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Las adicciones tecnológicas aumentan durante los meses de confinamiento

Un estudio de la UV y la Fundación Mapfre concluye que casi un 20 % de adolescentes presenta serio riesgo de engancharse a las apuestas 'online' y videojuegos

Las adicciones tecnológicas aumentan durante los meses de confinamiento

La pandemia de la Covid-19 ha traído innumerables efectos colaterales. Uno de ellos, aparentemente silencioso, aflora con la vuelta a la normalidad: el uso excesivo de elementos tecnológicos con una adicción potencial en los adolescentes. Así lo aseguraron ayer Mariano Chóliz y Marta Marcos, investigadores de la Unidad de Investigación, Juego y Adicciones Tecnológicas de la Universitat de València y autores del TecnoTest publicado por la Fundación Mapfre, que ha dado lugar al informe «Detección temprana y prevención de adicciones tecnológicas en adolescentes». No hay cifras sobre los efectos de la Covid-19 sobre este incremento, pero sí evidencias intangibles.

De momento, el informe elaborado en las semanas previas al inicio de la pandemia, son elocuentes: casi un 20 % de chicos adolescentes están en riesgo de adicción a los videojuegos y a los juegos online. Las apuestas deportivas, considerada la «heroína del siglo XXI», tiene efectos realmente perniciosos.

El informe, resultado de una encuesta hecha durante los meses previos al confinamiento a 2.808 estudiantes de entre 11 y 20 años de 32 centros educativos de toda España, ha permitido desarrollar la primera herramienta del país para detectar y ayudar a prevenir adicciones tecnológicas. Una de las principales conclusiones es que las chicas muestran niveles de adicción más elevados y también mayores conductas de riesgo al móvil y las redes sociales, y los chicos, a los videojuegos y las apuestas online, y a estas últimas tienen hasta tres veces más riesgo de sufrir adicción que ellas.

El 18,3 % de los chicos, frente al 2,2 de las chicas, practica el juego online como una forma de ocio y para establecer relaciones sociales. Los que ya sufren la adicción (1,22%) son conscientes de que deben dejar de jugar, pero reconocen que necesitan apostar cada vez más para conseguir los efectos deseados, lo que les provoca pérdidas económicas. También admiten que en alguna ocasión han mentido sobre su implicación en el juego y que necesitan a los demás para que lo financien, la única forma para solventar las deudas contraídas.

Los chicos también prefieren los videojuegos (17 % frente al 2,2 % de las chicas), sobre todo en la franja comprendida entre los 11 y los 16 años (23 %) y principalmente porque les permite demostrar habilidades de estrategia, así como «competir y ganar».

El móvil, por su parte, se ha convertido en el «principal objeto de deseo» de los adolescentes españolas y son las chicas quienes muestran niveles de adicción más elevados (8,2 frente al 3,2 % de los chicos), y también mayores conductas de riesgo (24,7 frente al 12,0 %).

Mientras, WhatsApp es la principal herramienta de comunicación e, igual que ocurre con el móvil, las chicas muestran niveles más altos de adicción y riesgo de adicción a redes sociales que los chicos porque sienten la necesidad de no perderse nada de lo que ocurre en las comunidades virtuales donde están presentes.

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