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Psicología

Crisis de pareja: Cuando las vacaciones se convierten en un infierno

El 28% de los divorcios en España se lleva a cabo en septiembre, después de la convivencia 'non stop' del descanso veraniego

El viaje perfecto puede convertirse en una pesadilla para muchas parejas. Shutterstock

Muchas parejas disfrutan estos días de sus tan ansiadas vacaciones, pero los planes conjuntos que con tanta ilusión han preparado pueden derrumbarse ante la realidad y terminar provocando una crisis que lejos de ayudarles a superar los obstáculos del día a día les separe aún más a la vuelta. Según las estadísticas, en España, el 28% de los divorcios se lleva a cabo en septiembre, tras los días de descanso del verano. "Es que el roce no siempre hace el cariño", advierte Sara Velasco, experta en parejas, que explica que aunque las crisis de pareja se manifiestan con mayor frecuencia en verano, no es en el periodo estival cuando se producen, sino que en realidad vienen de antes. "Es sólo que coincidiendon con las vacaciones, momento en el que aumenta el tiempo de convivencia con la pareja, cuando el problema sale a la luz".

A lo largo del resto del año, coincide la psicóloga Itziar Arana, de Terapia de Pareja Madrid, "nos vamos desconectando de nuestra pareja", pero "lo achacamos a la falta de tiempo, el trabajo, los niños, la familia€ pues hay muchas cosas que nos absorben". En cambio, las vacaciones nos confrontan con la realidad. "Todas esas excusas desaparecen y es cuando nos damos cuenta de la distancia que se ha establecido entre nosotros. Intentamos tener una mirada cómplice y el otro está en la luna de Valencia y no se entera de nada y ahí es donde nos damos cuenta de que hemos perdido algo en el camino, aunque no sabemos muy bien qué es ni dónde lo perdimos, pero sí sentimos que algo nos falta", explica.

"Cuando el tiempo que compartes se amplía a 24 horas es cuando os dais cuenta de que vuestra relación cojea y está muy tocada" - Sara Velasco, Empareja2

Velasco, al frente de la escuela de entrenamiento para parejas Empareja2, está acostumbrada a encontrarse con vivencias muy alejadas del idilio inicial. "Lo que ocurre es que esa persona, a la que veías un rato cada día por cuestiones de trabajo; con la que compartías breves conversaciones y acababais viendo la televisión, cada uno a su tema; esa persona, con la que los fines de semana hacías algo de ocio escueto y rutinario juntos -seguramente alguna cerveza en el bar de siempre y con los amiguetes, para compartir lo mínimo solos... ; pues sí, esa es tu pareja, y cuando llegas de las vacaciones, decides que no lo/la soportas. E igual que pasa con el colegio de los niños, pides que por favor vuelva la rutina, que vuelva el trabajo, porque es insostenible", cuenta Velasco.

Se trata de una consecuencia del escaso tiempo que se comparte durante la rutina diaria, en la que no hay siquiera tiempo ni ganas de discutir, lo que hace que los problemas de pareja vayan enmascarándose. "Cuando el tiempo que compartes se amplía a 24 horas es cuando os dais cuenta de que vuestra relación cojea y está muy tocada", señala. "Y si a esto le añadimos otros ingredientes, como discrepancias en la educación de los niños, la economía, y las suegras y/o cuñados que se unen al periodo de relax, etc, el cóctel molotov está más que asegurado", asegura.

Es recomendable hablar para solucionar los problemas enquistados a lo largo del año.Shutterstock

La convivencia 'full time' pone de manifiesto esos pequeños defectillos que no hemos aceptado en el otro, pero que siempre han estado ahí. "El problema es que generas expectativas con la otra persona que al final no se cumplen, quieres un espejo tuyo y perfección absoluta, olvidando que nadie está libre de pecado y que en muchas ocasiones esas cosas que ahora no toleras, eran las que antaño te hacían sonreír, lo que hacía que os complementaseis. Olvidas todo lo bueno que tiene esa persona que elegiste de compañero de viaje y ahora corres con tu lupa "buscadefectos" a soltarle a la cara todo lo que hace mal o diferente a ti", señala esta experta.

Entre las discusiones constantes y un silencio abrumador

El momento de organizar las vacaciones puede suponer un placer para uno y un estrés para otro y también hace visibles las diferencias entre ambos si por ejemplo él quiere ir al monte y ella a la playa o ella vivir aventuras extremas y él descansar. No obstante, "al principio de la relación eso nunca es un problema. Pueden no ser tus vacaciones soñadas, pero sabes que quieres pasar tu tiempo con la otra persona y lo demás se va cuadrando. Las parejas, cuando están conectadas, consiguen encontrar la manera, porque el punto en común es esa conexión y el destino da un poquito más igual", indica Arana.

Cuando la desconexión entre ambos se convierte en un abismo, las vacaciones perfectas nunca van a resultar un buen viaje. "Nos damos cuenta de que nuestra relación ya no es la que era", apunta esta experta, que diferencia dos tipos de parejas: "las que se pasan todas las vacaciones discutiendo y las que en su intento de no discutir dejan casi de hablarse". En este último caso, además, es muy usual que prefieran disfrutar de las vacaciones acompañados de amigos y familia para no estar solos.

En los últimos años cada vez son más quienes deciden hacer viajes por separado. ¿Es bueno oxigenarse de la pareja y pasar unos días en compañía de tus amigos o familiares? "Cuando uno está bien en pareja, lo normal es que quiera pasar una gran parte de las vacaciones con ella, pero eso no quita para que tengas amigos y otro tipo de intereses y también te apetezca estar con ellos, por lo que no debe ser un sustituto sino un complemento a las vacaciones en pareja", aconseja esta profesional. Si va en detrimento de esos días con la otra persona, "probablemente sea señal de que algo no está funcionando bien", añade.

