Suscríbete

Información

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Día Mundial Sin Tabaco

Dejar de fumar: Si se quiere, se puede

Un intento "serio" para abandonar el hábito requiere mentalizarse, pasar más de un día sin consumir y ayuda profesional

Miles de españoles intentan cada año dejar de fumar. EP

Este viernes se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, una ocasión en la que instituciones sanitarias y organismos mundiales recuerdan los beneficios de abandonar el consumo de un producto que, si bien ya perdió todo su supuesto atractivo social y cultural, aún forma parte del día a día de millones de personas en todo el mundo. Son innumerables las advertencias y las campañas sobre sus perjuicios, así como los intentos de muchos consumidores por apartarlo de sus vidas. Y no hay trucos ni atajos. Pero sí certidumbres y resultados.

"Nunca hay razón para creer que no se puede dejar de fumar. Con un tratamiento adecuado, las posibilidades de éxito se multiplican. La decisión más saludable que puede tomar un fumador es dejar de serlo", dice el doctor Carlos A. Jiménez Ruiz, neumólogo y presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.

Para Jiménez, la voluntad es indispensable pero no basta por sí sola. "El tabaquismo es una enfermedad crónica y como tal requiere de un tratamiento. Se necesita un serio intento de abandono del tabaco". ¿Y como debe ser esa tentativa para que tenga éxito? Por lo menos debe durar "un día", y no las escasas horas que aguantan como máximo algunos fumadores. Por lo general, explica el neumólogo, el tercer intento de este tipo suele ser el que da en la diana. A partir de ahí, entran en apoyo del fumador dos aspectos básicos: el asesoramiento psicológico y el tratamiento farmacológico.

Los principales componentes del tabaco.

Esta ayuda constituye el eje de los programas de deshabituación tabáquica que están implementando, cada vez en mayor, instituciones sanitarias y centros de salud públicos. Sin embargo, aún son "pocos", indica el presidente de la SEPAR. Lo más frecuente es el abandono progresivo del hábito, pero eso no significa que el viejo método de dejarlo 'de golpe' no funcione. "Las dos maneras funcionan. Eso debe elegirlo el paciente. Pero, sea cual sea la forma que escoja, debe apoyarse en esa ayuda psicológica y farmacológica. Con los tratamientos adecuados, las posibilidades de éxito se multiplican".

"Con el tabaco no hay umbral de seguridad. Tan malos son cuatro como cuarenta cigarrillos"

Carlos A. Jiménez, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica

Comienza así un proceso de meses en el que "siempre existe alguna posibilidad" de recaer. Por eso, subraya el doctor, es importante que la persona se sienta acompañada por su médico. "Los momentos más complicados se producen en los tres primeros meses, especialmente en el primero. Una vez pasado ese período, las posibilidades de éxito aumentan mucho". ¿Y qué se les puede decir a aquellos que argumentan que ya lo han intentado y han fracasado? "Existen evidencias científicas que demuestran que, incrementando los plazos y reforzando el tratamiento con fármacos, la eficacia se mantiene. Nunca hay razón para estar desesperado".

Por lo general, los fumadores que optan por abandonar el hábito lo hacen entre los 45 y 50 años, cuando acumulan casi tres décadas consumiendo cigarrillos. "A partir de los 15 años con el hábito es cuando empiezan a surgir todas las enfermedades. Y con el tabaco no hay umbral de seguridad. Tan malos son cuatro como cuarenta cigarrillos", concluye.

"Lo primero que se necesita es mentalizarse y después acudir al médico"

La ley antitabaco de 2005, con su posterior modificación y ampliación de 2010, empieza a quedarse corta, según los expertos. Los últimos datos sobre consumo sugieren que el consuno está repuntando desde hace años. "Necesitamos nuevas medidas para reactivar esa ley y que la prohibición se extienda a parques públicos, playas y también a los automóviles. Pero la medida más beneficiosa sería que se incrementase el precio de las cajetillas. Eso reduciría la entrada de los jóvenes al tabaco", explica el presidente de la SEPAR. Pero el esfuerzo personal sigue siendo la clave. "Lo primero que se necesita es mentalizarse y, después, acudir al médico", explica Javier Palicio, presidente de la FENAER, Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias. Neumólogo retirado, Palicio lleva en la lucha antitabaco desde principios de los años 80 y subraya que el peligro de recaer siempre está ahí, especialmente si el paciente se rodea en situaciones cotidianas de fumadores. "El tabaco mata de muchas maneras", dice Palicio, para quien los descuidos y la falta de atención que se pueden producir por fumar a los mandos del volante de un automóvil son incluso más peligrosos que los derivados de hablar por el móvil mientras se conduce.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats