Las galletas son uno los vicios confesables de muchas personas. De avena, de chocolate, rellenas o de tipo maría, lo cierto es que son pocos los que pueden resistirse al placer de estos pequeños dulces. Muchos las toman a diario ya sea para desayunar o incluso acompañando a un vaso de leche antes de irse a dormir. Si tu perteneces a este grupo seguro que alguna vez te has preguntado qué le sucede a tu cuerpo si comes galletas todos los días. Pues bien, a continuación vamos a tratar de responder a esta cuestión.

¿Qué pasa en tu cuerpo si comes galletas todos los días?

Lo primero que debes tener en cuenta a la hora de analizar los efectos de consumir galletas a diario y cómo esto puede impactar en la salud a largo plazo es el tipo de galletas que se consumen y también la cantidad. No es lo mismo tomar una galleta casera de avena y harina integral que una galleta rellena de crema y recubierta de chocolate.

Galletas de plátano. Homemade low-calorie banana cookies with oatmeal and walnuts close-up on a slate board on the table. Horizontal top view from above

En cualquier caso, las galletas típicas que solemos consumir incluyen una gran cantidad de azúcares, grasas saturadas y calorías que a la larga pueden tener consecuencias negativas para nuestro organismo.

Las consecuencias negativas de comer galletas a diario

Aumento de peso

Uno de los principales riesgos de consumir galletas todos los días es el aumento de peso. La mayoría de las galletas comerciales contienen una cantidad significativa de azúcares y grasas, lo que las convierte en alimentos altos en calorías. Si no se queman estas calorías adicionales a través de la actividad física, pueden almacenarse como grasa corporal y aumentar el riesgo de obesidad.

Galletas con chocolate. freshly baked chocolate chip cookies on rustic wooden table

Más riesgo de padecer diabetes

Consumir galletas con frecuencia también puede aumentar el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, lo que lleva a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2. El consumo excesivo de azúcares refinados en las galletas provoca picos en los niveles de azúcar en sangre, lo que puede generar un aumento en la producción de insulina. Con el tiempo, el cuerpo puede volverse menos sensible a la insulina y tener dificultades para regular el azúcar en sangre.

Ojo con el colesterol

Las galletas comerciales suelen contener grasas saturadas y grasas trans, que están asociadas a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Estas grasas pueden elevar los niveles de colesterol malo (LDL) en la sangre y aumentar la formación de placas en las arterias, lo que puede conducir a otros problemas.

Las galletas más saludables

Como ya hemos señalado, no todas las galletas son iguales, y es posible encontrar opciones más saludables en el mercado o incluso preparar galletas caseras con menos cantidad de azúcar y grasa. Las galletas integrales, bajas en azúcar y ricas en fibra pueden ser una alternativa más nutritiva.

En estos casos, el consumo de este tipo de alimentos puede aumentar el consumo de fibra e incluso de frutas, si se incluyen estas en la receta de las galletas caseras.

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Sin embargo, tampoco se puede abusar de su consumo y lo más recomendable es tomarlas de forma ocasional y dentro de una dieta equilibrada y saludable.