"Hay quienes se sienten más a gusto de vacaciones con los niños y quienes prefieren tener unos días sólo para los dos" - Itziar Arana, Terapia de Pareja Madrid

Otro de los grandes dilemas es: ¿vacaciones con hijos o sin hijos? ¿Es mejor pasar unos días solos y tratar de arreglar lo nuestro mientras ellos se van de campamento sin tener por ello remordimientos de conciencia por creer que somos malos padres? En opinión de la experta en Terapia de Pareja Madrid, "depende mucho del punto personal de cada uno. Hay quienes se sienten más a gusto pudiendo compartir esas vacaciones con los niños y otras personas prefieren tener unos días sólo para los dos".

Sea cuál sea la elección, ésta debe ser libre, no tomada con la intención de huir de nuestros problemas. "Debemos preguntarnos: ¿Podemos estar bien? Si la respuesta es sí, podemos irnos solos, con niños, familia, amigos o con quien sea que vamos a estar bien; si la respuesta es no, igualmente nos podemos ir solos, con los niños o con gente que no vamos a estar bien", aclara esta experta.

Para disfrutar de un viaje en pareja es necesario cultivar la conexión entre ambos a lo largo del año.Shutterstock

Cómo volver a conectar como al principio

La clave para no entrar en crisis es no perder la conexión con el otro. Según Sue Johnson, creadora de la Terapia Centrada en las Emociones (TCE), la manera de que una pareja mantenga esa conexión y se convierta en una pareja estable y feliz a largo plazo, es ser capaces de contestar a los intentos de conexión del otro un 70% de las veces. "Cuando yo ando por la calle y mi pareja me quiere dar la mano; o de pronto estamos en un restaurante y hay una mirada cómplice; o en un momento dado necesita ayuda, me llama y yo respondo, la respuesta debe ser positiva al menos en ese porcentaje como mínimo en ambos sentidos", indica Arana.

"Las parejas no se mantienen por grandes gestos", asegura. Es el día a día lo que construye la salud de una relación sentimental. "No hay viaje a París o a Las Maldivas que recupere una pareja, sino el estar pendiente del otro y preguntar qué tal te ha ido hoy en tu reunión del trabajo", recalca.

Si las vacaciones han supuesto una guerra abierta con tu pareja, tal vez debas plantearte recurrir a un profesional

Pero en el caso de que una pareja se encuentre en esta situación tras el regreso del viaje, lo que no hay que hacer es volver a la rutina esperando que la cosa se solucione por sí sola. "Deseas perder de vista esas vacaciones fallidas, pero la rutina os come, os enfurece y la cosa se recalienta", indica Velasco. Entonces puede que uno de los dos plantee la necesidad de ir a terapia y el otro no quiera asumir que tenéis problemas y se termina cortando drásticamente por medio de divorcio. "Hay quien no da ni una oportunidad al proyecto de vida que tiene con la otra persona. Son cuestiones diminutas en muchos casos, pero que sumadas hacen un mundo. Ninguno da su brazo a torcer y las discusiones son batallas campales que acaban como el rosario de la aurora", cuenta.

Si las vacaciones han supuesto una guerra abierta con tu pareja y te encuentras en un punto de no retorno, tal vez debas plantearte la necesidad de recurrir a la ayuda de un profesional. "El verano no ha hecho más que sacar a la luz la necesidad imperiosa que ambos tenéis de adquirir herramientas para mejorar vuestra relación. A veces, por desgracia, preferimos cortar por lo sano que trabajar, que esforzarnos por el otro, que aprender a negociar. Lo queremos todo fácil, rápido y sin esfuerzo, pero todo lo que merece la pena requiere interés y trabajo", concluye.

Consejos para evitar una crisis de pareja

La psicóloga experta en parejas Sara Velasco recomienda:

1. Hablad. Del tiempo total que pasamos diariamente con nuestra pareja, entre móviles, televisión y niños, si los hay, la comunicación es casi nula. Aprovechad para hablar cara a cara, para ponernos al día de nuestras inquietudes, deseos y miedos. No habléis de trabajo, sino de vosotros, del presente y del futuro y de vuestras emociones.

2. Compartid tiempo de aficiones. Es complicado coincidir en cosas que os apasionen, pero acompañar al otro en sus hobbies es fantástico y une un montón. Si hay niños intentad sacar un rato a solas para estar juntos, hablar o lo que queráis.

3. Recordad quién es la otra persona. En la vorágine de las discusiones y de la rutina olvidamos quién es esa persona junto a la que "viajamos", en vacaciones y en la vida, y que la elegimos libremente.

4. Gestionad las discusiones. Las parejas felices y sanas no son las que no discuten, sino las que discuten y saben gestionar los conflictos. Un conflicto bien gestionado pasa por: escuchar al otro y respetar turnos de palabra; no gritar; comprender otro punto de vista aunque no lo compartamos y dar nuestro brazo a torcer a veces. La pareja es un "toma y daca", no hay vencedores ni vencidos. Hoy por ti y mañana por mí.

5. Haced equipo ante a los niños. Si hay hijos y son pequeños las vacaciones serán caóticas. Caldo de cultivo para peleas y crisis. Para prevenir recuerda que sois un equipo y que este tipo de veranos pasarán y os reiréis y lo echaréis de menos.

6. Recurrid al humor. Es necesario para relativizar y traer serenidad en momentos de tempestad.

7. Buscad ayuda profesional. Si creéis que merece la pena, pero solos no podéis, un buen terapeuta de pareja es un gran aliado para poder superar la crisis.

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