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Conciliación

Familias monomarentales: "Queremos los mismos derechos que los demás: 32 semanas de permiso por bebé"

Más de 600 mujeres recurren a la vía judicial para exigir al INSS que sus hijos tengan el mismo periodo de cuidados que los bebés con dos progenitores

Imagen de una familia monomarental. EPC

En la odisea de la conciliación, los puestos más delicados los libran las mujeres que crían solas a sus hijos y a la intemperie de protecciones que sí tienen las familias con dos progenitores. Uno de los agravios más flagrantes lo denuncia un colectivo creciente de madres que luchan por lo que debería resultar obvio: que sus hijos e hijas tengan los mismos derechos que el resto de niños y niñas. Derechos que, en esta batalla concreta -frentes abiertos tienen cientos-, significa estar 32 semanas, sus 32 primeras semanas de vida, en casa, cuidados por su familia más directa. Un derecho que hoy por hoy tienen los hijos de familias biparentales -16 semanas por cada uno-, pero que se les niega a las familias monomarentales, en pie de guerra para evidenciar y denunciar la situación y, sobre todo, para revertirla.

Sus hijos e hijas son ahora, por ejemplo, prácticamente obligados a quedarse en la escuela infantil a las 16 semanas -que es antes de los cuatro meses, como toda madre bien sabe- a no ser de que dispongan de una sólida, entregada y cercana red familiar. En el caso de las familias monomarentales, es mucho más difícil cuando no imposible pedir una excedencia para alargar el permiso, ya que el sueldo de la madre es el único que entra en casa.

Desde la asociación Madres Solteras por Elección iniciaron la campaña en el año 2018, cuando Podemos presentó la proposición de ley para los permisos iguales e intransferibles. "Ahí ya empezamos a decir que qué pasaba con nuestras familias. Miramos el texto, hicimos alegaciones, hablamos con todos los grupos y con los sindicatos, y les expusimos nuestra situación", señala Míriam Tormo, presidenta de la asociación. Les hicieron ver que si el objetivo era disminuir la brecha de género por una cuestión de cuidados, a ellas la reforma no solo no las ayudaba sino que las perjudicaba, ya que al final tendrían que pagar por ellos. "¿Con nuestra brecha por cuidados qué pasa? En nuestro caso, además, el impacto de una reducción de jornada es mayor", añade Tormo, quien recuerda que sus familias cuentan solo con sus dos manos para cuidar al menor, "que además son las dos manos que tienen que traer el dinero a casa".

Esa primera proposición de ley se convirtió en decreto ley por urgencia y se aprobó en 2019, desoyendo la reivindicación del colectivo; decisión que indignó a un grupo de madres organizadas que decidió iniciar la ofensiva judicial. "Generaron algunos modelos con argumentación jurídica y las denuncias han ido creciendo. En otoño de 2020 el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) emitió una sentencia a favor del menor.

El juez, además, argumentaba otros dos planos de discriminación: los derechos de conciliación y de la igualdad de género. "Esa sentencia abrió un horizonte y se animaron muchísimas madres. Solo en nuestra asociación 600 mujeres han iniciado el proceso", apunta Tormo, quien lamenta que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INS) -la institución pública denunciada- recurra todas las demandas ganadas por las madres, "dejándolas en una situación de absoluta indefensión".

Consenso político

Las asociaciones de familias monomarentales no entienden que, habiendo un consenso político como hay sobre la necesidad de resolver la cuestión -están de acuerdo del PP a Podemos- , estando trabajando el Gobierno en dos leyes que lo recogen -la de familias y la de transposición de la directiva europea de conciliación de Igualdad, relativa a la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores- no lo resuelvan ya por vía de urgencia.

Para nosotras será tarde, pero lo hacemos por las que vendrán detrás

Carol G. - Madre en solitario

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Y las 16 semanas no son el único agravio. "Nos estamos centrando en el permiso de nacimiento porque es el más urgente, pero está también el permiso de lactancia, que es también por cada progenitor. Nosotras no solo dejamos a los niños en la escuela infantil a las 16 semanas en vez de a las 32, sino que solo tenemos una hora diaria de permiso de lactancia, cuando las familias biparentales tienen dos", apuntan enfadadas.

La vecina de Barcelona Carol G. es una de esas madres denunciantes. El proceso judicial es largo -en contradicción al argumentario político, el INS siempre recurre las sentencias ganadas, eternizando la situación- y su criatura ya tiene siete meses. Ella se reincorporó al trabajo antes de verano, pero tiene claro que tenía que hacerlo. "Para nosotras será tarde, pero es por las que vendrán detrás", zanja, generosa.

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