Los legados de Jaume I que continúan definiendo Alicante
Este lunes se cumplen 750 años de la muerte del monarca fundador del antiguo Reino de Valencia, que impuso nuevas realidades territoriales, religiosas y lingüísticas

Retrato de Jaume I expuesto en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, enBarcelona. / INFORMACIÓN
Aunque su presencia en el imaginario alicantino es mucho menor que en València, la actuación de Jaume I en la actual provincia de Alicante fue determinante en muchos de sus devenires. La fundación del antiguo Reino de Valencia, que no fue un acontecimiento histórico menor, fue obra política y militar suya.
Parte del olvido generalizado que padece su figura se debe a los primeros años posteriores de la conquista. Que Alicante y en parte de la actual provincial la mitad sur quedara, en primer término, insertada en la corona castellana, ha hecho olvidar, en muchos casos, que la conquista la propició el monarca nacido en Montpelier. Y que las repoblaciones promocionadas por él mismo, procedentes fundamentalmente de Cataluña y de Aragón, hicieron llegar el idioma valenciano a la geografía alicantina.
En la actual provincia de Alicante Jaume I llegó en primer término a Biar tras culminar la conquista de Xàtiva. El territorio del Alto Vinalopó se encontraba aún bajo dominio musulmán cuando el monarca y el infante Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, firmaron el Tratado de Almisrà en la localidad de Campo de Mirra, donde cada mes de agosto se celebra aquel hito que se produjo en 1244.

Estatua de Jaume I en València. / INFORMACIÓN
En Biar, que se conquistó un año más tarde, se estableció la frontera entre el Reino de Valencia, integrado en la Corona de Aragón; y el Reino de Castilla, que se quedaría con la zona meridional de la conocida como «línea Biar-Busot», actuales localidades que marcaban los límites en el interior y en el litoral entre sendos reinos. Poco después conquistaría Villena, Sax y Caudete, que actualmente está en Albacete, después de que en estos territorios el monarca sometiera a los musulmanes revelados contra Castilla.
También pasó el rey por Petrer y por Monforte del Cid, entonces conocida como Nompot, descrita en la crónica de Jaume I como «una aldea d'Alacant», por donde accedió a la ciudad, a la que debía llegar desde el interior debido al sistema montañoso concentrado en el litoral.
Fue, por tanto, una conquista al servicio de otro reino con el que compartía, eso sí, cristiandad y parentesco. Cabe recordar que Jaume I era suegro del futuro Alfonso X, casado con su hija Violante, en uno de aquellos enlaces propiciados por los intereses políticos.
Un papel fundamental
Según recuerda el historiador David Garrido, autor de diversos libros que tratan los aspectos biográficos de Jaume I, «Alicante había sido el último castillo que había resistido a la conquista castellana». Se refiere a las consecuencias del pacto de Alcaraz de 1243, cuando el emir de Murcia libró este territorio al Reino de Castilla. El último emir de Valencia, Zayyan Ibn Mardanish, «no podía admitir este desenlace», que finalmente acabó forzando el fundador del Reino de Valencia, que había tomado el Cap i Casal el 9 de Octubre de 1238.
La conquista definitiva de Alicante se produjo en noviembre de 1265 tras sofocar la revuelta mudéjar, veintisiete años después, y posteriormente Elche y Orihuela cayeron también en manos de las tropas cristianas. Finalmente sustrajo también Murcia del dominio musulmán en febrero de 1266. Unos veinte años antes, entre 1244 y 1248, el infante Alfonso había tomado Alicante sin lograr la estabilidad plena hasta dos décadas después.

Retrato del rei Jaume I. / INFORMACIÓN
La ayuda militar de Jaume I, al servicio de otro reino, el de Castilla, se llevó a cabo a través de tropas procedentes de la antigua Corona de Aragón, sobre todo de Cataluña, que contribuyeron a la lucha contra «el infiel». Personas procedentes de este mismo territorio poblaron, junto a aragoneses, las zonas conquistadas al norte y al sur de la línea Biar-Busot, aunque en la parte meridional quedarían durante cuatro décadas bajo jurisdicción castellana.
En territorios de esta misma zona, al norte y al sur de la línea, permaneció la población musulmana, debido a su vínculo con las tierras y su destreza a la hora de trabajarlas, aunque quedaran éstas bajo titularidad de señores feudales relacionados con la corona conquistadora.
La incorporación a Aragón
El vínculo evidente entre los nuevos pobladores y la Corona de Aragón fue una cuestión latente en la política medieval de la segunda mitad del siglo XIII. Tanto es así que en 1296 Jaume II, nieto del monarca fundador, se decidió a conquistar el sur de la línea Biar-Busot, que incluía Alicante, Elche u Orihuela, para incorporarlo a su corona hasta el Pilar de la Horadada, localidad que marca hoy el límite de la provincia de Alicante con la Región de Murcia. Bajo esta jurisdicción permanecieron estos territorios hasta la abolición de los Fueros y la desaparición del Reino de Valencia, que se dio en el contexto de la Guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII, en la que se impusieron los primeros Borbones a través de Felipe V.

