estaba a favor de eslóganes como ‘no nos representan’", en referencia a los políticos. Mensajes que se hicieron populares y que "dejaban claro que se había acabado el consenso".

Una de las personas que participaron en el movimiento fue María José Capdepón, que se sintió "muy identificada" después de una trayectoria marcada por la lucha vecinal en Ciudad de Asís. "Me interesaba mucho la política participativa y nos llenó de ilusión", reconoce, aunque se mostró decepcionada con los resultados electorales posteriores: "El PP y el PSOE siguieron gobernando".

Pancarta contra el bipartidismo, que fue objeto de crítica del 15-M.

Pancarta contra el bipartidismo, que fue objeto de crítica del 15-M. / INFORMACIÓN

También se implicó en el 15-M José María Copete, quien llegó a figurar en la lista de Podemos (partido que abandonó tras una experiencia "muy dura" debido a las luchas internas) para las elecciones europeas. Copete cree que la diferenciación de aquellas protestas con las anteriores es que tenían el origen en "su espontaneidad" y en "la distancia con las organizaciones políticas existentes", clave de "la fuerza" que llegaron a acumular.

El profesor de Antropología en la UA detecta una "ruptura con las dinámicas anteriores", sobre todo términos de horizontalidad y de sinceridad. "La intimidad se volvió pública, la gente hablaba de sus problemas y se generó un gran tejido de activismo con nuevas formas de expresión" como la organización Stop Desahucios, de la que fue portavoz y "llegó a gestionar 500 expedientes de manera simultánea, logrando evitar muchos lanzamientos".

El 15-M generó una desconfianza hacia el poder y hacia sus representantes que aún se mantiene

José María Copete

— Profesor de Antropología de la UA

Copete valora el "ambiente amable" que se creó en el 15-M, aunque considera que "la ruptura con el sistema del bipartidismo no alcanzó el sistema capitalista". Sin embargo, entiende que el alcance del movimiento afectó de manera estructural: "Se rompió con el mito de la Transición y se generó una desconfianza hacia el poder y sus representantes que aún se mantiene".

Otro análisis, similar en algunos puntos, es el que hace Xavier López, quien llegó a ser portavoz de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Alicante (2019-2023) y que ahora recuerda la "ilusión" con la que vivió las asambleas en La Montañeta. "Transitábamos un tiempo de mucha incertidumbre, con toda una generación, como la mía, que había hecho ‘lo que tocaba’, formarse y trabajar de manera precaria, y tenía la sensación de que no valdría para nada", afirma.

La ola de movilización colectiva sirvió para impulsar cambios que aún hoy permanecen

Xavier López

— Exconcejal de Podemos y asesor de Sumar

López, que ahora milita en Sumar, cree que "aquella ola de movilización colectiva" sirvió para "impulsar cambios que aún hoy permanecen", como "el fin del bipartidismo, un proceso de democratización de las organizaciones políticas, el primer gobierno de coalición de la historia de España y, con él, el impulso de políticas de izquierdas impensables hasta entonces".

Podemos y otros actores

También pasó por Podemos, el partido que se reivindica heredero del 15-M, Pedro Granero, que colaboró en el "círculo" (denominación de las unidades del partido en los barrios) de Florida-Portazgo y anteriormente vivió el 15-M desde Madrid. "Teníamos la sensación de que podíamos transformar la sociedad de una manera muy profunda", afirma, a la vez que considera que de aquel movimiento y de las asociaciones que surgieron sobreviven "experiencias y conocimiento", o la lección de que, para que un futuro movimiento "tenga más resultado, debería arraigar más en la capacidad de interpelar de manera más cercana y cotidiana a las clases más populares".

Además de Podemos, otra de las entidades que surgieron de aquellas asambleas fue Juventud Sin Futuro. Alberto Castro formó parte cuando tenía 26 años y estudiaba Diseño Gráfico. "Se trataba de una pequeña organización que visibilizaba la precariedad entre los jóvenes con nuevas maneras de llamar la atención", según explica. Su lema, "sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo", transmitía el sentir de la juventud en aquellos tiempos de crisis.

