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Salud mental y salud bucodental: una relación cada vez más evidente que preocupa a los dentistas

El Colegio de Dentistas de Alicante alerta de la relación bidireccional entre salud mental y salud oral, y reclama un enfoque preventivo e integral

El Colegio de Dentistas de Alicante se suma a la campaña nacional que alerta sobre la relación entre salud oral y salud mental.

El Colegio de Dentistas de Alicante se suma a la campaña nacional que alerta sobre la relación entre salud oral y salud mental. / INFORMACIÓN

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La salud mental y la salud bucodental mantienen una relación mucho más estrecha de lo que tradicionalmente se ha pensado. La creciente incidencia de trastornos como la ansiedad, la depresión, los problemas del sueño o los trastornos de la conducta alimentaria está teniendo un reflejo directo en la boca de miles de personas, mientras que determinadas enfermedades orales también pueden repercutir negativamente en el bienestar psicológico y emocional de los pacientes.

Esta es una de las principales conclusiones de la campaña nacional “Salud oral y salud mental”, impulsada por el Consejo General de Dentistas y respaldada por el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA), una iniciativa que busca concienciar sobre una realidad cada vez más presente en las consultas odontológicas.

Los datos ponen de manifiesto la magnitud del problema. En España, los trastornos mentales y del comportamiento afectan ya al 34% de la población, una cifra que ha aumentado un 4,7% desde 2019. Entre las patologías más frecuentes destacan los trastornos de ansiedad, los problemas del sueño y la depresión, todas ellas con una tendencia ascendente en los últimos años.

La boca también refleja los problemas de salud mental

Los especialistas advierten de que los trastornos mentales pueden influir directamente en la aparición y progresión de numerosas patologías orales. La pérdida de motivación para el autocuidado, las alteraciones de hábitos, determinados comportamientos compulsivos o los efectos secundarios de algunos medicamentos contribuyen a deteriorar la salud bucodental.

Los especialistas advierten de que la ansiedad, la depresión o los problemas del sueño pueden tener consecuencias directas en la salud bucodental.

Los especialistas advierten de que la ansiedad, la depresión o los problemas del sueño pueden tener consecuencias directas en la salud bucodental. / INFORMACIÓN

Las investigaciones recopiladas por el Consejo General muestran que las personas con problemas de salud mental presentan un 25% más de caries que la población general. Además, cerca de la mitad padece enfermedad periodontal, dos de cada tres han sufrido dolor dental durante el último año y más de un tercio presentan caries sin tratar.

La situación resulta especialmente preocupante en los casos moderados o graves, donde el riesgo de perder todas las piezas dentales es hasta 2,7 veces superior al de la población general.

Los expertos explican que muchos pacientes reducen la frecuencia del cepillado, abandonan la higiene interdental o dejan de acudir a revisiones periódicas debido a síntomas asociados a trastornos como la depresión o la ansiedad. A ello se suman otros factores como la alimentación poco saludable, el consumo de tabaco o alcohol y determinadas medicaciones que provocan xerostomía o sensación de boca seca.

El informe técnico también señala que algunos trastornos psicológicos pueden manifestarse directamente en la cavidad oral mediante signos como bruxismo, erosión dental, lesiones por mordisqueo de labios o mejillas, desgaste excesivo de los dientes o alteraciones de la articulación temporomandibular.

Las revisiones periódicas resultan clave para detectar a tiempo problemas bucodentales asociados a trastornos de salud mental.

Las revisiones periódicas resultan clave para detectar a tiempo problemas bucodentales asociados a trastornos de salud mental. / INFORMACIÓN

Una relación bidireccional

La evidencia científica disponible demuestra que esta conexión funciona en ambos sentidos. No solo la salud mental influye sobre la boca, sino que una mala salud oral puede repercutir de forma significativa sobre el bienestar psicológico.

Las enfermedades dentales crónicas pueden generar dolor crónico, dificultades para comer o hablar y problemas estéticos que afectan a la autoestima y favorecen el aislamiento social. La pérdida de dientes, la halitosis o determinadas patologías visibles pueden condicionar las relaciones personales y profesionales, incrementando sentimientos de inseguridad o ansiedad.

Además, diversos estudios han relacionado la inflamación crónica derivada de infecciones orales con enfermedades neurológicas y psiquiátricas. La periodontitis, por ejemplo, ha sido asociada con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y Alzheimer, mientras que también se han descrito vínculos entre inflamación sistémica y trastornos como la depresión o el trastorno bipolar.

Los especialistas destacan igualmente el papel de determinadas alteraciones biológicas. El incremento de los niveles de cortisol, frecuente en personas con estrés o depresión, puede modificar la respuesta inmunitaria y alterar la microbiota oral, favoreciendo la aparición de enfermedades bucodentales.

La relación también se observa en los trastornos de la conducta alimentaria, donde los vómitos recurrentes pueden provocar una importante erosión del esmalte dental. Del mismo modo, las personas con esquizofrenia presentan una mayor incidencia de enfermedad periodontal, mientras que algunos tratamientos farmacológicos pueden favorecer la xerostomía y aumentar el riesgo de caries.

El papel de la prevención y de las revisiones periódicas

Ante esta realidad, el Consejo General de Dentistas y el COEA defienden un enfoque integral que tenga en cuenta tanto la salud física como la salud emocional de los pacientes.

El informe recomienda que los profesionales adapten la atención odontológica a las necesidades específicas de cada persona, mediante una comunicación clara, escucha activa y entornos clínicos que ayuden a reducir la ansiedad dental. También insiste en la importancia de identificar factores de riesgo, realizar seguimientos personalizados y reforzar la educación sanitaria.

La salud mental y la salud bucodental mantienen una relación bidireccional que requiere mayor atención en las consultas odontológicas.

La salud mental y la salud bucodental mantienen una relación bidireccional que requiere mayor atención en las consultas odontológicas. / INFORMACIÓN

Entre las principales recomendaciones para la población destacan el cepillado al menos dos veces al día con pasta fluorada, la limpieza interdental diaria, una alimentación equilibrada, una adecuada hidratación y la asistencia periódica al dentista. Los expertos recuerdan además la importancia de informar siempre sobre la medicación que se está tomando, ya que muchos tratamientos pueden tener efectos secundarios con repercusión oral.

Las revisiones periódicas adquieren una relevancia especial en personas con trastornos mentales, para quienes pueden ser necesarias visitas más frecuentes y medidas de prevención intensiva. En pacientes con mayor riesgo, los controles pueden realizarse cada tres o cuatro meses para detectar precozmente cualquier problema y evitar complicaciones futuras.

La campaña también pone el foco en la necesidad de romper barreras y estigmas. La salud bucodental forma parte de la salud general y no debe abordarse de manera aislada. La prevención, el diagnóstico precoz y la colaboración entre profesionales sanitarios se presentan como herramientas fundamentales para mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Toda la información de la campaña puede consultarse en la web www.saludoralymental.es, donde se ofrecen recursos divulgativos dirigidos tanto a profesionales sanitarios como a pacientes y familiares.

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