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Ser cotilla ya no está mal visto: vas a vivir más y mejor, según la ciencia

El cotilleo actúa como una herramienta de cohesión social y facilita la socialización

Cotillear favorece la cohesión social para vivir más y mejor

Cotillear favorece la cohesión social para vivir más y mejor / Shutterstock

Azucena Mendieta Delgado

Azucena Mendieta Delgado

Aunque siempre tendemos a asociar el cotilleo con algo negativo, varias investigaciones científicas sugieren lo contrario y afirman que este comportamiento puede tener efectos positivos en las redes sociales.

Según estudios en psicología social, el cotilleo actúa como una herramienta de cohesión social. Al compartir información sobre los demás, las personas crean vínculos y confianza dentro de su grupo, lo que refuerza la empatía y el apoyo mutuo y facilita la socialización.

Según hemos podido leer en la cuenta de Instagram de la psicóloga Georgina Rubio (@enpsicopedia), dedicamos aproximadamente el 65% del tiempo en una conversación a hablar de nuestra vida o de las personas que conocemos y afirma que recientes investigaciones afirman que el cotilleo es algo natural y universal en los seres humanos.

¿Para qué sirve el cotilleo?

Investigadores también han encontrado que el cotilleo puede ayudar a regular el comportamiento dentro de un grupo, ya que compartir información sobre normativas sociales o conductas inapropiadas ayuda a que los individuos comprendan mejor los límites aceptables dentro de sus comunidades. Al "discutir" sobre los demás, se transmiten las normas y valores culturales, lo que puede reforzar la cohesión grupal.

Además, el cotilleo nos ayuda a divertir y entretener. “Contar historias satisface las emociones de manera similar a la literatura”, explica esta psicóloga que considera que nos ayuda a establecer vínculos entre las personas.

El cotilleo también nos puede ayudar a dar salida a las emociones, a liberar tensiones y emociones como la ira, la culpa, la ansiedad… Además, puede servir como arma para luchar contra la depresión, ya que permite a los oprimidos conseguir y compartir información, y ponerse de acuerdo para compartir desigualdades.

“El cotilleo no deja de ser un intercambio de información de alguien ausente, en un espacio donde el ambiente es distendido y compartido con alguien de tu confianza. Eso promueve la socialización y los vínculos”, escribe Rubio en su post.

La última frase es la que más nos ha llamado la atención, ya que afirma que “se ha observado que las personas que disfrutan de redes sociales amplias viven más y mejor, tienen menos propensión a la depresión y menos riesgo de fallecer por enfermedad cardiovascular”.

Un cotilleo positivo

Sin embargo, es importante destacar que los beneficios del cotilleo están ligados a su contenido y moderación. Es decir, estamos hablando de un cotilleo “positivo”. Cuando el cotilleo se utiliza para compartir información de manera constructiva, puede fomentar la solidaridad y fortalecer los lazos sociales. Por el contrario, el cotilleo malicioso o excesivo puede tener efectos perjudiciales, como generar desconfianza o conflictos.

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