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Equinoccio otoñal: cuando el pelo también cambia de estación

Centro Dermatológico Estético cuenta con tratamientos especializados y personalizados para conservar la salud capilar

En los meses de otoño, el cuerpo atraviesa una especie de «muda» capilar.

En los meses de otoño, el cuerpo atraviesa una especie de «muda» capilar.

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Miriam Vázquez

Miriam Vázquez

El cambio de estación no solo afecta al clima o al estado de ánimo: también influye en el cuero cabelludo. Durante el otoño, el ciclo natural del cabello entra en una fase de renovación que puede provocar una caída más intensa. Entender este proceso —y saber cuándo acudir al especialista— es clave para cuidar la salud capilar y prevenir daños a largo plazo.

Un ciclo natural que se repite cada año

En los meses de otoño, el cuerpo atraviesa una especie de «muda» capilar. No es un mito: es parte del ciclo biológico del cabello. Cada folículo pasa por tres fases —anágena (crecimiento), catágena (transición) y telógena (caída)— y, al llegar esta época, muchos pelos completan ese proceso al mismo tiempo.

Es lo que los dermatólogos llaman «efluvio telógeno estacional», una caída temporal que se extiende, en climas mediterráneos, desde junio hasta noviembre. Aunque puede preocupar, suele resolverse sola en unos meses.

Cuándo deja de ser «normal»

El problema aparece cuando la caída no se frena o el volumen capilar disminuye visiblemente. Si la pérdida persiste más de seis meses o deja zonas despobladas, conviene buscar una evaluación médica. Cuando la caída se vuelve excesiva o persistente, lo recomendable es acudir al médico. En este sentido, Centro Dermatológico Estético se especializa en identificar la causa precisa de cada tipo de alopecia.

En hombres, la causa más habitual es la alopecia androgenética, de origen hereditario y hormonal. En mujeres, la caída suele ser multifactorial y puede revelar alteraciones hormonales, deficiencias nutricionales o enfermedades autoinmunes. Por eso, un diagnóstico temprano marca la diferencia.

Alopecias: cicatriciales y no cicatriciales

● Cicatriciales: Son las más complejas. La pérdida se debe a una cicatrización del cuero cabelludo que impide que el folículo vuelva a producir cabello. Entre las más conocidas están la alopecia frontal fibrosante y el liquen plano pilar. El objetivo del tratamiento es frenar el avance, ya que el pelo perdido no suele recuperarse.

En mujeres, la caída suele ser multifactorial y puede revelar alteraciones hormonales, deficiencias nutricionales o enfermedades autoinmunes

En mujeres, la caída suele ser multifactorial y puede revelar alteraciones hormonales, deficiencias nutricionales o enfermedades autoinmunes / .

● No cicatriciales: Son más frecuentes y reversibles. Incluyen los efluvios (telógenos o anágenos), la alopecia androgenética femenina y el síndrome del cuero cabelludo rojo. También la alopecia areata, de origen autoinmune, que puede tratarse con buenos resultados si se aborda a tiempo.

Qué tratamientos existen hoy

El abordaje depende del tipo de caída y del estado del cuero cabelludo. Los especialistas de Centro Dermatológico Estético recomiendan un plan personalizado que combine distintas estrategias:

Tratamiento médico: Es la base del cuidado capilar. Suele incluir fórmulas magistrales con minoxidil y otros activos tópicos, además de suplementos que fortalecen el cabello desde el interior. Los resultados requieren constancia: suelen aparecer después de cuatro meses de uso continuado.

Tratamientos complementarios: La mesoterapia capilar y el plasma rico en factores de crecimiento (PRP) son dos opciones efectivas. La primera aporta nutrientes directamente al folículo, y la segunda estimula la vascularización y el crecimiento.

Microcirugía capilar F.U.E.: Indicada en casos específicos de alopecia avanzada. Este procedimiento trasplanta folículos sanos a las zonas afectadas. Un médico especializado debe evaluar si el paciente es candidato.

Así que, si notas que la caída aumenta, que el cabello pierde densidad o que aparecen zonas con menor cobertura, es momento de pedir una valoración. Cuanto antes se identifique la causa, mayores serán las posibilidades de recuperación.

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