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GINECOLOGÍA

Endometriosis: así es la enfermedad que afecta a millones de mujeres y tarda años en ser diagnosticada

La endometriosis, enfermedad que afecta a una de cada diez mujeres, provoca dolor intenso y problemas de fertilidad, requiriendo un seguimiento continuo al no existir cura definitiva.

El dolor que provoca la endometriosis en algunas mujeres les incapacita para hacer 'vida normal'.

El dolor que provoca la endometriosis en algunas mujeres les incapacita para hacer 'vida normal'. / Alba Vigaray

Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica dependiente de hormonas que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera del útero, donde no debería crecer, explica el doctor Tomás Gómez, ginecólogo experto en endometriosis, miomas uterinos y en cirugía ginecológica.

Mientras que el endometrio recubre normalmente el interior del útero y se desprende durante la menstruación, este tejido ectópico también prolifera, se inflama y sangra siguiendo los ciclos hormonales, provocando dolor intenso, problemas de fertilidad y daño en órganos como ovarios, intestinos, vejiga, uréteres e incluso, en raros casos, pulmones.

Se clasifica como enfermedad crónica porque actualmente no existe una cura definitiva. Al igual que otras patologías como la diabetes o la hipertensión, requiere un seguimiento continuo. Incluso tras una cirugía exitosa, los síntomas o lesiones pueden reaparecer si no se mantiene un abordaje médico y hábitos de vida adecuados.

La endometriosis se origina por alteraciones genéticas, inmunológicas y metabólicas, por lo que la extirpación quirúrgica de los implantes puede mejorar los síntomas pero no elimina la predisposición de por vida. Su gravedad suele disminuir tras la menopausia, al depender de hormonas.

El retraso en el diagnóstico: 8 a 10 años de espera

Una de las grandes preocupaciones es que la endometriosis tarda en promedio entre 8 y 10 años en ser diagnosticada, pese a afectar al menos a 1 de cada 10 mujeres. Las causas son múltiples:

  • Normalización del dolor menstrual: Existe la idea social de que sufrir durante la menstruación es “normal”, lo cual impide que muchas mujeres busquen ayuda a tiempo.
  • Falta de biomarcadores no invasivos: Actualmente no existe un análisis de sangre o saliva que permita diagnosticar la enfermedad de manera rápida y segura.
  • Sintomatología diversa: La endometriosis es la “gran imitadora”, con síntomas similares a patologías digestivas o urológicas. La ecografía convencional solo detecta lesiones ováricas, y la resonancia magnética requiere radiólogos expertos. Hasta hace poco, la laparoscopia era la única forma de confirmación, un procedimiento invasivo que implica riesgos quirúrgicos.

El avance más reciente en diagnóstico es el “protocolo IDEA”, una técnica de ecografía transvaginal que permite mapear la pelvis y detectar la enfermedad en todos sus tipos en la misma consulta de ginecología. Aún es poco común y requiere especialistas entrenados, pero representa un gran salto hacia el diagnóstico precoz.

Entre un 10 y un 15% de las españolas sufre endometriosis

Entre un 10 y un 15% de las españolas sufre endometriosis / Freepik

Síntomas frecuentes y poco reconocidos

El síntoma principal de la endometriosis es el dolor, especialmente:

  • Dolor menstrual intenso (dismenorrea).
  • Dolor pélvico durante las relaciones sexuales (dispareunia).
  • Dolor al defecar durante la menstruación (disquecia), asociado a endometriosis profunda.

Otros síntomas incluyen:

  • Alteraciones digestivas: distensión abdominal, diarrea o estreñimiento.
  • Problemas urinarios: urgencia, dolor vesical o cólicos renales recurrentes.
  • Fatiga crónica: resultado del estado inflamatorio y el dolor recurrente, un síntoma debilitante que no mejora con el descanso.

Mitos y falsas creencias que dificultan el diagnóstico

Varios mitos contribuyen a la tardanza del diagnóstico:

  • La mujer sufridora: frases como “ya se te pasará con la menopausia” normalizan el dolor y afectan la salud mental.
  • El embarazo cura la endometriosis: puede aliviar temporalmente los síntomas, pero no elimina la enfermedad.
  • La cirugía es curativa: incluso tras la extirpación de implantes, las alteraciones inmunológicas y metabólicas persisten.
  • El tratamiento hormonal es dañino: los anticonceptivos y terapias hormonales controlan la enfermedad sin afectar la salud; la ausencia de sangrado es un efecto controlado, no una menopausia inducida.

Se sospecha que el aumento de ciclos ovulatorios y menstruaciones en la vida moderna podría estar relacionado con la mayor incidencia de enfermedades dependientes de estrógenos como la endometriosis.

El impacto en la vida diaria de la endometriosis

La endometriosis afecta la calidad de vida laboral, emocional y sexual:

  • Laboral: dolor incapacitante, absentismo y “presentismo” que disminuyen productividad y desarrollo profesional.
  • Sexual: dolor durante las relaciones que afecta la intimidad y la autoestima.
  • Emocional: altos índices de ansiedad y depresión, fruto de años de incomprensión y dolor crónico mal manejado.

Avances recientes en investigación y tratamiento

Los avances más importantes no son farmacológicos, sino diagnósticos y quirúrgicos:

  • Diagnóstico por imagen: ecografía experta permite mapear la pelvis con precisión, evitando cirugías innecesarias.
  • Tratamiento hormonal personalizado: nuevas formulaciones de gestágenos y antagonistas de la GnRH permiten estrategias más versátiles.
  • Cirugía conservadora: se busca evitar múltiples intervenciones, optando por cirugías radicales únicas que minimicen la recurrencia y preserven funciones de la pelvis.

Lo que falta: recursos, formación y visibilización

Para mejorar el abordaje de la endometriosis se requiere:

  • Concienciación poblacional: que las pacientes y su entorno reconozcan los síntomas de alerta.
  • Organización sanitaria: circuitos de derivación efectivos y unidades multidisciplinares que incluyan ginecólogos, cirujanos colorrectales, urólogos, radiólogos, nutricionistas y psicólogos.
  • Formación médica: desde atención primaria hasta ginecólogos, para identificar casos precozmente y garantizar consultas especializadas en todos los hospitales.

Con estos recursos, la endometriosis podría dejar de ser una enfermedad invisible y empezar a recibir la atención que merecen millones de mujeres.

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