Incendios forestales
La expansión descontrolada de fuegos gigantescos agrava la catástrofe en Ourense: "Es caótico, lo nunca visto"
Varios incendios activos de enormes dimensiones devoran territorio, siembran el caos en las aldeas, arrasan más de 46.650 hectáreas y afectan a 40.000 ourensanos
Siguen los cortes de luz, teléfono y tráfico: la Guardia Civil pide no circular por la A-52 y la N-525

Una familia, desolada por el avance del incendio en Valdeorras, la noche del viernes al sábado. / BRAIS LORENZO
Javier Fraiz
"La situación es totalmente caótica, lo nunca visto". El megaincendio de Oímbra, en Ourense, que comenzó el pasado martes supuestamente por culpa de una imprudencia de un tractorista —este domingo pasa a disposición judicial—, ha herido de gravedad a tres brigadistas, ha arrasado casas, vehículos, alpendres, fincas y más de 11.000 hectáreas, engullendo un territorio amplísimo en el valle de Monterrei, donde el fuego sigue devorando montañas y vaguadas y crece a niveles cada vez más inauditos. "Entra en el pinar de Laza transformándolo en un auténtico volcán. Es un incendio extremadamente peligroso", avisaban desde la Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) al atardecer.
Ese monstruo de fuego es uno de los que tiene a la provincia en vilo, porque Ourense sufre asediada por las llamas en distintos y peligrosos frentes: en A Limia, en O Ribeiro —dos incendios amenazan poblaciones en Carballeda de Avia y Beade, y han devastado más de 1.100 hectáreas—, en Valdeorras, y en puntos del sureste provincial, declarándose más alertas que ponen en peligro a los vecinos, propiedades e infraestructuras, como en el caso de Rante y el polígono de Barreiros, donde hubo varios focos.
El programa Copernicus de la Unión Europea advierte de que Ourense se encuentra "en peligro extremo o muy extremo" durante este fin de semana. Hasta el lunes no desaparecerán las alertas climatológicas por calor. La UE calcula que la población afectada por esta catástrofe sin precedentes es de 40.000 ourensanos. El balance al cierre de este sábado de las hectáreas arrasadas por el fuego en incendios que siguen activos ascendía a 46.650.

Dos vecinos se enfrentan con lo que pueden al fuego, en A Rúa de Valdeorras. / BRAIS LORENZO
En el incendio de mayor extensión desde que hay registros en Galicia, en Chandrexa de Queixa, Vilariño, Manzaneda y Trives, la cifra supera las 17.000 hectáreas. En Maceda, 3.000. El de Oímbra, Monterrei, Cualedro y Laza avanza hasta las 11.000, mientras que el de A Mezquita, A Gudiña y Viana ha devastado 9.000 hectáreas. Medio Rural diferencia tres incendios distintos en Vilardevós, que suman por ahora 1.400 hectáreas.
El peligroso incendio de Valdeorras, que comenzó el miércoles en Larouco y se expandió a Petín, A Rúa, Vilamartín, arrasando el punto limpio de A Rúa, una fábrica auxiliar de Stellantis, vehículos, alpendres y también casas, ha devorado 4.000 hectáreas. En A Limia, Xinzo, Trasmiras y Baltar estuvieron en máxima alerta, intentando frenar el avance del fuego hacia las aldeas, en un incendio que, como mínimo, ha afectado a 150 hectáreas de superficie.

Una vecina de Vilar de Condes colabora en la extinción del incendio que amenaza Carballeda de Avia y Beade. / BRAIS LORENZO / EFE
Oímbra, Cualedro, Monterrei, Laza, Verín, Vilardevós, Riós, A Mezquita, A Gudiña, Viana do Bolo, Vilariño de Conso, A Veiga, O Bolo, Manzaneda, Chandrexa de Queixa, Montederramo, Parada de Sil, Castro Caldelas, A Teixeira, San Xoan de Río, Larouco, Petin, A Rúa, O Barco de Valdeorras, Vilamartín, Xinzo de Limia, Trasmiras, Baltar, Rubiá, Carballeda de Avia, Leiro, Avión y Beade recibían este sábado mensajes de alerta para instar a la población a evitar desplazamientos innecesarios, alejarse de las zonas afectadas por el fuego y permanecer en sus casas.
Pero la línea defensiva que forman los residentes y voluntarios es en muchas aldeas casi la única ayuda disponible ante la falta de efectivos por la simultaneidad de fuegos en la provincia, inmersa en su peor emergencia. Los tractores con cisternas agrícolas cargadas con agua son un recurso salvador en muchos lugares.

Una construcción alcanzada por el fuego en Carballeda de Avia, este sábado. / BRAIS LORENZO / EFE

Todos a una para intentar salvar las aldeas en esta lucha titánica contra el fuego. / BRAIS LORENZO / EFE
Cortes de luz, internet y fallos de la cobertura telefónica prolongados —Verín, este sábado, llevaba sin electricidad toda la tarde; en la ciudad también se cayó el servicio—, interrupciones de otros sistemas básicos como la recogida de la basura, así como cierres y reaperturas de las carreteras, según las incidencias que el paso descontrolado de los incendios va desencadenando.
La A-52, que atraviesa varias zonas de incendio, permaneció abierta toda la jornada del sábado, pero la Guardia Civil informó de que, por precaución, es recomendable evitar los traslados por esta autovía en Ourense y por la N-525, otro eje clave, cortada en Monterrei este sábado. La N-120 estaba cerrada en Valdeorras.
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