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Problema ecológico

La 'invasión' de los peces de acuario en la naturaleza: "Son una plaga"

Los biólogos alertan sobre el peligro que supone abandonar peces exóticos en ecosistemas acuáticos

Imagen de archivo de unos peces dorados, una de las especies más compradas para los acuarios domésticos.

El pantano de Vallvidrera, en la zona alta de Barcelona, está infestado de miles y miles de peces de acuario que en su día 'adornaron' los hogares de los barceloneses y que ahora invaden estas aguas. "En muchos casos, son mascotas abandonadas: animales que la gente tira cuando se cansa de cuidar de ellos y que cuando son liberadas en estos lugares se convierten en plagas", explica el biólogo Joan Maluquer. "Hay momentos en los que vas caminando y ves bancos enormes de peces dorados y de gambusias. Echas un cubo al agua y sacas diez. Si esto lo multiplicas por los miles de metros cúbicos del pantano, la cifra es espantosa", comenta el experto.

"En muchos casos, son animales abandonados que se convierten en plagas"

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Hace años que los peces de acuario están 'invadiendo' los ecosistemas de agua dulce de todo el mundo. Es el caso, por ejemplo, de especies tan emblemáticas en los hogares como los peces dorados (Carassius auratus), los gambusinos (Gambusia affinis) o los dojo japoneses (Misgurnus mizolepis) que, desde hace unos años, engrosan la lista de especies invasoras y ponen en riesgo la supervivencia de las especies autóctonas. Según apunta un reciente estudio publicado en la revista científica 'NeoBiota', el comercio de mascotas genera hasta un tercio de las especies invasoras acuáticas que se propagan en ríos y lagos de todo el planeta.

Se estima que el comercio de mascotas genera hasta un tercio de las especies invasorasque se propagan en ríos y lagos

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En Cataluña, según apunta el último 'Informe sobre l'estat de la Natura', se estima que las especies invasoras ya se han extendido por el 64% de los ríos y el 73% de los humedales. El 'boom' de estos animales se debe, por una parte, a los ejemplares abandonados y, por otra parte, a la rápida capacidad para reproducirse y expandirse de estas especies. También hay casos, como el de los gambusinos, en que los animales se introdujeron en su día para el control de los mosquitos o como cebo para peces más grandes.

"No podemos saber a ciencia cierta cuántos de estos peces han sido abandonados, cuántos se han introducido por otras razones y cuántos se han reproducido en el lugar, pero lo que sí podemos observar son las consecuencias que provocan en estos ecosistemas", explica Maluquer, también portavoz de la Fundación Andrena, entidad dedicada a la restauración ecológica de los ecosistemas acuáticos catalanes, en una entrevista con EL PERIÓDICO, diario integrante del grupo Prensa Ibérica al igual que este medio.

El peligro de los peces invasores

El peligro de las especies invasoras, según recalcan los expertos, no está en los animales en sí sino en su capacidad para alterar drásticamente los ecosistemas. Este proceso destructivo empieza con acciones muy pequeñas que, a priori, podrían parecer insignificantes. Algunos de estos peces, por ejemplo, consumen tanto plancton que alteran la producción de algas. Otros, también en busca de alimentos, remueven el fondo de ríos y lagos, enturbian las aguas y pueden incluso llegar a poner en jaque a poblaciones de plantas acuáticas oxigenantes.

La expansión de las especies invasoras también está poniendo en riesgo la supervivencia de los animales autóctonos. Es el caso, por ejemplo, del samaruc: un pequeño pez endémico del mediterráneo amenazado por la expansión de los ya citados gambusinos y que, desde hace unos años, destaca en las listas de animales en peligro crítico de extinción. "En los últimos años hemos tenido que realizar diferentes campañas para intentar erradicar las poblaciones de gambusia y salvar el samaruc de la extinción", destaca Maluquer, quien también explica que para 'deshacerse' de este tipo de plagas se utilizan técnicas tan diversas como la pesca eléctrica o hasta el uso de 'insecticidas' naturales como la rotenona.

Panorámica de la Llacuna de Santes Creus y imagen de unos ejemplares de samarugo (Valencia hispanica), uno de los peces amenazados por la invasión de especies. Fundación Andrena

"Solo hace falta que una persona cometa una irresponsabilidad para poner en jaque a todo un ecosistema"

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Erradicar estas poblaciones de peces exóticos es especialmente complicado. Según explica el biólogo, hay especies, como los dojos japoneses (o misgurnos), que pueden incluso sobrevivir enterrados en el barro cuando se vacía el agua de los pantanos. "Esta especie, originaria del sudeste asiático, muy probablemente llegó aquí como mascota. Alguien, en algún momento, tuvo que abandonar un ejemplar y ahora este pez se ha convertido en una plaga", reflexiona Maluquer. "Solo hace falta que una persona cometa una irresponsabilidad para poner en jaque a todo un ecosistema", zanja el biólogo.

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