La mayoría de los que protestaban no han podido obtener buenos trabajos y la precariedad se hace notar mucho

Alberto Castro

— Informático y exmiembro de Juventud Sin Futuro

Según su testimonio, aquel colectivo logró integrar "a mucha gente en Alicante", aunque "acabó perdiendo fuerza, porque mantenerlo requería mucho compromiso y la convivencia entre ideas muy diferentes". En este sentido, recuerda que en una manifestación uno de los participantes sacó una bandera republicana. "A todos nos gustaba esa bandera, pero no estábamos a favor de simbología, y parte de la división empezó aquí", añade. De hecho, según Castro, anteriormente el éxito tuvo su origen en "hacer de Juventud Sin Futuro, como del 15-M, una congregación de pequeñas congregaciones que apelaba a todo el mundo".

Séfora Bou también se sintió interpelada por el 15-M. Ella, como su pareja, venía de militar en organizaciones de base que tienen en la participación la clave de su funcionamiento. "Participo en colectivos desde joven y cuando se creó aquel movimiento entendí que no podía faltar", apunta. En aquel momento Bou ya se había independizado y quedó atraída por "las dinámicas de participación", protagonizadas incluso por gente que "nunca antes se había implicado en nada".

Personas que nunca se habían implicado participaron en el 15-M: fue muy bonito de ver

Séfora Bou

— Técnica del Servei de Llengües de la UA

En definitiva, "la gente pensaba que había que hacer algo" para superar aquella situación, y "personas de mundos muy diferentes pasaron a participar y a compartir muchas cosas: fue muy bonito de ver". La decepción posterior, explica, procede de "no haber cumplido expectativas", pero Bou prefiere quedarse con la idea de que "la gente pensó y se dio cuenta de que podía actuar, hablar y compartir" ante problemas como los desahucios o la hegemonía bancaria, uno de los sectores protagonistas de lo que entonces se llamó "la Europa de los mercados".

Aprendizaje

Todo un modelo político y económico fue cuestionado a través de la movilización y de la participación ciudadana. Lluís Català habla de "ejemplo de trabajo colectivo", en referencia a las asambleas que definieron el movimiento, y de hecho cree que si el 15-M tuvo algún fracaso fue "la incapacidad de mantener la perspectiva colectiva" a medio plazo, especialmente tras la irrupción de Podemos, que cedió "un protagonismo muy evidente hacia determinadas personas", hecho que "tapó las virtudes que tenía el partido".

Las actuales movilizaciones en la sanidad o en la educación no se explican sin lo que fue el 15-M

Lluís Català

— Profesor de Sociología de la UA

El profesor también destaca que "a día de hoy no se explica, sin el 15-M, las grandes movilizaciones en sectores como la sanidad o la educación, que reaccionan a conciencia ante las privatizaciones". Respuestas ciudadanas que cogieron fuerza a través de las "mareas", surgidas también a partir del 15-M. "Ahora lo vemos con la cuestión de la vivienda: las protestas por la precariedad no se desarrollarían como se están desarrollando sin la experiencia previa del 15-M", señala. Y preguntado por una posible desmovilización ciudadana, afirma que "eso es relativo", ya que "a la mínima que hay descontento hay manifestaciones multitudinarias". "Y cuando llegue una nueva crisis eso se verá con más claridad", puntualiza.

Por su parte, Alberto Castro se muestra algo más pesimista, 15 años después. "Existen los mismos problemas que cuando éramos jóvenes: algunos hemos podido obtener trabajos dignos, pero no la mayoría, la vivienda es inaccesible y la precariedad se hace notar mucho en Alicante", asegura. Aunque con algo más de esperanza, Xavier Díez advierte de la existencia de intentos de "retroceder los avances" logrados y para "reinstaurar el bipartidismo", sin olvidar "el ascenso de la extrema derecha". "Son cuestiones que hay que afrontar, y quizá la generación Z debe buscar su 15-M que nos ayude al resto a movernos como hicimos hace 15 años los milenials", sostiene.

Una década y media después, el poso del 15-M sobrevive. Para participantes como Pedro Granero, la experiencia vivida le lleva a llegar la conclusión de que "en cualquier momento se puede encender la chispa".

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