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Rosa Ballester: «Los hombres deben ver que la igualdad mejora la sociedad»

La catedrática de la UMH recibió ayer el Premio Igualdad 2019 en la Universidad de Alicante

La catedrática Rosa Ballester posa con su premio Igualdad.

La catedrática Rosa Ballester posa con su premio Igualdad. pilar cortés

P ¿Existe una igualdad real entre hombres y mujeres en la sociedad actual?

R Si nos referimos al ámbito científico estrictamente creo que estamos en el camino, pero que todavía no existe una igualdad real. Ha aumentado el número de mujeres que están en puestos académicos elevados, en puestos de gestión, aunque rectoras hay pocas. Esto contrasta con el número de alumnas. En carreras como Medicina son un 70-30 a favor de las chicas. Creo que es un tema de conquista pacífica, paulatina, de no dejar perder las oportunidades y trabajar con niñas y adolescentes para que se incorporen por ejemplo a carreras científicas y tecnológicas. Estamos en el camino, pero queda mucho trecho por recorrer aún.

P ¿Qué pueden hacer las mujeres para lograr esa igualdad real de una manera eficaz?

R Cada una de nosotras puede trabajar por ello en el ámbito en el que nos encontremos, en el ámbito profesional, y en el social y familiar también. No es sólo una reivindicación explícita como la manifestación del 8 de Marzo, que tiene todo su sentido, sino el día a día en los ámbitos laboral, académico, investigador, de las mujeres en cada área y buscar la complicidad de nuestros compañeros.

P ¿Y los hombres qué pueden hacer?

R Si realmente, y a mí me parece que sí, toman conciencia y tienen claro que la igualdad es buena para todos, para conseguir una sociedad democrática más avanzada, solidaria, en la que tengamos mayor calidad de vida, lo que tienen que hacer es ser cómplices nuestros. La palabra clave es la complicidad.

P Complicidad en todos los ámbitos.

R Efectivamente, no sólo deben ser cómplices en el ámbito laboral que, en la mayoría de los casos pienso que lo son, sino también a nivel doméstico, que es fundamental. Hemos de empezar a educar en los niveles de Primaria y Secundaria a ellas y a ellos para lograrlo.

P Un reciente estudio del Centro Reina Sofía indica que uno de cada cuatro jóvenes de entre 20 y 24 años se declaran machistas, ¿vamos para atrás?

R Es una generación que se ha criado ya en la igualdad. Resulta preocupante. Habría que ver con detalle la encuesta. En todo caso, es fundamental trabajar en edades tempranas, que los educadores tengan formación en estos temas y sepan transmitir ideas de justicia social e igualdad en las aulas.

P Últimamente han surgido movimientos que cuestionan la idea de género y la lucha por la igualdad, ¿corremos el riesgo de sufrir una involución?

R La involución es mala para la sociedad en general y me preocupan estos movimientos, aunque sean minoritarios afortunadamente. Hay que continuar luchando, en el mejor de los sentidos del término lucha, por la democracia igualitaria porque es buena para todos. Pienso que es un sector minoritario quien está en eso y hay que luchar para que no se extienda.

P Ha sido pionera como profesora y también en cargos de gestión universitaria. ¿Era consciente en aquel momento de que estaba abriendo camino? ¿Cómo ve la evolución desde entonces hasta ahora?

R Estudié la carrera en los años 60, acabé en 1969. Pese a ser minoría personalmente no he sentido nunca que mis compañeros o incluso los profesores de la facultad de Medicina donde estudié nos relegaran. Pero como anécdota recuerdo una asignatura de Medicina Legal y Forense que cuando se llegaba a tratar los delitos sexuales las chicas no nos examinábamos. Nos plantamos y dijimos que nosotras nos teníamos que examinar de todo. Estábamos en un momento de cambio, de visión positivista y reivindicadora. Yo no he vivido discriminación ni grandes obstáculos en mi carrera, pero he visto compañeras que sí los han tenido tanto en mi ámbito como en otros. Era muy difícil encontrar una cirujana o una neurocirujana y eso ha cambiado. Está cambiando de forma paulatina, pero es una ocupación pacífica en la que hemos de ofrecer las armas de la calidad, hacerlo bien, porque por ser mujeres no somos mejores, nos lo tenemos que trabajar. Las universitarias suelen sacar mejores notas y yo creo que es por esa conciencia de ser buenas y demostrarlo. A mí me parece que estamos en el buen camino.

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