Alquiler

Propietarios ya prohíben por contrato que los inquilinos fumen en el interior de los pisos

Alquilados han tenido que abandonar la vivienda por saltarse el veto

Gran parte de este requisito se impone en los apartamentos con habitaciones compartidas

Tabaco dejar de fumar

Tabaco dejar de fumar / Europa Press

Carlos Ponce

Los propietarios de pisos de alquiler cada vez establecen más requisitos para los inquilinos interesados en entrar en su vivienda. Ya no es solo que reclamen garantías económicas, como el seguro de impago u dos meses de fianza por adelantado, además de una buena posición financiera y estabilidad laboral del inquilino. También establecen vetos muy concretos a determinados comportamientos. En los últimos tiempos, en numerosos contratos de alquiler tanto de pisos completos como de habitaciones, se están incluyendo cláusulas que establecen expresamente la prohibición de fumar en el interior del piso.

Precisamente, si en el propio contrato se refleja, la persona que fume y sea descubierta por su casero, puede verse en la calle al incumplir el acuerdo firmado. Es más, ya se han dado varios casos de propietarios que han rescindido el contrato a inquilinos por “pillarlos” fumando. En caso de que el veto no aparezca en ninguna cláusula, se entiende que el arrendatario puede fumar en el piso.

Esta prohibición expresa se está extendiendo sobre todo en el alquiler de habitaciones en pisos compartidos, ya que las zonas comunes (salón, cocina…) se utilizan con otras personas. Hay que tener en cuenta además que la mayoría de habitaciones se alquilan a estudiantes universitarios o personas jóvenes, un colectivo que se entiende más propenso a fumar.

De esta forma, el veto al tabaco se establece como una cláusula contractual como ya se hace con otras prohibiciones, como por ejemplo la prohibición de la entrada de mascotas. Y el principal motivo que alegan los propietarios es el temor a daños por fumar en el mobiliario y otros elementos de la casa, las molestias al resto de compañeros de piso y, especialmente, que se provoquen incendios por algún despiste con los cigarrillos.

Precisamente, tal y como avanzó Faro de Vigo, del mismo grupo editorial, el pasado domingo, el Colegio de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga) ha lanzado una ofensiva, en este caso, para que sea obligatorio la instalación de detectores de humo, en este caso en las zonas comunes para evitar que los residentes fumen en estas áreas y, también, detectar posibles incendios en los edificios de viviendas. El objetivo es “salvar vidas” frente a los fuegos que se originan por la noche, que es la principal causa de fallecimiento en las comunidades de propietarios.

Es importante precisamente recordar que las víctimas no fallecen por quemaduras, sino por inhalación de humo la mayor parte de las muertes se deben a incendios originados en primer lugar en el salón y después en el dormitorio, en algunos casos por un cigarro que origina el fuego y en otros por la elevad cantidad de elementos en los edificios y en los hogares: muchos aparatos conectados a un toma de dos enchufes, patinetes eléctricos, móviles…

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