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Psicología

Mentiras infantiles: ¿Cómo detectar que mi hijo no cuenta la verdad?

Los psicólogos aseguran que es algo "habitual" y "pasajero", pero debe atajarse cuanto antes

Las mentiras pueden tener diversos orígenes.

Las mentiras pueden tener diversos orígenes. Shutterstock

Según el dicho, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, pero lo cierto es que puede que sean meras mentiras inofensivas y sin importancia, para no ir a clase ese día o no ser reprendido por no haber hecho los deberes, pero lo cierto es que es muy probable que, en algún momento de su vida, tu hijo cuente alguna mentira, pero si descubres varias veces que te miente, es recomendable que atajes ese comportamiento cuanto antes.

¿Cómo podemos detectar cuando mienten nuestros hijos? Generalmente, por la inconsistencia de sus mentiras. "Como los niños no tienen tanta memoria, te van a decir una cosa y acto seguido otra que contradice la anterior", advierte Iratxe López, Doctora en Psicología. Otra señal para averiguarlo es que "se pone nervioso, te aparta la mirada, se toca las manos, se traba o desarrolla un tic...", enumera. Y es que cada uno tiene su manera de abordar la ansiedad que se produce al mentir.

¿Debemos preocuparnos? Los expertos dicen que no, pues es algo habitual y pasajero, que ocurre en un periodo de tiempo determinado. "Es normal, pero si las mentiras producen consecuencias graves o se cronifican hay que ver lo que está detrás", aconseja. Los niños mienten "no sólo para obtener algo que quieren, evitar una consecuencia negativa o librarse de hacer algo que no quieren hacer, sino que hay muchos otros motivos", señala López.

La verdad puede diferir de lo que nos cuentan nuestros hijos.¿Por qué mienten?

¿Por qué mienten?1-Para ver qué pasa. Los niños experimentan el significado de mentir para dar respuesta a su pregunta.

2-Para mejorar su autoestima y conseguir aprobación.

Los niños que carecen de confianza pueden decir mentiras grandiosas para parecer más impresionantes, especiales o talentosos ante los demás.

3-Porque hablan sin pensar primero. Algunos niños son más impulsivos y no se paran a pensar en lo que van a decir.

4-Por olvido. A veces los niños realmente pueden creer que han hecho algo, aunque no lo hayan hecho.

5-Para no preocupar a los demás. Ciertos niños pueden minimizar sus problemas porque no quieren que las personas de su alrededor, especialmente, su padre y madre, se preocupen o angustien por ellos.

En opinión de esta psicóloga, para descubrir el origen de sus mentiras lo más recomendable es sentarnos con ellos y hacerles preguntas abiertas que den pie a que se explique y nos cuente lo ocurrido y huir de las preguntas cuya respuesta sea únicamente sí o no.

En ocasiones, indica, "podemos creer que nos ha contado una mentira, pero en realidad es algo que sí ha pasado, por muy inverosímil que parezca". En caso de duda, lo mejor es no reprocharle que miente y tratar de contrastar esa información. "Si se porta muy mal en el colegio y un día viene diciendo que la profesora le ha dado un premio al buen comportamiento puedes corroborarlo con el colegio", ejemplifica. Si resulta que era cierto, pero no le hemos creído, habremos cometido un error y "el vínculo con él, su autoestima y su confianza en nosotros pueden verse muy mermadas", señala.

¿Y qué ocurre si les cazamos en una mentira? ¿Debemos castigarles? López es partidaria de castigarles, pero eso sí, de una forma proporcional al nivel de su mentira. "Si es una mentira absurda pues no le dejes sin fútbol, que es lo que más le gusta de la semana", cuenta. Y es que el niño, en realidad, "necesita saber" que hay unas consecuencias y unos límites a su conducta. Por ejemplo, si asegura haber preparado la bolsa de deporte y no es así pues ese día lo hace con la ropa sucia o con la ropa de calle. De esta forma, les hacemos comprender que mentir está mal.

No hay que llamar mentiroso a nuestro hijo si queremos conservar su confianza en nosotros.¿Cómo debo actuar?

¿Cómo debo actuar?1-Ser un modelo para tu hijo. Nuestros hijos observan y aprenden de cada uno de nuestros movimientos. Si queremos criar hijos honestos, no podemos actuar al contrario.

2-Mantén la calma. Si te enfadas la atención se centrará en cómo reaccionas. Si a tu hijo le preocupa que le grites, pegues o castigues cuando comete un error, no se sentirá seguro diciéndote la verdad.

3-Averiguar lo que está evitando. Trata de entender cuál podría ser la razón por la que miente. Con frases como "puedes contarme la verdad o vamos a hablar sobre ello para intentar solucionarlo" es posible que sea más eficaz que gritarle o llamarle mentiroso.

4-Aplicar consecuencias a sus mentiras. Cuando un niño cuenta una mentira necesita entender las consecuencias de sus actos.

5-Reconocer y apreciar su honestidad. Cuando tu hijo confiese la verdad, elógiale por ser honesto.

Señal de alarma ante el bullying

Es importante saber que en ocasiones, las mentiras pueden ocultar problemas más graves relacionados con el bullying. "En casos de acoso escolar generalmente mienten. Dicen que otro niño les ha quitado el bocadillo, pero que en realidad no quería el bocadillo, para restar importancia a ese abuso. En consulta me he encontrado a pocos niños que te cuenten la verdad abiertamente así de primeras. Siempre minimizan las agresiones para no preocupar a su entorno", subraya, pues "no hay nada que un niño no pueda hacer por intentar ayudar a sus padres".

Confianza mutua

Para ganarse la confianza de nuestros hijos y al mismo tiempo confiar en ellos, debemos fomentar desde el principio la comunicación con ellos. "No se consigue de un día para otro. Es un trabajo que se hace desde que nacen. Si se sienten muy juzgados o creen que van a sufrir un castigo desproporcionado o van a sentir que sus padres no le van a querer porque ha mentido entonces no lo van a contar", enfatiza López.

Lo importante es hacerles entender que mentir está mal y hay que ser honestos con ellos porque se dan cuenta de todo. Nunca debemos llamarles mentirosos, señala esta experta, porque corremos el riesgo de que deje de contarnos sus problemas. Para lograr que se abra a nosotros y nos confiese él mismo por motu propio que ha mentido hay que tratar de empatizar con él y contarle que en ciertas ocasiones nosotros también mentimos.

"Los niños saben que los adultos mentimos. ¡Anda que no hay padres y madres que no quieren ir a un acontecimiento social o a un cumpleaños y mienten! Incluso muchos que traen a su hijo a mi consulta no quieren que nadie sepa que vienen al psicólogo y les dicen que digan que vienen al dentista, así que a veces les damos un ejemplo horrible", critica. "Contarles que nosotros también lo hemos hecho, puede ayudarles a abrirse y contar la verdad", asegura.

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