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HACE 43 AÑOS

La olvidada catástrofe del 'Titanic de los aires' que dejó 181 muertos en Madrid: "Podría haberse evitado"

El periodista Jesús Gallego investiga el accidente del vuelo 11 de Avianca en 'Náufragos del cielo': ocurrió en 1983, a escasos kilómetros del aeropuerto de Barajas

En el accidente de Avianca fallecieron 181 personas.

En el accidente de Avianca fallecieron 181 personas. / ALVARO MONGE

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Era una noche tranquila. Apenas había tráfico aéreo. El vuelo 11 de Avianca tenía previsto hacer una escala en Madrid para continuar su ruta hacia Bogotá. Había partido de París a las 22:25 horas con normalidad. Y estaba tripulado por el comandante Tulio Hernández, con 35 años de experiencia en la compañía. Se trataba de un Boeing 747-283B Jumbo de nombre Olafo con 550 asientos. Un modernísimo armatoste que, aquel día, el 26 de noviembre de 1983, transportaba 169 pasajeros y 23 tripulantes. Entre ellos se encontraban los escritores Manuel Scorza, Jorge Ibargüengoitia, Marta Traba y Ángel Rama, invitados al Primer encuentro de la Cultura Hispanoaméricana organizado por el Gobierno de Colombia. Jamás llegaron. El avión se estrelló a pocos kilómetros de Barajas. Sólo se salvaron 11 personas. Náufragos del cielo es la investigación que el periodista Jesús Gallego ha llevado a cabo 43 años después. Su conclusión es clara: "Podría haberse evitado".

El siniestro tuvo lugar en Mejorada del Campo en torno a las 00:06 horas del 27 de noviembre. El avión impactó contra tres colinas durante el descenso antes de estrellarse. El último choque lo desestabilizó por completo, empezando a girar sin control hasta caer invertido. Su ala derecha golpeó el suelo y, al romperse en cinco pedazos, en segundos, el Avianca se convirtió en una bola de fuego. ¿La causa? Un error del piloto, que determinó incorrectamente su altitud. Es, tras la tragedia de Los Rodeos en 1977, ojo, la mayor catástrofe áerea por número de víctimas en España. Sin embargo, pocos la recuerdan. "La han olvidado", subraya Gallego. Su libro entra de lleno en ella.

El avión se trataba de un Boeing 747-283B 'Jumbo' de nombre Olafo.

El avión se trataba de un Boeing 747-283B 'Jumbo' de nombre Olafo. / CIAIAC

P. ¿Qué dijo de España este accidente?

R. Desgraciadamente, nuestro país estaba acostumbrado a ellos. Éste fue uno más. Internacionalmente, se sabía que nuestros cielos eran peligrosos. La Federación Internacional de Pilotos emitió en aquellos años un comunicado quejándose de la inseguridad del control aéreo por la ausencia de una tecnología renovada y la falta de inversión en equipos modernos.

P. En una historia con tantos protagonistas, ¿cómo decidió a quién dar voz?

R. Mi idea inicial era poner el foco en los tripulantes y los pasajeros. Sin embargo, al ir conociendo detalles, me di cuenta de que era necesario reflejar la actuación de los controladores, así como sus condiciones de trabajo. Y, para ello, debía hablar de los políticos de entonces porque la conflictividad laboral de este gremio era uno de sus asuntos.

P. ¿Es difícil mantener el suspense cuando el lector ya sabe que el avión acaba estrellándose?

R. Fue un reto lograr que la narración despertara incertidumbre. Y, oye, creo haberlo conseguido. Quienes la han leído aseguran que, a medida que avanzan, sufren como si estuvieran dentro del avión, al lado de los pasajeros.

P. ¿Cómo palió las lagunas que suelen aparecer en desgracias así?

R. Lo primero fue buscar los informes oficiales de la Comisión de Investigación de Accidentes, donde se recogen las conversaciones de los pilotos y los controladores. También se encuentran ahí las declaraciones de los expertos que comparecieron en el Congreso de los Diputados. Además, habiendo pasado más de 40 años del siniestro, hay pilotos y controladores que han dado sus respectivas interpretaciones de lo ocurrido en artículos y podcasts.

P. Cuando se abordan tragedias como ésta, ¿qué parte del dolor no es narrable?

R. Mi límite era hacer daño a las personas que aún viven. Por ello, utilizo nombres ficticios en algunos pasajes. Relatar el sufrimiento y la muerte dentro de la cabina me costó bastante, pero creo que era necesario para tomar conciencia de la dimensión e injusticia de la catástrofe.

El vuelo 11 de Avianca se estrelló cerca de Madrid el 27 de noviembre de 1983.

El vuelo 11 de Avianca se estrelló cerca de Madrid el 27 de noviembre de 1983. / CIAIAC

P. El libro plantea dos preguntas claras: qué pasó y quiénes fueron los responsables. Con sus conclusiones sobre la mesa, ¿podría haberse evitado?

R. Como en todos los accidentes aéreos, hubo una concatenación de errores. Ahora bien, con una tecnología moderna en tierra, empleando algunos de los dispositivos que ya funcionaban en otros aeropuertos, podría haberse evitado.

P. En las tragedias aéreas, la verdad suele ser técnica y burocrática. ¿Cómo logró darle emoción sin distorsionarla?

R. Quienes controlan las máquinas, tanto el que pilota un avión como el que vigila un radar, son personas, seres humanos con sus preocupaciones y sentimientos. Mostrarlo fue la clave. Había que contar sus contextos para tener conciencia de lo que perdieron allí.

P. ¿Qué descubrió del accidente mientras profundizaba en él?

R. Hubo dos cosas que me sorprendieron. Por un lado, lo peligroso que es para los pilotos el exceso de confianza. La rutina les puede llevar a un descuido terrible. Y, por otro, lo sufrido y estresante que puede ser el oficio de controlador aéreo. Se trata de un gremio al que teníamos como unos privilegiados. Muchos pensábamos que con sus huelgas sólo querían ganar más dinero cuando, en realidad, estaban pidiendo mejoras en su trabajo para garantizar la seguridad de todos.

P. ¿Por qué puso el foco sobre Manuel Scorza, Jorge Ibargüengoitia, Marta Traba y Ángel Rama?

R. Que murieran cuatro escritores que iban a un congreso literario me impactó. Luego, al conocer sus vidas, marcadas por la lucha política y el exilio, leer algunas de sus obras y tomar conciencia de la pérdida de aquel talento, decidí que el libro también debía reivindicar sus obras.

P. ¿Qué le gustaría que sintiera el lector al acabarlo?

R. Conseguir que se emocionen como yo lo hice al escribir ciertos capítulos sería lo más gratificante. Asimismo, es importante que la novela sirva para comprender lo complejo que fue aquel 1983 en España, donde la sociedad tenía un incontenible deseo de modernidad en medio de la crisis económica, el paro, el terrorismo y unas viejas estructuras heredadas de la dictadura.

'Náufragos del cielo'

Jesús Gallego

Roca Editorial

384 páginas | 21,75 euros

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