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Estroncio, el exótico y escaso metal sobre el que ha "patinado" la ministra Sara Aagesen

La vicepresidenta tercera del Gobierno ha puesto hoy el foco en este material al hablar del subsuelo español, pero sus afirmaciones necesitan matices importantes.

Aagesen ha dicho que España "es el único productor de estroncio"

Aagesen destaca que España "es el único productor de estroncio" / Europa Press

J. A. Giménez

J. A. Giménez

El estroncio es uno de esos materiales que casi nunca aparecen en una conversación cotidiana, pero que de pronto saltan al debate público cuando un ministro lo cita o cuando se habla de materias primas estratégicas. Eso ha ocurrido tras las declaraciones de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, que subrayó hoy la importancia de conocer mejor el subsuelo español y afirmó que España "es el único productor de estroncio". La frase llama la atención, pero no es del todo exacta tal y como está formulada.

Antes de entrar en ese matiz, conviene aclarar qué es exactamente el estroncio. Se trata de un elemento químico de la tabla periódica, con símbolo Sr y número atómico 38, perteneciente al grupo de los metales alcalinotérreos, la misma familia del calcio y el magnesio. En la naturaleza no suele encontrarse como metal puro, sino dentro de minerales como la celestina o celestita, que es una de sus principales fuentes de extracción.

Los usos del estroncio

Aunque su nombre no sea popular, el estroncio tiene usos industriales muy concretos. Uno de los más conocidos es la pirotecnia, porque sus compuestos ayudan a producir el color rojo intenso en fuegos artificiales y bengalas. También se emplea en imanes cerámicos de ferrita, en ciertas aplicaciones del vidrio y en otros procesos industriales. El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), que recopila datos internacionales sobre materias primas, destaca precisamente esos usos entre los más habituales hoy.

Ahí entra otra de las ideas que deslizó Aagesen: que el estroncio se usa para fabricar "pantallas". Esa afirmación tiene base, pero también necesita contexto. El estroncio se utilizó en vidrio para tubos de rayos catódicos y otras aplicaciones electrónicas, pero vincularlo hoy sin más a "pantallas" puede sonar incompleto o algo anticuado si no se explica que ese uso estuvo especialmente ligado a tecnologías más antiguas. En las referencias actuales pesan más la pirotecnia, los imanes y determinadas aplicaciones industriales que el papel que tuvo en pantallas de generaciones anteriores.

La imprecisión de la ministra

La parte más delicada de la declaración de la ministra es la que lo presenta como si España fuera el único productor. Los datos internacionales más recientes del USGS muestran que en 2025 hubo producción minera de estroncio en varios países, entre ellos México, China, Irán, España y Argentina. Nuestro país aparece como productor relevante, pero no como el único del mundo.

Lo que sí parece correcto, y probablemente era la idea que quería transmitir la ministra, es que España es el único productor dentro de la Unión Europea. Esa condición aparece reflejada en trabajos técnicos recientes sobre materias primas críticas y en el panel de materias primas del Joint Research Centre de la Comisión Europea, donde España figura como productor de estroncio en la UE y como actor destacado en el contexto europeo. Un artículo científico reciente lo resume de forma directa: España es el único productor de la Unión Europea.

Eso explica por qué el Gobierno pone el foco en este tipo de materiales al hablar de soberanía industrial, materias primas estratégicas y conocimiento del subsuelo: no se trata solo de geología, sino también de industria, dependencia exterior y capacidad de abastecimiento.

En el fondo, el caso del estroncio sirve para entender algo más amplio. Hay materiales que pasan desapercibidos hasta que se conectan con una necesidad concreta: fabricar componentes, reforzar cadenas de suministro o reducir la dependencia de otros países. El estroncio no es un nombre famoso, pero sí un recurso con valor industrial y estratégico.

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