Imagen de la avenida Jaime I de Alicante, entre los barrios de Tómbola y Los Ángeles y rotulada en castellano. / Pilar Cortés
Parte del legado de la obra conquistadora de Jaume I aún sobrevive con fuerza. Las fronteras territoriales coinciden, en buena parte, con las que se fijaron en aquel momento. David Garrido da importancia a otros dos aspectos: la cristiandad y la valencianidad. «La Alicante cristiana y la valencianoparlante empiezan con Jaume I, es tan sencillo como eso». Y pide, a su vez, «desmitificar Alfonso el Sabio», monarca castellano protagonista de una conquista en la que la implicación de su suegro fue «decisiva». Alfonso el Sabio da nombre a una de las principales avenidas de Alicante. Jaume I, en cambio, cuenta con otra avenida mucho más aislada del centro, entre los barrios de Tómbola y Los Ángeles, que coincide con la Vía Parque, la segunda circunvalación de la ciudad.
Esto se debe, según el historiador, a que «la castellanización histórica de la ciudad la asumieron intelectuales del siglo XIX, cronistas como Juan Vila y Blanco o Rafael Viravens, que dieron más importancia a Alfonso el Sabio por el hecho de identificarse con Castilla». «Es extraño que un monarca tan importante para Alicante esté tan infravalorado», concluye.
Esta amnesia alicantina hacia Jaume I se da también en la identificación de la relación que se hace desde fuera. Los actos anunciados por la Generalitat para conmemorar el 750 aniversario de su muerte se celebran fundamentalmente en València, donde la memoria de Jaume I está mucho más arraigada. Las actividades organizadas por la Generalitat en Alicante relacionadas con la efeméride se limitan al volteo de campanas y a los «Camins de Jaume I», que se extienden por toda la actual Comunidad Valenciana.

Avenida Jaime I en Alicante. / Pilar Cortés
En la ciudad de Alicante, el Archivo Municipal ha dedicado a la efeméride la exposición de la edición facsímil de los Fueros, una adaptación del texto original de la edición que realizó Francesc-Joan pastor en 1547 en València, cuya edición original se encuentra en el Archivo del Cap i Casal. La exposición la ha promovido la Concejalía de Cultura, dirigida Nayma Beldjilal, entre el pasado viernes y este lunes.
Las visitas de «El Conquistador» a la ciudad de Alicante
En su Llibre dels Fets, la crónica que el monarca redactó sobre su propia conquista, Jaume I cita Alicante («Alacant») en una decena de capítulos. La primera es de cuando el último emir de Valencia «ens digué que si nós li volíem donar Menorca ens lliuraria el castell d'Alacant». Pero tenían «pactes amb el rei de Castella i repartides les terres», tal como se decidió en el Campo de Mirra en 1244.
Su llegada a Alicante también la explica recordando un encuentro con sus hijos, los infantes Pere y Jaume, con el obispo de Barcelona y «els nostres riscs-homes entorn de l'Església d'Alacant, la nova, no la major», dice aludiendo a que se reunieron en la actual concatedral de San Nicolás y no en la actual basílica de Santa María, más antigua y que tras su conquista pasó de ser mezquita a templo cristiano. «I ens diguérem que nós entràvem en la conquesta del rei de Castella i que els volíem donar normes sobre com s'havien de comportar en armes i en d'altres coses». Era el momento en el que el infante Alfonso se haría con la ciudad con la ayuda de las tropas de su suegro.
Tras la conquista Jaume I visitó Alicante una vez más, cuando su yerno quiso obtener su ayuda en la guerra de Granada contra los musulmanes. La propuesta no tuvo éxito, según David Garrido, ya que «ni catalanes ni aragoneses querían luchar con los castellanos». Era el 1272 y cuatro años después, el 27 de julio de 1276, Jaume I moría en València, según estudios recientes, pese a que tradicionalmente se situó Alzira, en la misma provincia de Valencia, como lugar del deceso histórico.
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