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Descubre el fenómeno viral que juega con tu cerebro: El ‘eyebombing’ y la magia de la Pareidolia que está conquistando las calles

El 'eyebombing', una forma de arte urbano que utiliza simples ojos autoadhesivos, junto con la pareidolia, ha desatado una fiebre en las principales capitales europeas, transformando objetos cotidianos en rostros humanos y generando una nueva forma de interactuar con el entorno

La pareidolia es una respuesta natural de nuestro cerebro que nos lleva a ver caras o patrones familiares en objetos inanimados.

La pareidolia es una respuesta natural de nuestro cerebro que nos lleva a ver caras o patrones familiares en objetos inanimados. / INFORMACIÓN

Azucena Mendieta Delgado

Azucena Mendieta Delgado

¿Alguna vez has caminado por la ciudad y has visto cómo una barandilla rota parece que te está sonriendo? ¿O cómo una tetera vieja tiene "ojos" que parecen observarte? Este fenómeno, conocido como pareidolia, es una respuesta natural de nuestro cerebro, que nos lleva a ver caras o patrones familiares en objetos inanimados. Es una habilidad tan innata que desde bebés nos sentimos atraídos por los rostros, y esto se ha convertido en el motor de una nueva tendencia en el arte urbano llamada eyebombing.

¿Qué es la Pareidolia y por qué ocurre?

La pareidolia es la tendencia del cerebro humano a encontrar caras o formas familiares en objetos que, en realidad, no tienen ninguna relación con estas figuras. Según estudios neurocientíficos, nuestro cerebro tiene un área específica dedicada a la detección facial: el giro fusiforme. Esta zona cerebral es responsable de procesar las caras que vemos en nuestro entorno, pero también tiene la capacidad de reconocerlas en objetos o formas que, a simple vista, no son rostros.

La pareidolia es la tendencia del cerebro humano a encontrar caras o formas familiares en objetos.

La pareidolia es la tendencia del cerebro humano a encontrar caras o formas familiares en objetos. / INFORMACIÓN

Cuando vemos un coche con los faros y la parrilla en una disposición que parece una cara sonriente, o una nube que parece tener ojos y una boca, estamos experimentando pareidolia. Es una respuesta adaptativa del cerebro que ha estado presente en nuestra evolución desde tiempos antiguos, y tiene como objetivo ayudarnos a reconocer rápidamente rostros y expresiones, ya que estas son cruciales para la comunicación social y la supervivencia.

En casos más extremos, algunas personas pueden sufrir un trastorno conocido como prosopagnosia, que es la incapacidad de reconocer rostros familiares. Esto ocurre cuando hay una lesión en el giro fusiforme, lo que interfiere con la habilidad del cerebro para identificar y procesar caras conocidas.

¿Qué es el 'eyebombing'?

El eyebombing es una forma de arte urbano que juega con este fenómeno cerebral. Consiste en pegar ojos autoadhesivos, los típicos "googly eyes", en objetos cotidianos de la ciudad, como bancos dañados, barandillas o paredes deterioradas, creando la ilusión de que estos objetos tienen caras. Es una manera divertida de burlar los circuitos visuales de nuestro cerebro y hacernos ver rostros donde no los hay.

Esta tendencia comenzó hace unos años, cuando algunos artistas callejeros decidieron transformar el paisaje urbano de manera simple pero efectiva. En lugar de pintar grafitis o hacer murales, empezaron a colocar ojos de pega en objetos rotos o abandonados, dándoles vida de una forma sorprendente. Lo que comenzó como una broma se convirtió rápidamente en un fenómeno viral, y hoy en día se puede ver eyebombing en ciudades de todo el mundo, desde Londres hasta París.

El éxito de este movimiento radica en la ilusión antropomórfica que provoca en quienes lo observan. Nuestro cerebro, acostumbrado a buscar caras, reacciona instantáneamente a estos ojos de pega, creando una conexión emocional con los objetos que antes eran simplemente parte del paisaje.

¿Por qué nos atraen tanto los ojos de pega?

El fenómeno del eyebombing es tan efectivo porque juega con dos de nuestras respuestas cerebrales más potentes: la pareidolia y la antropomorfización. La pareidolia, como ya hemos mencionado, es la tendencia del cerebro a ver rostros donde no los hay. Pero, además, cuando a estos objetos se les añaden ojos, les estamos otorgando características humanas, lo que hace que automáticamente los veamos como algo más que simples objetos.

¿Cómo es posible que unos ojos de pega conviertan una tetera rota o un tronco de árbol en algo "vivo"? Nuestro cerebro está diseñado para extraer información significativa de los estímulos que recibe, incluso si no son completamente verdaderos. Esto significa que, ante el caos visual que nos rodea, el cerebro selecciona y prioriza aquello que más nos llama la atención, como los rostros humanos. Por eso, cuando vemos estos ojos, nuestro cerebro conecta los puntos y completa el resto de la "cara", haciéndonos percibir un objeto familiar de una manera completamente nueva.

El boom del 'eyebombing' en Europa

Lo que comenzó como una curiosidad en el arte urbano se ha convertido en una tendencia viral que ha impactado en muchas capitales europeas. Grandes ciudades como Londres, París y Berlín han sido testigos del auge de este movimiento, que combina el humor con la intervención urbana. Los artistas colocan ojos de pega en lugares inesperados, transformando el mobiliario público y generando una experiencia visual única para los transeúntes.

"Hace unos años, comenzó una nueva moda en el arte urbano llamada 'Googly Eyes'," explican los expertos. El impacto fue tan grande que, en poco tiempo, las redes sociales se llenaron de imágenes de estos rostros improvisados en objetos comunes. Los artistas detrás de este movimiento explican que su objetivo no es solo sorprender, sino también hacer que la gente se fije más en su entorno y lo vea con nuevos ojos, literalmente.

El eyebombing no solo es divertido, sino que también cuestiona nuestra percepción de la ciudad. Al colocar ojos en objetos dañados o abandonados, los artistas resaltan el deterioro del paisaje urbano, haciendo que nos preguntemos por qué hemos dejado que esos espacios se degraden.

La psicología detrás del 'eyebombing'

Este fenómeno no sería tan efectivo si no fuera por la forma en que nuestro cerebro está programado para reconocer patrones y caras. Los estudios sobre la pareidolia han demostrado que la capacidad del cerebro para ver rostros es tan fuerte que incluso los objetos más simples, como una silla o una lámpara, pueden parecer que tienen una "expresión".

Además, el eyebombing también apela a nuestra necesidad de humanizar lo que nos rodea. En una época en la que las ciudades se sienten cada vez más impersonales y los espacios públicos a menudo se ven deteriorados, estos pequeños toques de humor nos recuerdan que la ciudad está llena de vida, incluso en los lugares más inesperados.

El eyebombing y la pareidolia son ejemplos perfectos de cómo nuestro cerebro puede ser engañado por estímulos visuales simples, pero potentes. Estos fenómenos no solo son divertidos, sino que también nos invitan a mirar nuestro entorno con nuevos ojos y a reflexionar sobre cómo interactuamos con lo que nos rodea.

La próxima vez que veas un par de ojos autoadhesivos en una barandilla o una papelera, recuerda: no es solo una broma, es una manera de redefinir la ciudad y de recordar que, a veces, lo más simple puede ser lo más efectivo para cambiar nuestra perspectiva.

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