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Dra. Inés Blasco | Ginecológa del Hospital Vithas Medimar

«La cefalea durante la menopausia es un síntoma muy frecuente en mujeres»

La menopausia puede desencadenar cefaleas y trastornos del sueño ligados a los cambios hormonales, pero una buena alimentación, hábitos saludables y el acompañamiento médico ayudan a reducir su impacto

La doctora Inés Blasco, ginecóloga del Hospital Vithas Medimar, explica por qué se producen estas molestias.

La doctora Inés Blasco, ginecóloga del Hospital Vithas Medimar, explica por qué se producen estas molestias. / INFORMACIÓN

La llegada de la menopausia provoca una cascada de cambios hormonales que pueden alterar de forma notable el bienestar diario de la mujer. Entre los síntomas más frecuentes destacan las cefaleas, los trastornos del sueño y las alteraciones vasomotoras, que afectan a un alto porcentaje de pacientes en esta etapa vital. La doctora Inés Blasco, ginecóloga del Hospital Vithas Medimar, explica en esta entrevista por qué se producen estas molestias, cuánto pueden prolongarse y qué hábitos contribuyen a aliviarlas sin perder de vista la importancia del acompañamiento médico especializado.

¿Cuál es el tipo más frecuente de cefalea que padece la mujer durante la menopausia?

La cefalea en el periodo de menopausia y perimenopausia es un síntoma muy frecuente. Su causa principal es el trastorno vasomotor secundario a la caída de estrógenos propia de esta etapa. Los cambios hormonales que se producen pueden afectar de manera notable la calidad de vida de la mujer, llegando incluso a convertirse en un problema de salud importante.

¿Qué tipo de síntomas pueden reflejar esos cambios?

Pueden aparecer cefaleas, sudoraciones, palpitaciones, sensación de vértigo, irritabilidad, falta de concentración y pérdida de memoria o sensación de embotamiento.

¿Es algo realmente común?

Aproximadamente un 70–80 % de las mujeres refiere alguno de estos síntomas. Un 25 % los describe como moderados o severos y, en hasta un 10 %, llegan a interferir en su vida cotidiana.

¿Y hasta cuánto tiempo pueden notarse?

La duración media es de unos 4,5 años desde el cese de la última menstruación, aunque puede prolongarse más en mujeres con menopausia temprana.

Pero, ¿hay otros síntomas quizá menos conocidos que se deban a la misma causa?

Sí. Como segunda causa de cefalea en esta etapa destacan los trastornos del sueño. El cambio hormonal asociado a la perimenopausia y la menopausia se ha relacionado con un mayor riesgo de insomnio y mala calidad del sueño. Se estima que estos trastornos pueden afectar del 35 al 60 % de las mujeres en menopausia y postmenopausia. Además, pueden aparecer otras alteraciones multifactoriales que generan cefalea, relacionadas con problemas añadidos al proceso menopáusico, como la falta de apetito sexual y el descenso de la libido, así como el estrés laboral y familiar.

¿Qué hábitos pueden potenciar aún más estos síntomas?

Entre los factores favorecedores o desencadenantes de la cefalea destacan el tabaco en cualquiera de sus formatos, la ingesta de alcohol, las comidas copiosas y el consumo continuado de bebidas excesivamente calientes como café y .

¿Y qué se puede hacer para aminorar estos efectos?

La dieta mediterránea ejerce un efecto protector y puede disminuir hasta un 20 % la sintomatología climatérica, incluida la cefalea. Las dietas muy ricas en fitoestrógenos de soja —como ocurre en algunos países asiáticos— también reducen la frecuencia o la intensidad de los episodios.

¿Cuáles son algunos de estos alimentos que pueden ayudarf a disminuir el impacto del síndrome climatérico?

Las isoflavonas de soja, especialmente la genisteína en cantidades superiores a 15 mg al día, ayudan a disminuir la incidencia de sofocos y cefaleas. También el arándano rojo actúa como antiinflamatorio y antioxidante natural altamente eficaz, entre otros alimentos.

¿Cómo se podría mejorar el descanso nocturno?

Además de mejorar la ingesta incorporando alimentos ricos en proteínas (legumbres), vitaminas (frutas y verduras) y grasas insaturadas (pescado azul), y reduciendo los azúcares refinados, la bollería industrial y las grasas animales, también es posible aportar nutrientes sinérgicos que favorecen el descanso y el equilibrio nocturno. Entre ellos se encuentran cannabis sativa, valeriana, pasiflora y ácido rosmarínico —presente en plantas como la albahaca, el romero y el toronjil—, así como la lavanda y el espino blanco. Es importante recordar que el uso cotidiano de analgésicos y antiinflamatorios para combatir la cefalea puede provocar efectos secundarios nocivos para la salud. Por ello, se aconseja consultar siempre con un especialista que pueda orientar sobre el tratamiento más adecuado y descartar trastornos graves cuyo principal síntoma sea la cefalea, como hipertensión arterial, hipertiroidismo, problemas neurológicos o metabólicos.

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