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Hace 50 años

San Miguel de Salinas busca petróleo y Félix Rodríguez de la Fuente llega a Alicante

Recordamos los acontecimientos más destacados en la provincia en la semana del 16 al 22 de marzo de 1970

A mitad de marzo de 1970 un pueblo de Alicante estaba convencido de encontrar su particular maná: el petróleo. San Miguel de Salinas gastó 70 millones de pesetas en la maquinaria y otros 12 en la perforación. La taladradora había conseguido llegar a los 500 metros en un solo día. Era la esperanza de un pueblo revolucionado durante esos días...

En la otra punta de la provincia, en la Marina Baixa, se decía por esos días que nunca más se iba a pasar sed. Se estaba instalando un tendido de nuevas conducciones de agua potable. La obra iba a permitir disponer 3.600.000 de metros cúbicos embalsados, en total dotaría a los 30.000 vecinos con 300 litros diarios por habitante al día.

Alicante, en plena antesala del boom del turismo, había ideado hacer un chequeo a sus torres de la Huerta, abandonadas durante décadas. Se contabilizaron 16 fortalezas, pero todas estaban muy descuidadas, y se estudió hacerles pagar algún impuesto. Mientras, en Villafranqueza se inauguraba un nuevo grupo escolar al tiempo que el barrio vivía sus fiestas patronales. La chavalada se iba a afincar en el palacio del marqués Franqueza y el grupo se iba a llamar Juan Bautista Llorca, como un célebre pedagogo nacido en el barrio.

Otros niños, esta vez los de la ciudad, se amontonaban en torno a una figura, la de Félix Rodríguez de la Fuente, que visitaba Alicante en un concurso organizado por Coca-Cola y el Ministerio de Educación y Ciencia. En la charla, el querido Félix avisaba a sus jóvenes espectadores, absortos con su presencia: "El niño que maltrata a un animal será un ser peligroso con sus semejantes".

En el plano lúdico, la colombicultura lucía músculo en la provincia y se calculaban 87 sociedades y 5.000 colombicultores. En esos días se decía que en Guardamar se había pagado 25.000 pesetas por un palomo. Todo un rara avis. También había generado cierta expectación la final juvenil femenina de baloncesto, que se iba a disputar en Montemar entre las Esclavas de Alcoy y el Jesús María valenciano. Ganaron las alicantinas en la prórroga en las instalaciones de Padre Esplá.

Además, un kiosko había generado polémica en Alicante, concretamente en la plaza Calvo Sotelo, porque ocupaba casi la totalidad de la acera y atravesarla era casi cuestión olímpica. Mientras, España se sobrecogía por la muerte de tres mineros en Santander; en el pleno internacional, Estados Unidos reconocía a Camboya en plena Guerra de Vietnam.

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