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DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

Luis Miguel Torres, médico: “Banalizar el dolor también enferma”

Ignorarlo o minimizarlo empeora la salud, aumenta la discapacidad y puede marcar la vida de millones de pacientes desde la primera consulta.

Luis Miguel Torres Morera: "Banalizar el dolor también enferma"

Luis Miguel Torres Morera: "Banalizar el dolor también enferma" / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

El dolor no es solo una molestia pasajera. Puede convertirse en una enfermedad en sí misma si no se aborda a tiempo. Así lo advierte la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR), que, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud, lanza un mensaje claro: restarle importancia también tiene consecuencias.

“El dolor no puede seguir siendo un síntoma infravalorado del sistema”, señala el presidente de SEMDOR, el profesor Luis Miguel Torres Morera. Su advertencia apunta a una realidad silenciosa pero muy extendida: millones de personas conviven con dolor persistente que condiciona su día a día sin recibir siempre la atención adecuada.

Dormir mal, moverse con dificultad, perder capacidad laboral o ver afectado el bienestar emocional no son efectos secundarios menores. Son el resultado de un problema que, según la sociedad científica, sigue tratándose muchas veces como algo inevitable o secundario. Y no lo es.

En España, entre el 11% y el 17% de la población sufre dolor persistente. El dolor lumbar crónico, por ejemplo, ya figura entre los problemas de salud más frecuentes. Aun así, el abordaje sigue siendo desigual y, en muchos casos, tardío.

El punto clave está en el inicio. La primera consulta —especialmente en Atención Primaria— puede marcar toda la evolución del paciente. Escuchar bien, identificar el tipo de dolor, medir su impacto real y actuar antes de que se cronifique puede cambiar completamente el pronóstico.

"Tratar el dolor no es solo recetar"

Pero tratar el dolor no es solo recetar. Implica entender cómo afecta al sueño, a la movilidad o al estado emocional. Requiere reevaluar cuando persiste y coordinar recursos cuando el caso se complica. En otras palabras: aplicar ciencia, pero también una mirada centrada en la persona.

Desde SEMDOR insisten en que banalizar el dolor es un error que se paga caro, tanto a nivel individual como social. Frente a ello, defienden un enfoque multidisciplinar que combine educación, seguimiento clínico, tratamientos adecuados y coordinación entre profesionales.

El mensaje, en el fondo, es sencillo pero contundente: cuando el dolor se ignora, la salud se deteriora. Cuando se escucha y se trata con criterio, también se protege.

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